|
EL
LIBRO DE ENOC
Capítulos
1 - 21
Capítulos 41-60 ---->
Capítulos 61-80 ---->
Capítulos 81-108 ---->
Capítulo
21
1 Después volví hasta donde todo era caótico;
2 y allá vi algo horrible: no vi ni cielo en lo alto ni tierra
firme fundamentada, sino un sitio informe y terrible.
3 Vi allí cuatro estrellas del cielo encadenadas que parecían
grandes montañas ardiendo como fuego.
4 Entonces pregunté: "¿Por qué pecado están
encadenadas y por qué motivo han sido arrojadas acá?".
5 Uriel el Vigilante y el Santo que estaba conmigo y me guiaba,
me dijo: "Enoc ¿por qué preguntas y te inquietas por
la verdad?.
6 Esta cantidad de estrellas de los cielos son las que han transgredido
el mandamiento del Señor y han sido encadenadas aquí
hasta que pasen diez mil años, el tiempo impuesto según
sus pecados.
7 Desde allí pasé a otro lugar más terrible
que el anterior y vi algo horrible: había allá un
gran fuego ardiendo y flameando y el lugar tenía grietas
hasta el abismo, llenas de columnas descendentes de fuego, pero
no pude ver ni sus dimensiones ni su magnitud ni haría conjeturas.
8 Entonces dije: "¡Qué espantoso y terrible es mirar
este lugar!".
9 Contestándome, Uriel el Vigilante y el Santo, que estaba
conmigo me dijo: "Enoc ¿por qué estás tan atemorizado
y espantado?". Le respondí: "Es por este lugar terrible y
por el espectáculo del sufrimiento"..
10 Y él me dijo: "Este sitio es la prisión de los
ángeles y aquí estarán prisioneros por siempre".
Capítulo 22
1 Desde allí fui a otra parte, a una montaña de roca
dura;
2 había ahí cuatro pozos profundos, anchos y muy lisos.
Y dije: "¡Qué lisos son estos huecos y qué profundos
y oscuros se ven!".
3 En ese momento, Rafael el Vigilante y el Santo, que estaba conmigo,
me respondió diciendo:"Estas cavidades han sido creadas con
el siguiente propósito; que los espíritus de las almas
de los muertos puedan reunirse y que todas las almas de los hijos
de los hombres se reúnan ahí. Así pues esos
son los pozos que les servirán de cárcel;
4 "Están hechos para tal cosa, hasta el día en que
sean juzgados hasta momento del gran juicio que se les hará
el último día".
(Sal 68:19; Ef 4:9; 1P 3:19,20)
5 Vi allí al espíritu de un hombre muerto acusando,
y su lamento subía hasta el cielo, gritando y acusando.
6 Entonces pregunté a Rafael el Vigilante y el Santo, que
estaba conmigo: "¿De quién es este espíritu
que está acusando que se queja de tal modo que sube hasta
el cielo gritando y acusando?".
7 Me respondió diciendo: "Este es el espíritu que
salió de Abel, a quien su hermano Caín asesinó;
él lo acusa hasta que su semilla sea eliminada de la faz
de la tierra y su semilla desaparezca dl linaje de los hombres".
8 Entonces pregunté observando todos los pozos: "¿Por
qué están separados unos de otros?"
9 Me respondió diciendo: "Esos tres han sido hechos para
que los espíritus de los muertos puedan estar separados.
Así una división ha sido hecha para los espíritus
de los justos, en la cual brota una fuente de agua viva.
(Jn 4:14, 7:38)
10 "Y así ha sido hecha ésta para los pecadores cuando
mueren y son sepultados y no se ha ejecutado juicio contra ellos
en vida.
11 "Aquí sus espíritus serán colocados aparte,
para esta gran pena, hasta el día del gran juicio y castigados
y atormentados para siempre quienes merecen tal retribución
por sus espíritus.
12 "Esta división ha sido separada para quienes presentan
su queja y denuncian su destrucción cuando fueron asesinados
en los días de los pecadores.
13 También ha sido hecha ésta para los espíritus
de los hombres que no fueron justos sino pecadores, para todos los
transgresores y los cómplices de la trasgresión; que
en el día del juicio serán afligidos fuera de allí,
pero no serán resucitados desde allí".
14 Entonces bendije al Señor de Majestad y dije: "Bendito
sea el juicio de justicia y bendito sea el Señor de Majestad
y Justicia que es el Señor del mundo".
Capítulo 23
1 Desde allí fui transportado a otro lugar al occidente,
en las extremidades de la tierra;
2 me fue mostrado un fuego que corría sin descanso y sin
interrumpir su carrera ni de día ni de noche, permaneciendo
constante, mientras tanto.
3 Yo pregunté diciendo: "¿Qué es esto que no
tiene reposo alguno?".
4 Me respondió Ra'u'el: "La función de este fuego
que corre hacia el occidente es guiar a todas las luminaras del
cielo.
Capítulo 24
1 Y me mostró las montañas: el suelo entre ellas era
de fuego ardiente y llameaba por las noches.
2 Fui hacia allá y vi siete montañas magníficas,
diferentes entre sí y de piedras preciosas y hermosas y todas
eran espléndidas, de apariencia gloriosa y bello aspecto:
tres por el oriente, apoyadas una contra la otra; y tres por el
sur, una bajo la otra; y vi cañadas profundas y sinuosas,
ninguna de las cuales se unía a las demás.
3 La séptima montaña estaba en medio de todas, superándolas
en altura a la manera de un trono, rodeada por árboles aromáticos,
4 entre los cuales había un árbol cuyo perfume yo
no había olido nunca y no había perfume similar entre
estos ni entre los demás árboles: exhala una fragancia
superior a cualquiera y sus hojas, flores y madera no se secan nunca,
su fruto es hermoso y se parece a los dátiles de las palmas.
5 Entonces dije: ""¿Qué árbol tan hermoso!
Es bello a la vista, su follaje gracioso y su fruto tiene un aspecto
muy agradable".
6 Entonces, Miguel el Vigilante y santo, que estaba conmigo y que
estaba encargado de esos árboles, me contestó.
Capítulo 25
1 Y él me dijo: " Enoc, para qué me preguntas por
el perfume de ese árbol y para qué quieres saber la
verdad?".
2 Entonces, yo, Enoc, le respondí así: "Deseo aprender
de todo, pero especialmente acerca de este árbol".
3 Y él me contestó diciendo: Esta montaña alta
que has visto y cuya cima es como el trono de Dios, es su trono,
donde se sentará el Gran Santo, el Señor de Gloria,
el Rey Eterno, cuando descienda a visitar la tierra con bondad.
4 "No se permite que ningún ser de carne toque este árbol
aromático, hasta el gran juicio cuando Él se vengará
de todo y llevará todas las cosas a su consumación
para siempre, pero entonces será dado a los justos y a los
humildes.
5 "Su fruto servirá como alimento a los elegidos y será
transplantado al lugar santo, al templo del Señor, el Rey
Eterno.
6 Entonces ellos se regocijarán y estarán alegres;
entrarán en el lugar santo y la fragancia penetrará
sus huesos; y ellos vivirán una larga vida, tal y como la
que sus antepasados vivieron. En sus días no los tocará
ningún sufrimiento ni plaga ni tormento ni calamidad."
7 Entonces bendije al Dios de la Gloria, al Rey Eterno, porque había
preparado tales cosas para los humanos, para los justos. Estas cosas
Él las ha creado y ha prometido dárselas.
Capítulo 26
1 Fui trasladado desde allí hasta el centro de la tierra
y vi un lugar bendito en el cual había árboles cuyas
ramas brotaban permanentemente.
2 Allí me fue mostrada una montaña santa y salía
agua de debajo de la montaña, desde el oriente y descendiendo
hacia el sur.
3 Y vi al oriente otra montaña más alta que aquella
y entre ellas un cañón profundo y angosto por el que
corría el agua que salía de la montaña.
4 Y al occidente otra montaña, más baja que la anterior,
poco elevada, y por debajo, entre las dos, una hondonada profunda
y seca, y otra hondonada entre las tres montañas.
5 Todas eran barrancos profundos de roca dura y no había
árboles plantados en ellos.
6 Yo me maravillaba de las montañas y me asombraba de los
barrancos, me asombraba demasiado.
Capítulo 27
1 Entonces dije: "¿Por qué esta tierra está
bendita y llena de árboles y en medio están estos
barrancos malditos?"
2 Entonces Sariel, el Vigilante y el santo, que estaba conmigo,
me respondió y dijo: "Este barranco maldito es para aquellos
que están malditos para siempre; ahí serán
reunidos todos los malditos que con su boca pronuncian palabras
indecorosas contra el Señor y ofenden su Gloria, ahí
serán reunidos y ahí estará el lugar de su
juicio.
(2P 2:10; Judas 15)
3 El los últimos tiempos se ejecutará sobre ellos
en justicia el espectáculo del juicio, en presencia de los
justos para siempre; ahí se manifestará la misericordia
y la bendición del Señor de Gloria y el Rey Eterno.
4 El día del juicio sobre los anteriores, ellos le bendecirán
por la misericordia que les ha reservado.
5 Entonces yo bendije al Señor de Gloria, promulgué
su Gloria y alabé su grandeza.
Capítulo 28
1 Fui desde allí hacia el oriente, en medio de la cordillera
del desierto y vi el desierto: estaba solitario y lleno de árboles
y plantas;
2 brotaba agua desde arriba,
3 acometiendo como un río caudaloso que fluía hacia
el noroeste llevando el agua y el rocío por todos lados.
Capítulo 29
1 Desde allí fui a otro lugar en el desierto y me alejé
mucho, hacia el oriente de este sitio.
2 Allí vi árboles silvestres que exudaban perfumes
de incienso y mirra y sus frutos son parecidos a las nueces.
Capítulo 30
1 Y más allá de ellos, me alejé muy al oriente
y vi otro gran lugar, con valles de muchas aguas,
2 en el que había cañas dulces aromáticas semejantes
al lentisco;
3 y en las orillas de estos valles vi el fragante cinamomo. Y más
allá de estos valles me alejé hacia el oriente.
Capítulo 31
1 Me fueron mostradas otras montañas y también en
ellas vi árboles de los cuales salía la resina llamada
tsaru y gálbano.
2 Más allá todos los árboles todos los árboles
estaban llenos de resina que era semejante a la corteza del almendro.
3 Cuando se casca en estos árboles sale de ellos un olor
perfumado y cuando se muelen las cortezas son superiores a cualquier
perfume.
Capítulo 32
1 Más allá de tales montañas, hacia el noreste
de ellas, me fueron mostradas otras montañas, llenas de nardo
escogido, lentisco, cardamomo y pimienta.
2 desde allí continué hacia el oriente de todas estas
montañas, lejos de ellas, al oriente de la tierra, fui llevado
por encima del mar Rojo y me alejé mucho de él, pasé
por encima de la oscuridad, lejos de ella;
3 y fui llevado al lado del Paraíso de Justicia, y me fueron
mostrados desde lejos árboles en él, árboles
numerosos en exceso y grandes, diferentes unos de otros. Vi allí
un árbol que era distinto de todos los demás, muy
grande, bello y magnífico, el árbol de la sabiduría,
los que comen de su fruto aprenden gran sabiduría.
4 El árbol es tan alto como un abeto, sus hojas se parecen
a las del algarrobo y su fruto es como un racimo de uvas, muy bonito;
y la fragancia de ese árbol penetra hasta muy lejos.
5 Y yo dije: "¡Qué hermoso es este árbol y cómo
atrae mirarlo!".
6 Remeiel el Vigilante y el santo, que estaba conmigo, me contestó
y dijo: "Es el árbol de la sabiduría, del cual comieron
tu primer padre y tu primera madre y aprendieron la sabiduría
y sus ojos se abrieron y comprendieron que estaban desnudos y fueron
expulsados del jardín del Edén".
Capítulo 33
1 Desde allí fui hasta los confines de la tierra y vi allí
grandes bestias diferentes unas de otras y también pájaros
que diferían en sus aspectos, hermosura y trinos.
2 Al oriente de esas bestias vi el final de la tierra, donde el
cielo descansa, y donde se abren los portales del cielo.
3 Vi como nacen las estrellas del cielos y los portales de los que
proceden y anoté las salidas de cada una de las estrella,
según su número, nombre, curso y posición y
según su tiempo y meses, según me las mostraba Uriel,
uno de los Vigilantes.
4 Y me mostró y escribió para mí todo, incluso
escribió para mí sus nombres de acuerdo con sus tiempos.
Capítulo 34
1 Desde allí fui transportado a la extremidad norte de la
tierra y me fueron mostradas grandes obras:
2 Vi tres puertas del cielo abiertas; a través de cada una
de ellas vienen los vientos del norte y cuando soplan hay frío,
granizo, escarcha, nieve, rocío y lluvia.
3 Si salen por una sola de las puertas, soplan para bien; pero cuando
soplan a través de las otras dos es con violencia y calamidad
sobre la tierra pues soplan con fuerza.
Capítulo 35
1 Y desde allí fui hasta la extremidad occidental de la tierra
y vi tres puertas del cielo abiertas, el mismo número de
puertas y salidas que había visto en el oriente.
Capítulo 36
1 Desde allí fui transportado a la extremidad sur de la tierra
y allí me fueron mostradas sus tres puertas abiertas del
viento sur: para el rocío, la lluvia y el viento.
2 Y desde allí fui transportado al límite oriental
del cielo y vi las tres puertas orientales abiertas las tres puertas
orientales del cielo y encima de ellas unas puertas pequeñas
3 Por cada una de estas puertas pequeñas pasan las estrellas
del cielo y corren por el curso trazado para ellas hacia el occidente.
4 Al ver esto bendije todo el tiempo al Señor de Gloria,
y continuaré bendiciendo al Señor de Gloria, que ha
realizado grandes y magníficos prodigios para mostrar la
grandeza de su obra a los ángeles, a los espíritus
y a los humanos, para que ellos puedan alabar esa obra, toda su
creación, para que puedan ver la manifestación de
su poder y alaben la grandiosa obra de sus manos y le bendigan por
siempre.
Libro de las Parábolas
Capítulo 37
1 La segunda visión que él vio -visión de sabiduría-
que vio Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalalel, hijo de Kainan,
hijo de Enos, hijo de Set, hijo de Adán.
2 Este es el comienzo de las palabras sabias que hice salir con
mi voz, para hablarle y decirle a los habitantes de la tierra: "Escuchad
hombres de épocas pasadas y del porvenir, las palabras del
santo que habla en presencia del Señor de los espíritus.
3 Fue excelente declararlas a los hombres de antaño pero
igualmente a los del porvenir, no vamos a negarles el principio
de sabiduría.
4 Hasta ahora tal sabiduría no ha sido dada por el señor
de los espíritus, pero yo la he recibido de acuerdo con mi
discernimiento y con el buen parecer del Señor de los espíritus
gracias a quien me ha sido dada mi parte en la vida eterna.
5 Tres parábolas me fueron comunicadas ya y yo he elevado
mi voz para relatarlas a quienes habitan sobre la tierra.
Capítulo 38
1 Primera Parábola.- Cuando aparezca la asamblea de los justos
y los pecadores sean juzgados por sus pecados y expulsados de la
superficie de la tierra.
2 cuando el Justo se manifieste a los ojos de los justos, de los
elegidos cuyas obras dependen del señor de los espíritus;
cuando la luz brille para los justos y para los elegidos que habitan
sobre la tierra: ¿Dónde estará entonces la
morada de los pecadores? ¿Dónde estará el lugar
de descanso de quienes han renegado del Señor de los espíritus?
Habría sido mejor para ellos no haber nacido.
(Mc 14:21)
3 Cuando los misterios de los justos sean manifiestos y los pecadores
juzgados y expulsados de la presencia de los justos y los elegidos,
4 desde ese momento los que dominan la tierra no serán poderosos
ni elegidos por más tiempo ni podrán ellos mirar a
la cara de los santos, porque será la luz del Señor
de los espíritus la que brillará sobre la cara de
los santos, de los justos, de los elegidos.
5 Entonces, los reyes y los poderosos perecerán y serán
entregados a las manos de los justos y de los santos.
(Sal 149 2:9)
6 Y de ahí en adelante nadie buscará para ellos la
misericordia del Señor de los espíritus porque su
vida encontró su final .
Capítulo 39
1 Y ocurrirá en esos días que los hijos de los elegidos
y santos descenderán de lo alto del cielo y su linaje llegará
a ser uno con el de los hijos de los hombres.
2 Enoc recibió los libros del celo y la ira y los libros
de la angustia y el destierro: "Nunca más obtendrán
misericordia", dijo el Señor de los espíritus.
3 Y las nubes me cubrieron, y el viento me levantó de la
superficie de la tierra y me dejó en el límite de
los cielos.
4 Allí tuve otra visión: vi el lugar donde habitan
los santos y el lugar de descanso de los justos.
5 Ahí contemplé con mis ojos las moradas en medio
de los ángeles de justicia y sus lugares de descanso entre
los santos. Mientras suplican y oran por los hijos de los hombres,
la justicia brota entre ellos como el agua y la misericordia se
esparce sobre ellos como el sobre el rocío sobre la tierra,
por los siglos de los siglos.
6 En ese lugar con mis ojos vi al Elegido de Justicia y de Fe; la
justicia prevalecerá en sus días y los justos y los
elegidos serán innumerables ante él por los siglos
de los siglos.
7 Vi su morada bajo las alas del Señor de los espíritus;
todos los justos y los elegidos brillarán frente a él
como el resplandor del fuego; su boca estará llena de bendición;
sus labios glorificarán el nombre del Señor de los
espíritus; y la justicia y la verdad no fallarán ante
él.
8 Yo deseaba vivir allí y mi espíritu anhelaba esa
morada: esa era desde antes mi herencia, tal y como había
sido establecida para mí ante el Señor de los espíritus.
9 En esos días alabé y ensalcé el nombre del
Señor de los espíritus con bendiciones y alabanzas
porque Él me ha destinado para la bendición y la gloria
de acuerdo con el buen parecer del Señor de los espíritus.
10 Por mucho tiempo mis ojos observaron ese lugar y lo bendije a
Él y lo alabé diciendo: "Bendito es Él y bendito
sea desde el principio y para siempre".
11 Ante Él no hay renuncia; Él sabe desde antes de
que el mundo fuera creado qué es para siempre y qué
será de generación en generación.
12 Aquellos que no duermen te bendicen; ellos están ante
tu Gloria y bendicen, alaban y ensalzan diciendo: " Santo, Santo,
santo es el Señor de los espíritus, Él llena
la tierra con espíritus".
13 Mis ojos vieron allá a todos aquellos que no duermen,
bendiciendo y diciendo: "Bendito seas tú y bendito sea el
nombre del Señor de los espíritus por los siglos de
los siglos".
14 Mi rostro fue cambiado y no podía sostener la mirada.
Capítulo 40
1 Después de eso vi miles de miles y miríadas, vi
una multitud innumerable e incalculable, que se sostiene ante el
Señor de los espíritus.
2 Y sobre los cuatro costados del Señor de los espíritus
vi cuatro presencias diferentes de aquellos que no duermen y aprendí
sus nombres porque el ángel que va conmigo me los dio a conocer
y me mostró todas las cosas ocultas.
3 Y escuché las voces de esas cuatro presencias y cómo
ellas pronuncian alabanzas ante el Señor de la Gloria.
4 La primera voz bendice al Señor de los espíritus
por los siglos de los siglos.
5 A la segunda voz la escuché bendiciendo Elegido y a los
elegidos que dependen del Señor de los espíritus.
6 A la tercera voz la oí orar e interceder por los que viven
sobre la tierra y suplicar en nombre del Señor de los espíritus.
7 Y escuché la cuarta voz expulsando a los Satanes e impidiendo
que lleguen hasta el Señor de los espíritus a acusar
a quienes viven en la tierra Él.
8 Después de eso pregunté al ángel de paz que
iba conmigo y me mostraba todas las cosas que están ocultas:
"¿Quiénes son esas cuatro presencias que he visto
y cuyas palabras he oído y escrito abajo?".
9 Me dijo: "El primero, el misericordioso y muy paciente, es Miguel;
el segundo, que está encargado de las enfermedades y de todas
las heridas de los hijos de los hombres, es Rafael; el tercero,
que está encargado de todos los poderes, es Gabriel; el cuarto,
que está encargado de la esperanza de quienes heredarán
la vida eterna, es llamado Sariel.
10 Estos son los cuatro ángeles del Señor de los espíritus
y las cuatro voces que he escuchado esos días.
Capítulos 1 - 21
Capítulos 41-60 ---->
Capítulos 61-80 ---->
Capítulos 81-108 ---->
|