
(Diferencias entre “luciferianos” y “satánicos”)
¿Cuál es la segunda dimensión del mal? Queridos hermanos
y hermanas, es extraño que haya quien opte por vivir completamente sólo para el
mal. Aquí en Italia tenemos un grupo de habitantes llamados como una
“asociación de sádicos y criminales que vive únicamente para hacer el mal”.
Nada en ellos trata de hacer el bien. Éste es sólo un grupo. Los “luciferianos”
son iguales. No intentan hacer el bien y no aspiran al amor: ¡nada!
Hay diferencias entre “luciferianos” y “satánicos”, así
como hay jerarquías entre los ángeles. Lucifer siempre mantendrá su “primer
lugar” entre los demonios. (En “Advertencias del Más Allá a la Iglesia
Contemporánea”, por el P. Arnold Renz, Librería Parroquial, a Lucifer los demonios
le llaman también “el viejo”, cfr.
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Sección ENLACES) El resto –de los grupos- puede clasificarse como “satánico”, y
él lo acepta, pero Lucifer no quiere que los demás adeptos del mal, los
satánicos, sean colocados en el “mismo nivel maléfico” que los luciferianos.
Dice que los luciferianos son más fuertes que los satánicos, forman un grupo
administrativo en el campo de las iglesias de satanás. Ahora bien, tenemos una
categoría de seres humanos que practican cultos maléficos. Cuando hablamos de
los luciferianos no hablamos sólo del máximo ángel caído, sino también estamos
hablando de las personas que dan culto al mal. Allí no hablan del bien y de la
caridad. No lo aceptan. Al reunirse su gozo consiste en destrozara totalmente
la existencia de Los Diez Mandamientos. Su propio principio es hacer lo que les
plazca.
En un grado menor, tenemos a “los magos” que recurren a
tácticas de manipulación. Pero la segunda categoría son los que eligieron
dedicar su existencia sólo al mal. Hay asociaciones de satánicos, la asociación
criminal de sádicos, los satánicos luciféricos, los hijos de satanás y todo el
resto. Si han sido cristianos, nunca recitan el “Padre Nuestro”. Nunca dirán:
“no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal”. No lo hacen porque en su
naturaleza está hacer el mal.
(Nota del MIDP.- el grupo de los “belcebunianos” son
aquellas personas que del mundo del arte y de los medios de comunicación social
se consagran al demonio Belcebú, quien fuera arcángel de Coros Angélicos,
vendiendo su alma a cambio de fama, placeres, dinero, simples glorias humanas
–ejemplos son el cantante mexicano Juan Gabriel, la cantante Madona, etc.).
Tercera dimensión del mal
(Descubrimiento de poderes infernales hasta ahora
desconocidos y sus practicantes)
La tercera dimensión es la más peligrosa: es sutil y la
más terrible. Imagínense que llevo 24 años combatiendo al mal y apenas me di
cuenta de esto en 1996. No podía creerlo cuando descubrí esta tercera dimensión
del mal. La tercera dimensión la integran personas que siguen instrucciones en
las sectas satánicas. La persona de la que hablo, Anthon Lavey, fue el fundador
en Estados Unidos. En ese país lo toman como un nuevo mesías. Así es esa
iglesia estadounidense maléfica, ¡Dios mío! Se le podría considerar un tonto,
Anthony (Antón) Lavey no lo es. Estableció su iglesia en Los Ángeles, en Turín,
en Bassano, hasta en Roma y otro lugar cuyo nombre no recuerdo.
(MIDP.-recuérdese la urgente reunión convocada con Juan Pablo II para formar
sacerdotes exorcistas por la expansión grave del satanismo en Roma). Lavey
estableció una el día 31 de octubre, la víspera de la Fiesta de todos los
Santos, en Assmara, África. África todavía celebra el “Halloween” bailando en
las fogatas, mientras aún se quema algo (MIDP.- ritual demoníaco de la secta de
los “druidas”). Muchos han sido sacrificados. Ahora en África, Lavey nombró un
jefe, como él, para encabezar allí su iglesia satánica, de modo que ya llegó a
África y quiere abarcar todo el mundo.
Esta “congregación” da instrucciones. Primero ingresan
como aspirantes, luego catecúmenos y por último los bautizan. En el momento en
que son bautizados, dice aquí, imitan a los cristianos, pero hacen lo contrario
que nosotros. Decimos que renunciamos a satanás, ellos dicen que renuncian a
Dios. Renuncian a Dios, a Jesucristo, a la Santísima Virgen María. Renuncian a
todo, luego los bautizan en nombre de satanás mediante un intercambio de
sangre. Sacan sangre de ciertas venas de aquí y la mezclan con sangre de niños
abortados o de algo más. (MIDP.- en el rito de iniciación de la masonería para
los “aprendices de masón” se hace un rito también con sangre, son los pactos
maléficos más duros de romper, pero son anulables por el poder de Dios).
El “sacerdote” celebrante mezcla la sangre y uno la bebe.
Con ese ritual particular del bautismo suprimen el nombre cristiano y en su
lugar ponen un nuevo nombre (tal como sucede con los que ingresan a la
masonería, aunque el nombre de momento no le sea dado a conocer al “iniciado”).
Luego colocan determinadas cosas en el cuerpo del satánico para “borrar los
sentimientos, los afectos, todo”. El nuevo reino de satanás queda totalmente
establecido en las personas. Cuando en realidad –estos satánicos- sacrifican
seres humanos, esas personas carecen completamente de sentimientos humanos.
Se transforman totalmente. Llegan a esta etapa después de
abjurar de su religión en conjunto y en detalle, luego son bautizados en nombre
de Lucifer y reciben el nuevo nombre.
Posesos totales
A continuación los inyectan y quedan completamente
poseídos. Sufren una transformación y cambian en forma total. Son posesos
completos. Los seguidores de Lucifer tienen “un rito de iniciación” así como
nosotros tenemos el rito de iniciación llamado Bautismo. Después viene la
Confirmación. En este Sacramento, el Espíritu Santo nos impulsa a llevar una
vida pública con poder y fuerza. Los satánicos hacen lo propio a partir de ese
momento. El que recibió el “bautismo satánico” de esta manera es absolutamente
demoníaco.
¿Qué privilegios obtienen? Son fuertes, se bilocan, por
medio de voces pueden hablar con gente. Pueden perjudicar a alguien, destruir a
alguien sin ser vistos. Pueden amenazar a través de voces. Si ven que uno de
ellos –un cautivo, a alguien que persigan- quiere escapar, pueden seguir a la
persona, incluso a distancia. Pueden golpearla desde
