Testimonio De Nuestro Calvario En El G12
PRIMER TESTIMONIO DE NUESTRO CALVARIO POR LA MISIÓN CARISMÁTICA INTERNACIONAL G12.
Dirigido por la Senadora Claudia Rodríguez y su esposo Cesar Castellanos Domínguez.
Hace 15 años llegué a la Misión Carismática Internacional G12, cuando no existía el G12 y “la Visión” de “Sueña y alcanzarás el Mundo”, creada por César Castellanos.
Durante mucho tiempo fue un gozo y una delicia asistir a todas las reuniones; todavía no se había copiado el modelo celular del pastor David Yonggi Cho y todo era oración, palabra, ayuno, veladas y la iglesia crecía.
En esa época, hace 15 años, yo tenia 31 y deambulaba por las calles del famoso barrio llamado ‘La Calle del Cartucho’: drogas, alcohol, prostitución, etc.; y como trabajo, me solventaba como vendedor callejero o ambulante.
Dos meses después, un día sentado en la cafetería de la Misión Carismática Internacional G12 juntamente con mi esposa, se nos acercaron los Pastores Diego y Claudia Lorelle y nos bendijeron, diciéndonos a mi esposa y a mí, que Dios les había puesto carga por nosotros y oraban constantemente; esto sin conocernos, sólo de vista.
Desde ese día, sentimos en nuestro corazón un llamado muy especial para estar al lado de los pastores Diego y Claudia, por su amor manifiesto, su compasión, sencillez, humildad; y en fin, por más de 14 años ellos, a través del Poder del Espíritu Santo, nos ayudaron a restaurar nuestro hogar, las finanzas, mi salud -pues llegué gravemente enfermo.
Salí de las drogas y el alcohol, en donde estuve sumido por más de 21 años; ahora tengo 46 y puedo decir y dar fe que, durante esos 14 años, nunca vi nada sospechoso, ni que me hiciera dudar de los pastores; nunca en esos años vi robos ni desfalcos y menos, una mirada de lascivia en los ojos del pastor Diego.
Yo mismo tengo hijas de 21 y 16 años y sé de lo que hablo; y más aún, dada la cercanía total a la que ellos nos tenían acostumbrados, nunca sentí desconfianza; trabajábamos hombro a hombro todos los días, de día y de noche en evangelismo, veladas, ayunos, capacitaciones, ministraciones, visitas a hospitales, hogares, y liberaciones.
Luego, cuando llegó la “Visión”, fuimos llamados a su equipo de 12 principales, juntamente con otros que llegaron, algunos en las mismas o peores circunstancias que nosotros; pero ellos en su infinita misericordia creyeron en todos nosotros y nos levantaron.
Cuando llegó la “Visión” a la iglesia, allí fue el comienzo de nuestros padecimientos; pues, al ser de los 12, la información que César Castellanos les daba a ellos en el “Discipulado” nos llegaba a nosotros directamente: opresión, metas desmedidas (después nos dimos cuenta que las metas desmedidas eran estrategias, para que aun no importando el buen y exhaustivo trabajo que hiciéramos, siempre habría motivos para hacernos sentir mal y culpables, por no haberlas cumplido), trabajos sin descanso, a costa de nuestra familia e hijos.
Y luego de 10 años de arduo servicio fuimos, por recomendación de los pastores Diego y Claudia, “bendecidos” con un trabajo de tiempo completo; y allí comenzó la otra lucha, pues allí sólo entraban y entran los familiares de los familiares de los familiares de Cesar Castellanos; y todo su círculo de amigos que, sin tener ningún fruto, disfrutaban de flamantes sueldos y posiciones de privilegio en la nómina de la iglesia.
Ahí fue cuando empezamos a ver la verdadera ‘Visión Financiera’ que se movía a través de los encuentros, células, escuelas de líderes y ministraciones de prosperidad, e incluso las convenciones internacionales.
Todo era dinero; y, como las metas para llevar al encuentro a los nuevos era tan alta -cuatro mensuales por célula- y no las podíamos cumplir, nos tocaba sacar de nuestro propio sueldo -que siempre fue el mínimo- aproximadamente U$S 170.- mensuales y pagarle a la gente el encuentro, so pena de perder nuestra posición de ser de los 144 de César Castellanos; y, por supuesto, perder el trabajo.
Para cumplir las metas inalcanzables de células, que eran l.000 por cada 12 del equipo -mil de la red de hombres y mil de la red de mujeres y mil de la red de jóvenes- o sea que, a mi esposa y a mí nos tocaba abrir 2.000 células, llegamos a tener 600 entre los dos, de las cuales pasábamos reportes semanales.
Pero de las otras 1.400 restantes que no existían, nos tocaba pasar reportes mentirosos, para poder sostener la imagen de la iglesia celular más grande del mundo (más grande que la del pastor David Yonggi Cho, del cual César Castellanos se hacía llamar de sus Doce) y, para ello, nos tocaba sacar de nuestro propio sueldo también, para llenar los sobres faltantes con $1.000.- cada uno; pues no los recibían vacíos; ya que, según ellos, el software no los recibía así. (Nota: $ 2.360 Pesos = 1 Dólar Estadounidense).
Si los dejábamos de reportar, cada semana quedábamos colgados en 1.400 sobres y, por supuesto, endeudados; pues nos llevaban las cuentas de cuánto dinero hacía falta. Mensualmente terminábamos debiendo cantidades enormes que, multiplicadas por los años que duró la mentira de las células, según ellos quedamos debiendo millones.
Las metas de las escuelas, inalcanzables; pues, si teníamos 2.000 células, cada célula tenia que enviar 4 mensuales al encuentro y multiplicar y matricular trimestralmente esos 24.000, según ellos, en escuelas de líderes; y, como no alcanzábamos a cumplir las metas, nos tocaba poner del sueldo y ayudar a pagar matrículas que no existían; pues la gente no llegaba como ellos querían, y así nos tocaba cumplir las metas.
Por supuesto, del salario que nos ganábamos casi nunca nos quedaba nada; menos para comer, pagar arriendo, servicios públicos, médicos, medicinas, la educación de nuestras hijas, el poder vestirnos bien; pues es sabido que un líder tiene que andar bien vestido, para tener una imagen creíble de prosperidad; y a nosotros nos hacían creer que esto era necesario para “morir a la carne” y algún día poder llegar a ser pastores de la Misión Carismática Internacional G12.
Por supuesto, que siempre nos tocó recurrir a los amigos y familiares que nos prestaran, aun a los pastores Diego y Claudia, que siempre nos apoyaron; pero, de todas maneras, siempre vivíamos en esa opresión financiera y sicológica.
Ni se diga de las ministraciones de prosperidad; yo trabajaba en la parte donde llegan las ofrendas y se contaban; y desde allí escuchábamos cómo prácticamente le metían la mano al bolsillo a la gente para que ofrendara; o sino, vendría la ruina, la escasez y la pobreza. Pero claro, no se podían ofrendar monedas; pues, según ellos, al Señor no le gustaban las ofrendas ruidosas. Menoscababan a la gente haciéndola sentir culpable, según ellos, ‘por su tacañería’, y que eso no le agradaba a Dios.
Pero no contentos con eso, comenzaron las famosas convenciones, donde pastores de todo el mundo venían a aprender la “Visión”. Eran multitudes de extranjeros que llenaban el coliseo, pagaban el avión, hoteles, encuentros, conferencias y la entrada al coliseo; venían de todo el mundo, pero, como siempre, todo siempre ha sido un negocio redondo; pues ellos, la Misión Carismática Internacional G12, hacían ‘paquetes’ con las agencias de viajes y los hoteles; e incluso, con los que los transportaban dentro de la ciudad, para sacarle la mayor ventaja al negocio, o sea, las comisiones.
En esa época le cobraban a los extranjeros -hace 2 años- hasta U$S 300.- sólo para asistir al coliseo, que era la llamada inscripción. Multipliquen por 10.000 extranjeros por convención, más las ofrendas en dólares, que durante toda una semana se recogían en cada conferencia.
Una vez llegaron a recaudar en la caja fuerte de la oficina de César Castellanos más de U$S 800.000.- que en una noche se perdieron como por arte de magia. Todavía ese asunto es motivo de investigación por parte de las autoridades y la fiscalía Colombiana; pues se cree que lo hicieron para defraudar al fisco, ya que al perderse ese dinero no tenía control de la entrada a los bancos.
De ese dinero nunca se dijo nada, pero lo más seguro es que esté en alguna cuenta secreta de César Castellanos, o en algunas de sus inversiones inmobiliarias que hace por todo el mundo, en cada país que visita.
De las recaudaciones que hacían y hacen para el famoso templo que César Castellanos está construyendo, lleva recogiendo dinero de la membresía y extranjeros; es una vergüenza, pues ese cuento se lo conocimos desde hace 15 años que llegué a la Misión Carismática Internacional G12 y que, con mis propios ojos vi cómo adecuaban un salón hermoso, alfombra roja, buffet, meseros, alabanzas, risas, abrazos, ministraciones.
Allí sólo se llevaban empresarios y pastores nacionales e internacionales para mostrarles la imponente ‘maqueta’ que se levantaba en medio del salón: Coliseo para 60.000 personas, Hospital con 2.000 camas, Universidad para 5.000 estudiantes, Edificios para escuelas de líderes, Auditorios anexos, Parqueaderos para 10.000 automóviles; en fin, un espejismo formidable.
Y allí, yo veía cómo las personas invitadas daban asombrosas sumas de dinero en dólares, pesos, cheques de viajeros; en fin, todas las formas posibles de pago. Llegué a ver donaciones desde U$S 10.000.- hasta U$S 100.000.- millones y millones recogidos cada año en cada convención; y hasta ahora, nada del templo.
Lo mismo ocurrió cuando recogían dinero para montar una estación de televisión Misión Carismática Internacional G12; recogieron millonarias sumas de dinero para comprar equipos; pero nada, todo era mentira y estafa para los pastores extranjeros incautos que caían en sus redes.
El colmo fue este año 2006, cuando César Castellanos le exigió a cada creyente la suma de $ 1.000.000.- de pesos para el templo; sólo se recibían sobres con el millón. (Nota: Como U$S 400.- Dólares Estadounidenses).
Y le dijo a la gente en una reunión celular, en medio de hablar pestes y lanzar maldiciones contra todos los pastores que se habían ido, que había llegado el tiempo de comprar el terreno para construir el templo; que, si no tenían el millón de pesos, se tenían que endeudar. E hizo un fideicomiso con el Banco Colpatria, donde a la gente le prestaban el millón de pesos. ¡¡¡CUÁNTA GENTE ENDEUDADA!!!
Daba tristeza ver a personas que ni tenían trabajo, hipotecando lo poco que tenían. Y del templo, ni los planos; la vieja maqueta envejecida por los años ya no funcionaba, pero los bolsillos de César Castellanos se siguen llenando.
Pero lo que en realidad me hizo salir de la Misión Carismática Internacional G12 fue oír y ver decir en un discipulado a César Castellanos y a su esposa Claudia Rodríguez, después de que el pastor César Fajardo y su esposa, Freddy Rodríguez y su esposa, José María Villanueva y su esposa, Diego y Claudia Lorelle y Luís Salas (actual diputado en la cámara; ése fue otro escándalo) -los Pastores con más fruto; pues entre ellos llenaban 6 veces el coliseo cada fin de semana- maldecirlos por haberse salido de la “Visión”.
Maldijeron sus vidas, sus ministerios, sus familias, sus finanzas, diciendo que se secarían y andarían por desiertos, todo con Biblia en mano. En esa reunión estábamos las 12 parejas que habíamos quedado por la ida de los pastores Diego y Claudia Lorelle, y nos lanzaron maldiciones -por si nos íbamos- diciendo que: ‘el hacha de Dios pasaría sobre nuestras cabezas, si nos retirábamos de la Misión Carismática Internacional G12’.
Transcurría el mes de abril de 2004, cuando todo el escándalo de los pastores que se levantaron en contra del régimen autoritario de César Castellanos y su esposa Claudia Rodríguez por las maquinaciones financieras; pues ya no sólo pedían metas en almas, sino metas financieras por millones de millones de pesos anuales por pastor; y con ese argumento llegaron a Colombia procedentes de Brasil, donde ella era embajadora; y, después de hacer un pésimo papel por nuestra nación, nos dijeron en ese mismo discipulado con lágrimas en los ojos, que ‘ellos venían para encargarse personalmente de la iglesia y sanar el corazón de tantas almas confundidas’.
Pero mentira; dos meses después supimos estupefactos, que se lanzaba al senado de la republica, OTRA MENTIRA MÁS; y nos volvieron a embaucar en el cuento de la política; utilizando, por supuesto, todos los recursos económicos de los diezmos y las ofrendas y de las donaciones del famoso templo que con tanto dolor -porque allí se da con dolor, no con alegría- dábamos, para alejar toda ruina y escasez de nuestras vidas.
Después, para suavizar las cosas nos ofrecieron a las 12 parejas del Ministerio de Alabanza que quedábamos de los pastores Diego y Claudia Lorelle, trabajo con contrato, porque los cuatro años que trabajamos allí fue sin contrato, sin cesantías, sin seguro médico, sin auxilio de transporte y menos, con aportes de pensiones al que todo el mundo tiene derecho. Allí todo se maneja con nóminas paralelas, a breves de ofrendas, para no pagar a lo que todo trabajador tiene derecho, y para defraudar al gobierno, los aportes al Sena, a Bienestar Familiar, etc.
Después de un tiempo, cuando vieron que retuvimos las personas y que no dejamos que muchos se fueran por la confusión que reinaba y con el temor de las maldiciones lanzadas en nuestra contra, después de un año y medio de arduo trabajo, pues nadie se quería quedar en la Misión Carismática Internacional G12, nos voltearon la espalda, nos quitaron la dignidad de Doce y caímos a los 20.736; porque según decían, los del Ministerio de Alabanza que Diego y Claudia dejaron, éramos unos rebeldes y tenían los mismos espíritus de ellos.
Después de unos 18 meses, después de la ida de los pastores Diego y Claudia y de ver todo esto, Dios nos quitó el velo y nos hizo ver el engaño que César Castellanos y su esposa, la ahora Senadora Claudia Rodríguez, le han impuesto a toda la iglesia; pues llegamos al colmo, que a mí me parecía normal que ellos maldijeran a los pastores que se fueron, los calumniaron, les levantaron falsos testimonios, les dañaron la imagen a nivel mundial y los persiguieron.
Cuando nosotros quisimos retirarnos nos hicieron lo mismo; y ahora, con dolor y alegría me doy cuenta después de haber pasado por lo mismo, que todo lo que dijeron de los pastores que se fueron -con sus errores como todo ser humano, por supuesto- era falso, porque las verdades a medias también son falsedad.
Cuando nos quisimos ir y reunirnos con las personas para despedirnos, a nosotros también nos difamaron, llamando a cada uno de los miembros de nuestros equipos, visitando las células y dañando nuestra imagen. 15 años pasaron para salir de Egipto y de las garras del Faraón Castellanos.
Ahora con mi esposa tenemos 46 y 45 años, le entregamos toda nuestra juventud a la Misión Carismática Internacional G12, para saber al final que era una secta más peligrosa que la mafia italiana ‘la Cosa Nostra’, pues al salir de allí, se volvió un caos nuestra vida y una persecución continua.
Salir de allí es perder la dignidad delante del mundo, pero ganancia para el Reino de los Cielos; pues ahora más que nunca estamos fortalecidos para salir adelante, para pelear la buena batalla de la fe, para ser vestidos como pastores del Nuevo Pacto y nunca llegar a cometer los mismos errores del pasado.
Las personas que quieran más información y deseen llevar este testimonio por Colombia y las Naciones de la tierra, tienen todo nuestro apoyo; pues nosotros somos testigos de primera mano, lo vivimos y hemos sobrevivido.
Y a los Pastores Diego L. Montilla y Claudia Lorelle, César Fajardo y su esposa Claudia, Freddy Rodríguez y su esposa Xiomara, José María Villanueva y su esposa, Luís Salas y su esposa y al Pastor Ricardo, de Avivamiento, les pedimos perdón en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, por haber participado en el conjuro de las maldiciones lanzadas en su contra, en contra de su familia, de su ministerio y de sus finanzas.
Ahora podemos entender que todo lo que ustedes hicieron -que algunos critican por ignorar muchas cosas, como otros muchos pastores por todo el mundo- fue por el velo y el engaño impuesto por César Castellanos y su esposa, la Senadora Claudia Rodríguez… a todos esos pastores que sufrieron y están sufriendo el destierro, ¡¡¡Les amamos en el Nombre de Jesucristo!!!
Carlos Ernesto.
18 de Enero 2007.
madeinsky62@hotmail.com
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