MI TESTIMONIO
Samia Lama
Mis
queridos amigos
He querido escribirles hoy de una manera muy especial, porque
he sentido la necesidad de hacerlo, es para mi un deber hablar
de lo que Dios ha hecho en mi vida, y de lo que Él sigue
haciendo, no podría callar, no podría dejar de contar
sus maravillas, no podría dejar de compartir con ustedes
este inmenso amor que ha transformado mi vida y que me ha hecho
ser una persona feliz a pesar de las dificultades. Yo antes creía
en Dios por creer, por la excusa de que había que creer
en "algo superior" a mi, sabía que existía,
y que Él era el creador del Universo, creía porque
necesitaba darle una explicación a todas mis dudas, más
no porque lo hubiera sentido en mi vida. Además estudiaba
en un colegio de monjas y tenía que ir a misa a escuchar
los sermones de un cura que realmente aquí entre nos, nunca
me acuerdo de algo
que haya dicho, nunca sus mensajes causaron impacto en mi. Sabía
que las cosas que hacía eran pecado o más bien que
estaban mal, pero realmente no tenía conciencia de lo que
era el pecado, ya que en el mundo hay cosas que ya las ven como
"normales"; además no tenía conocimiento
de que el pecado estaba haciendo una barrera entre Dios y yo,
y que eso me separaba de Él.
Tenía tantos problemas en mi casa, mi relación con
mis padres nunca fue muy buena, a partir de mi adolescencia todo
fue de mal en peor, fui siempre la más rebelde, como decimos
"la oveja negra", la que siempre se metía en
problemas, la que siempre lo hacía todo mal, esa era yo.
Tenía tantas carencias emocionales, tantos vacíos
dentro de mi, no sabía que quería, para donde iba,
que iba a hacer con mi vida, me sentía tan sola. Salí
del colegio, y entré a estudiar lo que pensé que
era lo que me gustaba, pero estaba tan confundida que escasamente
podría saber quien era yo. Estando en la Universidad mi
hermana mayor que ya se había convertido al Evangelio,
me hablaba de Dios pero yo era muy reacia, no quería saber
nada de Biblia, de pecado, de infierno, ni de nada de esas "locuras"
así pensaba yo. A mi me gustaba la fiesta, la rumba, tomar,
esa era la vida que pensé que era la mejor, porque en esa
vida evadía mis problemas, evadía mi triste realidad.
Pensé que el
baile, las fiestas, los amigos iban a llenar el vacío que
tenía mi corazón, pero no fue así, esas cosas
me hacían sentir cada vez más vacía y más
sola. Mi hermana por haberse convertido al Evangelio tuvo muchos
problemas en mi casa, con mi papá, y eso me afectó
mucho a mi, hasta el punto de decir que si eso me iba a pasar
a mi, no quería saber nada de el Evangelio, porque veía
a mi hermana sufrir, más sin embargo veía que cada
día ella estaba más aferrada a Dios. Que sería
eso tan grande que a pesar de los problemas, ella se mantenía
allí??? Hasta que un día comprendí que era
eso tan grande, Un día pude sentir ese amor que sobrepasaba
mi entendimiento, un día, Dios tocó mi corazón,
y me habló, después de tantos intentos y después
de que tantas veces yo lo había rechazado, no pude resistir
más, su amor me alcanzó, y me
sentí tan pequeña, tan pequeña delante de
Él, que lo único que pude hacer fue llorar, y realmente
allí, cuando me encontré con Él, es que me
pude dar cuenta de mi verdadera condición, y le pedí
perdón por mis pecados, y desde ese instante mi vida no
ha podido ser la misma. Al principio las cosas en mi casa fueron
muy duras, no voy a negarlo, pero la mano de Dios siempre estuvo
allí para ayudarme cuando ya no tenía más
fuerzas, siempre Dios estuvo conmigo en los momentos más
difíciles, cuando veía que las cosas se tornaban
más oscuras, cuando creía que ya no podía
más, siempre Dios me mostraba una salida. Pero a pesar
de todo algo en mi aún no estaba bien, aún seguí
sintiendo en mi corazón aquel vacío, una soledad,
una tristeza infinita dentro de mi, y ahora comprendo que es porque
realmente no dejé al Señor
obrar en mi vida, porque seguí cargando con la amargura
de mi pasado, con el rencor, con las culpas, y eso era un veneno
que contaminaba mi vida, y que no me dejaba sentir el gozo que
Dios había puesto en mi. Una vez más me escudé
en los amigos, pensé que ellos serían la solución
para dejar de sentirme tan sola, y poco a poco fui alejándome
de Dios, hasta el punto de apartarme de Él. Fueron 3 años
los que estuve caminando con Él, en los que viví
tantas experiencias hermosas con Dios, que parece mentira que
esos tres años se me hubieran olvidado tan fácil,
decidí borrarlos de mi mente, y olvidarme de todo lo que
Dios había hecho por mi, de como me había perdonado,
de como me había ayudado y como había cambiado mi
vida. Decidí mirar atrás, decidí volver al
fango de donde Dios había metido sus preciosas manos, y
me había sacado, decidí volver a la mentira de aquel
mundo que me ofrecía muchas cosas pero que en realidad
no me dio nada...o si me
dio...pero no cosas buenas, solo amargura, decepciones, tristezas,
y mucha más soledad. Mi estado llegó a ser peor
que el primero, y si antes estaba confundida, ahora me encontraba
realmente perdida y allí en ese mundo, muy lejos de Dios
viví las experiencias más duras de mi vida, y hasta
que no toqué fondo no pude darme cuenta de lo que había
dejado atrás... hasta que un día, en medio de mi
miseria, escuché de nuevo esa dulce voz, que me había
cautivado 5 años atrás, y no pude resistirme, era
tanta mi necesidad de Dios, que tuve que pedirle perdón
de rodillas, con lágrimas en los ojos, me postré
ante sus pies, y pude sentir de nuevo aquel amor tan grande que
no podía comprender, y que realmente no merecía.
Pero Dios nunca me dejó sola, aunque yo fui infiel, Él
nunca se alejó de mi, y si hoy estoy viva, es gracias a
su misericordia, porque de muchas cosas Él me guardó.
Después de esa experiencia, he podido conocer más
a este Dios tan maravilloso que me ha salvado, y aunque han habido
ocasiones en las que me he sentido sola, recurro a Dios, me postro
a sus pies y siento como su presencia va inundando de nuevo mi
ser, haciéndome saber que la soledad es solo una sensación,
pero que Cristo es una realidad en mi, y que nunca he estado sola
porque Él ha estado conmigo todos los días de mi
vida. Y ahora con toda seguridad puedo decir que soy FELIZ, muy
FELIZ, porque tengo a Cristo en mi corazón, porque a pesar
de las dificultades, a pesar de los problemas, de las luchas que
enfrento a diario, tengo un Dios que me ha dado la VICTORIA, que
me a enseñado a sonreír cuando todo va mal, que
me ha enseñado lo que es el verdadero amor, un amor tan
grande que aún sigo sin entender, pero que lo puedo sentir
cada día, a cada instante, a cada momento que pasa, un
amor que es más grande que todo, un amor que pasó
por alto mis pecados y que ha cambiado mi vida de la manera más
extraordinaria. Ahora amo más a mi Señor Jesucristo,
y NUNCA JAMÁS, por más que todo se vuelva oscuro
volveré a mirar atrás, porque con CRISTO LO TENGO
TODO, sin Él no tengo nada.
Que bueno sería querido amigo que le abrieras la puerta
de tu corazón a Jesús, el está tocando hace
mucho tiempo a tus puertas, pero tu no has querido escuchar, amigo
el ha sido paciente, y está allí todavía
esperando, no sigas haciéndote el sordo, ábrele
la puerta, deja que Él entre a tu vida, y verás
que es lo mejor que puede pasarte. Si estás viviendo una
situación similar a la mía, si te sientes solo,
que nadie te quiere, que no sabes que hacer con tu vida, tienes
problemas en tu casa, en el trabajo, en el estudio, si ya no aguantas
más, si estás cansado, si estás aburrido,
si has pensado en irte de la casa, en huir, en escapar, si has
pensado incluso en el suicidio, DETENTE! LA SOLUCIÓN ES
CRISTO! Él puede solucionar todos tus problemas, el puede
ayudarte, pero lo más importante que Él te está
ofreciendo querido amigo es la VIDA ETERNA. No dejes pasar la
oportunidad, no dejes que por tu orgullo, o por tu terquedad,
pierdas lo más importante, LA SALVACIÓN, que tu
mismo no compraste, sino que es un precioso regalo, ACÉPTALO
y verás que el más grande milagro ocurrirá
en tu vida, y aprenderás a ser feliz en medio de los problemas...PORQUE
EL QUE HA CONOCIDO A CRISTO, HA CONOCIDO LA FELICIDAD VERDADERA.
Dios
los bendiga!.