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MASTURBACIÓN
Por Gustavo
A menudo algunos jóvenes me cuestionan acerca de la masturbación,
pues de alguna manera les significa una tremenda carga que no les permite
sostener una relación estrecha con Dios. Y por tal motivo considero
muy conveniente puntualizar lo siguiente:
El tema reviste singular importancia, ya que es parte de la realidad
de millones de personas en el mundo, y a diferencia de la relación
sexual donde se necesitan dos participantes (hombre y mujer), en la práctica
de la masturbación, solo participa el ejecutor, y por tanto es
íntima y en secreto.
Aunque es mucho más común entre los varones, también
la practican las mujeres desde la pubertad hasta la edad adulta, no hay
una regla ni limite alguno en cuanto a edad, aunque sí es un hecho
que es mas frecuente entre los jóvenes y señoritas solteros.
¿En que consiste?, No es otra cosa, mas que la auto estimulación
de los órganos sexuales para sentir placer y relajación
una vez que se llega al orgasmo. Comúnmente se hace utilizando
únicamente las manos sin embargo muchos jóvenes y señoritas
se preguntan, si esto es bueno o es malo, así como que tan conveniente
es practicarla apoyados con algún tipo de objeto.
Desde el punto de vista fisiológico, aseguran los médicos
que no representa ningún trastorno o disfunción orgánica
en el cuerpo humano, sin embargo desde el punto de vista psicológico
y moral, entra en juego la fantasía para la auto excitación,
y por lo tanto el manejo de pensamientos fantasiosos en la mente, es darle
acceso y juego a la mentira, la cual es pecado delante de Dios.
Las sagradas Escrituras no mencionan la masturbación, razón
por la cual algunos Cristianos no consideran que sea importante, sin embargo,
habemos quienes si estimamos muy conveniente educar sobre este particular,
orientando a los hermanos para evitar esta práctica que si bien
es cierto que no daña su salud física, si puede lesionar
profundamente su salud espiritual.
Debemos de comprender que la masturbación en si es motivada por
dos factores principales, los internos (por llamarlos de alguna forma)
y los externos.
Entendamos por factores internos las necesidades fisiológicas
del cuerpo. Sabemos que en la pubertad y adolescencia, tanto en los hombres
como en las mujeres, hay una serie de procesos hormonales que inducen
a la sensación de la “necesidad” sexual. En los varones,
hay producción constante de semen que se acumula en las vesículas
seminales dentro de los testículos, estas vesículas llegan
a llenarse y al hacerlo, envían señales al cerebro con la
exigencia de expulsar el líquido seminal, la que solo es posible
por tres vías, la relación sexual, la masturbación
o mediante lo que se conoce como “eyaculación espontánea
o sueños húmedos”, y no es mas que un orgasmo (en
el varón) que se da mientras duerme. Este fenómeno natural
en el varón, desaparece con el paso del tiempo, llega un momento
que es controlable y difícilmente vuelve a suceder, personalmente
comparo este fenómeno fisiológico con la experiencia que
tiene todo ser humano cuando aprende a controlar el esfínter, así
los bebés y niños pequeños no controlan este músculo
hasta mas o menos los dos años de edad, cuando ya pueden “avisar”
su necesidad de orinar o defecar. Algo así sucede con los jóvenes
en la pubertad y adolescencia en la que tardan un poco de tiempo en controlar
la presión sexual que ejercen sus sacos seminales para no expulsar
ese semen que ahí se ha acumulado. Una vez que hay este control,
la presión continua durante toda la vida sexual del varón,
la diferencia es que ahora hay un control casi total y ese semen es reabsorbido
por el cuerpo.
En el caso de las mujeres no existe la misma presión fisiológica
pues sus cuerpos no fabrican este tipo de fluido, sin embargo en su período
de fertilidad que se da aproximadamente 14 días después
de la menstruación, es cuando son más susceptibles fisiológicamente
hablando a responder a las motivaciones de índole sexual.
Dentro de los factores externos, está la presión del mundo,
que fácilmente se percibe a través de la T.V. el cine, las
revistas, etc. Hoy día el bombardeo sexual esta en todo su apogeo,
los medios masivos de comunicación se han encargado de tergiversar
el sexo y la sexualidad presentando la imagen de que el sexo es “una
experiencia fantástica que debe practicarse lo antes posible”.
Así con tanta presión de este tipo en la mente del ser humano,
se da la excitación sexual y la “necesidad” de practicar
el sexo, así que una forma muy “cómoda y practica”
de relajar esa presión, es a través de la masturbación.
El problema de pecado en este acto, no lo representa en si el proceso
mecánico para hacerlo, sino la motivación fantasiosa para
hacerlo, ya que para excitarse tanto hombres como mujeres echan a andar
su imaginación con fantasías que no son otra cosa que mentiras
utilizadas para lograr la excitación necesaria que antecede al
orgasmo, esto es pecado delante de Dios. No podemos pasar por alto que
Jesús dijo que quien mira a una mujer para desearla en su corazón,
ya ha cometido adulterio, esto aplica tanto a hombres como a mujeres.
Adicionalmente las fantasías sexuales, llevan al individuo a imaginar
situaciones irrealizables que solo se ven en el sexo comercial que se
transmite por la TV o la pornografía, de forma tal, que estas personas
cuando finalmente se casan, tienen relaciones sexuales llenas de frustración
pues sus fantasías son sencillamente inalcanzables, lo que provoca
que muchos de ellos (as) vuelvan a la práctica de la masturbación,
alejándose cada vez más de Dios.
¿Qué hacer para obtener la victoria?
Primero debemos entender la fisióloga de nuestros cuerpos y enseguida
identificar las motivaciones. Hace unos días uno de mis hijos preguntaba
¿por qué hay cosas que no quiero imaginar en mi mente y
de todas formas las imagino?, Por supuesto que habla de imágenes
sexuales, y esto es, porque en principio las vio alguna vez, y estas quedaron
fijas en su cerebro. Y eso mismo es lo que pasa con todos nosotros, en
la medida que estemos expuestos a imágenes sexuales, es en las
misma medida que estas harán nido en nuestra mente y las veremos
en cualquier momento, así que esta presión estará
presente en todos aquellos que acostumbran ver películas eróticas
o programas con fuerte carga sexual, revistas de este tipo o simplemente
participar de charlas de corte sexual muy común entre “los
amigos”, así que debemos alejarnos de todo tipo de motivación
sexual.
Lo más importante es rendir esta debilidad delante de Dios para
obtener por medio de Jesucristo la victoria. Difícilmente en vuestras
propias fuerzas será posible vencer el vicio que significa la masturbación.
Esto es algo que se debe confesar y poner delante de Dios pues Antes,
en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel
que nos amó.
Para concluir permítame citar Gálatas 5:17-21
17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del
Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí,
para que no hagáis lo que quisiereis. 18Pero si sois guiados por
el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19Y manifiestas son
las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos,
celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las
cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican
tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Si ya entregaste tu vida a Cristo, entonces fuiste hecho una nueva Criatura
(2 Corintios 5:17) por lo tanto, Dios está dispuesto a darte la
victoria sobre este pecado. Fortalece tu vida consagrándote cada
día a Dios y... “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos
del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del
nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la
verdad”(Efesios 4:22-24).
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