Joven ¿Conquistarás naciones?
Un excelente reto para revisar nuestras ambiciones. Lamentablemente muchos líderes de jóvenes están gastando su energía en metas que nada tienen que ver con su llamamiento: la fama y el éxito. ¿Cuáles deben ser realmente las ambiciones de un líder juvenil?
Cuando la iglesia hace su trabajo, las multitudes buscan la iglesia. Hoy, a la gran mayoría de líderes juveniles les han llenado la cabeza de prometedores horizontes, de bellas naciones esperando por ellos, de multitudes por conquistar, de grandes ciudades y miles de personas admirándolos. Pero no les han enseñado que no es necesario buscar las multitudes, ni son la razón de sus vidas, ni que lo verdaderamente importante es buscar el rostro de Dios y hacer su voluntad. Si aprendieran esto último, entonces las multitudes correrían a la iglesia que el Señor les ha encomendado que cuiden.
El Evangelio según San Marcos nos presenta a Juan el Bautista ejerciendo su ministerio, cuyo llamamiento se dio en secreto desde antes de su nacimiento (Lc 1:11–17). Juan sirve con una enorme pasión por cumplir la voluntad del Señor. Inicia su ministerio sin profetas que hablen de él ni lo introduzcan. Nadie le impuso manos humanas visibles, solo las invisibles pero reales, pues Dios mismo lo había escogido. Para comenzar su ministerio no buscó los grandes estadios, los escenarios, ni cifras elevadas de gente, como si se tratara de alguna competencia. Aunque tu no lo crea, comenzó en el desierto. ¿A quién se le ocurriría comenzar allí? ¿Por qué no hacer un evento de mayor importancia para darse a conocer?
Y para aumentar el grado de dificultad, Juan bautizaba en el río Jordán el cual estaba como a 30 Km. de Jerusalén. Lo interesante es que las multitudes venían de todas partes en busca de la verdad, incluyendo a la gente de Jerusalén. Nadie sabía de su consagración pero todos lo respetaban. Había ese algo en Juan que inspiraba confianza, pero que a la vez lo hacía diferente a los demás. Cuando hablaba todos callaban y no había quien se atreviera a refutar lo que él decía.
La juventud que hoy se levanta debe buscar despojarse de esa ambición por las multitudes que sutilmente les ha sido alentada en sus iglesias. Su ambición debe ser por mantener cada día una íntima y significativa relación con el Señor. Ya no ministrar por el placer de tener a miles al frente, sino por el placer de tener a uno al frente, el cual lo llena todo, lo suple todo, lo sacia todo, lo entrega todo.
Generación valiente, es el momento de predicar el bautismo del arrepentimiento; no el de la atracción o el espectáculo; no el de la prosperidad o el del relajo. Es el momento de volver a predicar a Cristo crucificado y el poder de su resurrección. Es el momento de inquietar a la gente con el mensaje, más que entretenerlos. Es el momento de dejar de preparar sermones que agraden al corazón del hombre y preparar sermones que agraden al corazón de Dios.
Líderes de jóvenes con corazones de Juan el Bautista es lo que necesita la iglesia. Llenos de misericordia y verdad. Plenos en amor y compromiso
BENDICIONES
Daniel S.
JOVENES DE IMPACTO
J.U.A.N. 16:24
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Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Filipenses 4:13.
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