| Poesías y reflexiones cristianas Comparte tus poesias, pensamientos o canciones a Dios. |

28/03/08, 09:23:14
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Gran Miembro Yeshua
::: Tan viejo como Matusalen hijo de Enoc (Gen 5:21) ::: (+ de 1200 posts)
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Fecha de Ingreso: abr 2006
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Reflexiones Y Sanidad...
Las relfexiones que compartiré aquí, me llegan de la iglesia del pastor Estamateas y su esposa, PRESENCIA DE DIOS, ellos, me han autorizado a compartirlas.
espero que sean de bendición.
Con amor, tere
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28/03/08, 09:25:49
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Gran Miembro Yeshua
::: Tan viejo como Matusalen hijo de Enoc (Gen 5:21) ::: (+ de 1200 posts)
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Soy una mujer culpogena
Filipenses 1:21
Debemos poner límites.
Un límite es la frontera que me distingue como un ser independiente de los demás. Existen dos tipos de límites: los físicos y los emocionales. Cuando pongo un límite estoy diciendo a los demás la manera como quiero que me traten si no me gustan sus comentarios, diciendo: “No me digas más eso porque no me gusta que me trates así.”
Las mujeres creemos que si alguien las trató mal durante años, no pueden ponerle límite, especialmente si es un familiar, y no hay motivos para seguir aceptando lo que nos daña, aunque la persona se ofenda.
Oí de una chica que tenía su tía que, cada vez que la veía, hacía un comentario degradándola físicamente y ella nunca le pudo decir nada; se le hacía un nudo en la garganta y, aunque no le gustaba, hacía una leve sonrisa porque no se atrevía a ponerle límites; hasta que un día le dijo que nunca más le hablara así porque no le gustaba.
No somos culpables por poner límites.
Los límites se desarrollan en la infancia.
En una familia sana se enseña a los hijos que son únicos, individuales, que cada uno tiene sus gustos y preferencias y de esa manera comienzan a descubrir cuáles son sus límites. Pero si no se los trató como seres diferentes, ni hubo afectos cercanos, será muy difícil, con el avance de las edades, ponerle esos límites.
Los límites deben ponerse con seguridad y sin culpa.
Decir: “no me digas más esto”, “no me gusta”, “no quiero que me trates de esta manera”, “no quiero hacerlo porque no me gusta” o “no te acerques tanto a mí, este es mi espacio y lo estás invadiendo”, pedir lo que nos pertenece y que alguien nos sacó nos cuesta mucho, nos produce culpa y nos hace sentir incómodas.
Muchas chicas crecieron con el concepto de que si un hombre las manoseaba debían permitirlo porque creían que tenía derecho de hacerlo, entonces no le decían nada, porque en sus hogares les enseñaron que el más grande tenía derecho sobre los más pequeños.
“No contestes mal”, “no respondas”, nos decían y, aunque eso producía mucha bronca, nos callábamos.
“Dale un beso a todos”. Y, ¿por qué?, si no quería, creían que era por respeto y en realidad era por no poner límites.
Nos enseñaron respeto por los demás y no por nosotras mismas.
¿Por qué ese tío que tenía barba y bigotes tenía que besarte si a vos no te gustaba?
No nos permitían hablar porque sólo lo hacían los adultos, y las mujeres crecimos con miedo a los límites.
Tenemos la capacidad de avanzar porque decidimos quienes entran en nuestra vida, pero podemos retroceder y elegir a quienes no queremos que estén.
Es nuestro derecho decidir.
Tengo derecho a decidir cuánta información personal quiero dar, pero si no quiero, no tengo por qué hacerlo. Hay gente metida y no estoy obligada a responder sus preguntas; decidiré qué comentarios voy a permitir y quien se me acercará.
Debes ser una mujer de fronteras fuertes, determinada y bien definida.
Al poner límites, tanto física como emocionalmente, no hay que ser antipática o de mal carácter, se puede hacer con amor y una sonrisa.
Poner límites es cuidarse.
Cuando llamamos a un perro acude enseguida, pero si es un gato, aunque captó la señal, vendrá cuando quiera.
Tendríamos que ser como el gato, analizar las señales que captamos, no acudir rápidamente como los perros, sin ver lo que nos conviene.
No respondamos a todo “sí” porque luego será difícil colocar el límite.
Los límites hay que ponerlos antes.
Muchas mujeres fantasean conque cambiarán a sus parejas: “…después yo lo manejo”, “…después lo domino”, “…después yo lo cambio”, y después… ¡nada!
El límite se pone al principio, se respeta y se sostiene porque sino costará más.
“Cómo le voy a decir esto a mis hijos”, “¿A mi marido? No se lo puedo decir”, “A mi suegra…, yo no la enfrento.”
Nos enseñaron que teníamos que ser buenas y no pelear con nadie, por eso aguantamos lo que no nos gustó. Eso no es la palabra de Dios, debemos saber qué decir, a quién decirlo y cuándo, no ser una histérica con mal carácter pero decir lo que pensamos. Si soportamos todo es porque tenemos miedo de hablar y por culpa, ¡cómo le dije eso!, ¡cómo lo hice!
-Una madre culpógena que no puede poner límites, sobredimensiona el problema de sus hijos y todo es por su culpa. En vez de supervisar cómo actúa su hijo por sí mismo, cuestiona su maternidad: “lo hice bien o mal”.
-La mujer culpógena no tiene definido el modelo de mujer que desea ser, y en vez de imitar y copiar el tipo de madre, esposa o cristiana que admira, repite el modelo de sus generaciones pasadas mezclando las costumbres de su abuela, madre y lo que ella misma hace, no teniendo en claro qué modelo es en realidad, porque está atada a una trenza generacional que debe desarmar, desenganchándose de los mandatos familiares que le dijeron y soltándose de los paradigmas que no le sirven para seguir adelante y le generan culpa.
Transformá y descubrí cuál es tu propio modelo de mujer.
No sabemos qué tipo de mujer queremos o debíamos ser, no copiemos el modelo de nadie porque somos únicas.
Dios te hizo única, único modelo.
Los hijos siempre te presionarán para que seas como “la mamá de…”, pero deciles: “No, porque si yo soy única, vos también lo sos.”
No hay copia ni repetición, Dios te llamó para hacer algo único.
Una mujer que pone límites sabe adonde va, y le será más fácil decir a unos “no” y a otros “sí”.
Pablo decía: “ Yo deseo partir y estar con Cristo, pero por el bien de ustedes es mejor que permanezca, convencido de esto permaneceré ”
Siempre estamos entre dos pensamientos pero cuando si estamos convencidas de algo lo haremos con seguridad.
Debemos determinarnos, estar convencidas y saber qué queremos y hacia dónde vamos.
Si decidiste vivir y no morir, determiná qué debes cambiar en tu vida para que sea agradable, basta de cargar con culpas, de pensar “lo digo o no lo digo”, “lo hago o no lo hago”, ¡basta de dar vueltas! Da un corte a esas fábulas mentales que tenés.
La mujer que se determina soltará poder.
Por años las mujeres hemos sido muy obedientes pero eso no significa que seamos fieles. Fuimos obedientes, buenas mujeres, simpáticas con todo el mundo, atendiendo a todos, tratando de buscar la paz a cualquier precio, pero no hemos sido fieles a Dios.
Ser fieles.
No fuimos fieles por no haber cumplido el sueño que Dios puso dentro nuestro.
La desobediencia trae una consecuencia que deberemos pagar pero nunca debemos dejar de ser fieles y saber hacia adonde vamos a pesar de las circunstancias difíciles. Perseguí los sueños que Dios puso en tu interior hasta que se hagan realidad.
Determiná y enfocate en el sueño de Dios.
Si tenemos claro hacia donde vamos, sabremos qué límites y a quién se lo pondremos.
Poné límites para nadie más te lastime.
Rut es el ejemplo de una mujer determinada, ella cerró sus ojos físicos y miró con su espíritu. Fue a Belén a pesar de todas las contrariedades, era viuda, prácticamente sola, no se la consideraba importante, con la religión y nacionalidad diferentes, porque sabía, en su espíritu, que allí había algo para ella.
El espíritu es más grande que la mente y el cuerpo, debemos cuidarlo porque tiene ideas maravillosas y fuerzas únicas.
El cuerpo se debilita, por eso debemos delegar, dando a otras oportunidades para que hagan.
En la mente hay miles de ideas y un solo cuerpo que las sostiene.
Orfa tenía la misma posibilidad que Rut pero sin embargo prefirió quedarse con los viejos paradigmas familiares y sus viejas creencias religiosas, no se atrevió a determinarse a lo nuevo, prefirió ser la mujer que los demás armaron y no una mujer que se armaba y diseñaba así misma, hizo lo que le enseñaron: mis dioses, mi tierra, mi creencia, mis límites.
Rut sabía algo en su espíritu, y cuando llegó a Belén era la época de la cosecha y se puso a trabajar y, aunque nunca sembró, ella cosechó.
Aunque nunca hayas sembrado, Dios te dará la cosecha que esperas.
Una mujer determinada cosechará en el momento justo aunque no haya sembrado.
La culpa nunca te hará alguien determinado y lo más triste es que perderás la bendición que Dios ya te preparó.
Cada vez que decidas por lo que tu marido te dice, tu deseo será para él, pero cuando mires a Dios, Su deseo se hará en tu vida.
No hagas nada para agradar al otro porque te frustrarás y él te dominará.
¡Basta de agradar a los demás! Nuestro deseo debe ser agradar a Dios, porque es Él quien puso Su sueño en nuestro corazón.
Determinate:
-Por lo que estas luchando desde hace tiempo,
-Por tu propio modelo de mujer que te llevará a ser lo que querés y no, lo que los demás esperan.
No pidas más señales porque Cristo está con vos y todo te saldrá bien. ¡Movete! Hacé lo que te pide y llegarás en el tiempo de la cosecha; hablá el lenguaje de Dios, que es el lenguaje de la fe y Dios te escuchará y llegarás a la victoria.
Por Alejandra Stamateas
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31/03/08, 10:13:44
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Gran Miembro Yeshua
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Fecha de Ingreso: abr 2006
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Todo me pone nerviosa
Efesios 6: 16
Todo me pone nerviosa
Por Alejandra Stamateas
Efesios 6: 16
Satanás es un perdedor, un fracasado. Las mujeres tenemos un poder especial otorgado por Dios que le da pérdidas al reino de las tinieblas cada día al levantamos con vida. Satanás vino para matar, hurtar y destruir, dice la Biblia, y ya le ganamos la batalla porque no pudo matarnos. Además, cuando edificamos, hacemos algo por nosotras mismas, por nuestra familia, por el trabajo o la empresa donde estamos, el reino de las tinieblas pierde.
Pero hay un lugar en donde Satanás se afirmará para destruirnos, maltratarnos y sacarnos las fuerzas: es nuestra mente.
Quiere debilitar la fe atacando la mente.
Por todos los medios tratará de agobiarnos para que perdamos la fe y las fuerzas para seguir adelante, ya que la fe es un escudo que nos protege. Querrá vencernos con cosas sin importancia que nos pondrán nerviosas (desde una uña que se rompió hasta lo más importante) y todo lo que nos ocurra (por insignificante que sea) lo consideraremos de gran tamaño.
El ataque será trayendo pensamientos que nos distraigan de lo verdaderamente importante, porque si la mente está distraída no conquistará el sueño.
Fe es tener confianza en que Dios resolverá todas las cosas y, en debilidad, eso no se puede conquistar.
Mi mente debe tener paz.
“ Tomen el escudo de la fe con que podrán apagar los dardos del maligno, dice la Biblia. ( Otra versión dice: “ Todas las flechas encendidas del maligno”.)
En la antigua Roma se peleaba con flechas y en determinado momento le ponían brea en las puntas y las encendían al lanzarlas. Miles de flechas eran expulsadas y no sólo dañaban a las personas sino al campamento, incendiándolo todo.
Pablo tomó este ejemplo y lo relacionó con la mente: “ El ataque del enemigo es como flechas encendidas soltadas a nuestra mente”. Y no suelta uno o dos pensamientos sino miles, todos juntos, pretendiendo devastarnos con ideas que dan vuelta y vuelta en nuestra mente. Estaremos nerviosas y agobiadas sin poder pensar ni encontrar la solución a nuestros conflictos, logrando así su objetivo.
Satanás sabe que si ataca la mente tendrá autoridad sobre nuestro ser, por eso aprendamos a batallar, desechemos todas las flechas y podremos actuar.
Por ejemplo, si un pensamiento de tristeza se instala y echa raíces, se transformará en una fortaleza, o sea una manera oscura de pensar. La mujer que tiene una fortaleza mental no podrá cambiar su hablar negativo, siempre pensará que le va a ocurrir algo malo, dirá: “Tené cuidado”, “Esta vez no te salvás”, “De ésta…no vas a salir.” Muchas veces esos pensamientos se instalan por haber pertenecido a familias que funcionaban como fortalezas y lo heredaron como algo común.
El pensamiento negativo nos mantiene en un nivel bajo de fe y la única manera de salir será diciéndole: “No”.
Hagamos un hábito del hablar positivo.
En Lucas 22, Jesús dice a sus discípulos: “ Satanás los pidió para ser zarandeados pero he orado para que su fe no falte.”
Jesús intercede por nosotros ante Dios cuando vienen los ataques a nuestra mente, para que no nos falte la fe y recibiremos las herramientas con las que podremos vencer.
Descubrí una ley en mí , dice Pablo, que cuando quiero hacer el bien me acompaña el mal; me deleito en Dios pero en mi cuerpo está la ley del pecado .
Y eso es porque hay una fortaleza de pensamientos negativos.
Más adelante, Pablo dirá: “ Tranquilo, porque ninguna condenación hay para los que creen en Cristo Jesús, hemos sido liberados de la ley del pecado y ahora somos libres para desechar cualquier pensamiento negativo que venga a nuestra mente. La fe no te faltará en los momentos de debilidad.”
Satanás debe pedir permiso a Dios para zarandear nuestra vida, no puede tocarnos, pero muchas veces somos nosotras quienes le damos lugar. Por ejemplo, cuando nos ponemos nerviosas frente a una crisis, tapamos nuestra fe; cuando declaramos: “Yo sé que de esta no voy a salir”, le estamos dando lugar a Satanás a hacer lo que quiera en vez de darle la razón a Dios.
No te bases en los pensamientos negativos sino en la fe que Dios te dio; si te dijo que te sanaría lo hará y, dentro de poco, lo verás.
Dios no detiene al diablo para que deje de atacarnos porque quiere que experimentemos la victoria.
Muchas veces declaramos palabras de victoria pero sólo teóricamente y jamás en lo práctico. Dios nos dice: “Quiero que detengas al diablo con una palabra de fe que salga de tu boca.” Nos dio la capacidad para desbaratar las obras del enemigo y no necesitamos que otra persona nos ore. Es sencillo, simplemente declarar cada mañana: “ Este día será glorioso, un día de bendición.”
Pero, cuando nos levantamos ¿qué hacemos? decimos: “¡Qué día de porquería! No salió el sol, está nublado” o “¿Qué voy a hacer? No puedo pagar esa cuenta”, “Se van todos y me dejan sola…y tengo que luchar con esto, con aquello y nadie me ayuda”.
Así le damos lugar al diablo y a veces tenemos dos personalidades, como decía Pablo:”Quiero, pero hay una ley que me dice que no”.
Y Dios te dice: “ Yo te di la fe y el poder para que lo hagas, ningún dardo del enemigo puede dañarte.”
No estés ansiosa por los pensamientos que vienen a tu mente, algunos tendrás que desechar. Entregá tu preocupación a Dios: “Señor no puedo hacer nada con esto, lo único es detener al enemigo, no creer lo que me dijo, y entregártelo para que lo resuelvas. Soy tu hija, no pertenezco a Satanás, confío en lo que harás, que pagarás mis deudas y me darás la capacidad, la estrategia, los recursos; salvarás a mis hijos, transformarás a mi marido, (no yo, porque hasta ahora lo hice con mis fuerzas y no pasó nada), no me pondré más nerviosa. Entregá todas tus cargas al Señor y Él te dice: Yo soy tu escudo, tú sombra a tu mano derecha y nadie podrá dañarte.
Esta palabra es para las mujeres que quieren batallar, que saben que -aunque hoy no tienen fuerzas- todavía tienen fe y harán que todas las flechas del enemigo salgan de sus mentes. Poné nervioso al enemigo y enseñale cuál es tu autoridad.
Hay momentos en la vida donde una mujer tiene que ponerse de pie y decir: ¡Ya basta! a todo lo que el enemigo le diga. Detené sus dardos porque Dios prometió darte victoria y nadie te la quitará.
Tenemos poder para vencer todo abuso mental.
“Ya que hemos sido justificados, mediante la fe tenemos paz con Dios por medio de Jesucristo” dice Romanos 8:1
Si tenés paz con Dios, ¿para qué te vas a poner nerviosa? Nadie tiene que ponerte nerviosa y la paz, no será solamente tuya, sino caerá sobre toda tu casa también.
Por Alejandra Stamateas
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04/04/08, 08:53:32
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Gran Miembro Yeshua
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Fecha de Ingreso: abr 2006
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Saliendo del día malo
Hechos 16:16 -24
Todos pasamos por momentos difíciles. La Biblia no promete un camino de rosas sino que habrá momentos en los que entraremos en el día malo.
El día malo es un período de tiempo inesperado donde parece que todo el infierno se desata.
Por ejemplo, Pablo y sus discípulos llegaron a Europa, predicaron, ganaron gente y una adivina comenzó a perseguirlos dando gritos. Pablo se cansó y echó a los demonios que habían en ella, como consecuencia, toda la atmósfera demoníaca se desató sobre ellos: les arrancaron las ropas, les pegaron y encarcelaron en un lugar de máxima seguridad. De un minuto a otro todo cambió y sin aviso. Satanás suelta rápidamente todos sus misiles y lo que no ocurrió en un año sucede en una semana, entonces decimos: “¡No puede ser, todo junto!” Cuando Jesús estaba en el desierto, Satanás también le tiró con todo y luego lo dejó, porque sabía que su tiempo era breve. Si el infierno cae sobre tu vida es para que no captures la bendición que está viniendo, porque Satanás lo intuye y quiere robártelo. No le importa tanto lo que hemos logrado sino lo que lograremos y nos ataca para que renunciemos a lo venidero.
Todos conocemos gente inconstante, que posterga, que renuncia a seguir con lo que Dios le prometió. En el día malo vendrán consejeros satánicos que dirán: “¿Viste…? Nadie te llamó, nadie te cuidó, nadie estuvo con vos”, “Al final todo es mentira”, “Dios te prometió tanto y no pasa nada”. Se acercarán, como a Job, para que te quedes estancado y renegado. Así les pasó a Pablo y Silas que, después de tener un éxito rotundo como el haber ganado a Lidia y predicado a muchas personas, de un minuto para el otro los pusieron en la cárcel.
En el día malo pasarán cinco cosas:
1- Ganaré gente para Jesucristo.
Lo que más le duele a Satanás es que le saquemos la gente. Según la Biblia, lo que está en juego es la gente que Dios quiere salvar y Satanás destruir.
Pablo y Silas estaban presos y comenzaron a cantar, la cárcel tembló, se cayeron las cadenas, se abrieron las puertas y cuando el carcelero vio todo eso intentó quitarse la vida para salvar a su familia (porque según la ley romana, si un soldado perdía a un prisionero de máxima seguridad moría él o su familia.) Pablo, en medio de la oscuridad, le gritó: “No te mates porque estamos acá”.
El soldado sorprendido preguntó :”¿Cómo es? ¿Cuando las puertas de la cárcel se abren los presos escapan y ustedes siguen acá?”
Pablo respondió: “Seguimos acá porque tenemos un propósito”
El carcelero preguntó: “¿ Qué tengo que hacer para ser salvo?
Pablo le dijo: “ Cree en Jesucristo y serás salvo tu y toda tu casa. ”
El carcelero los llevó a su casa (en la antigüedad vivían arriba de la cárcel) y vino toda su familia que eran como sesenta personas y cenaron.
En el día malo Pablo ganó sesenta personas para Jesucristo.
Errores que cometemos:
1. No debemos ser fanáticos cuando el otro no lo es.
Antes pensábamos que la gente se ganaba por convencimiento, por reiteración, por insistir y eso hace que la persona se cierre.
¡No es por presión!
Muchos familiares no se convierten porque se sienten presionados por los casetes, las palabras, la música cristiana y, como ellos no son fanáticos, se alejan cada vez más. Podemos ser fanáticos con quienes son como nosotros.
2. No debemos criticar.
A nadie le gusta que lo critiquen y no estamos llamados a criticar, ni pretender cambiar las conductas de otros sino a salvar. La gente no necesita cambiar sus conductas porque la fe no es moralina, necesitan creer en Jesucristo.
La vida cristiana es sobrenatural y nuestro llamado es decir: “ Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo ” y el Espíritu Santo hará la obra.
3. No debemos discutir.
No es por presión sino por revelación. Pablo le dijo al carcelero solamente: “ Cree en Jesús ” y el Espíritu se lo reveló.
Para ganar a la gente, debemos:
1. Captar su necesidad y levantar motivos de oración. Orar y confiar que Dios va a hacer la obra (oímos muchos testimonios de gente sanada por el Señor.)
2. Confrontarla . Habrá gente a la que tendrás que decirle: “¿Qué impide que aceptes a Jesús? ¡Preparate! Los carceleros harán que toda tu familia llegue al Señor.
3. Sembrar una revelación . Sembrá una palabra y esperá que la semilla crezca, entonces la persona conocerá al Señor.
4. Invitar a alguien .
Es una manera de ganar gente.
2- Los errores se cambiarán en éxito.
Dios cambiará las equivocaciones en bendición. Pablo y Silas caminaban y la adivina iba detrás de ellos gritando. Pablo sabía que la chica estaba endemoniada y que no era el momento de sacarle los demonios, pero en un momento se enojó, se los expulsó originando un conflicto tremendo. Hay gente que debe quedar endemoniada hasta el momento oportuno. Cuando Pablo escribió Filipenses no dijo: “El César es un desgraciado” porque habrían matado a todo el pueblo cristiano.
Hay tiempos determinados para ejercer cambios.
Cada vez que me equivoque lo reconoceré, aprenderé y seguiré adelante.
No echar culpas. Reconocer que nos equivocamos, que somos ciento por ciento responsables del error, no derivar responsabilidades.
-¿Quién pecó más Saúl o David? David, porque cometió pecados más terribles pero Dios lo perdonó porque los reconoció diciendo: “ Enfermedad mía es esta ”; en cambio Saúl le echó la culpa a los demás.
-¿Quién pecó más Judas o Pedro? Pedro porque Judas robó tres años y entregó al Señor, pero Pedro pecó sin parar por tres años y medio, y Dios lo perdonó porque lo reconoció.
La Biblia dice: “ El que confiesa sus pecados y los reconoce alcanzará misericordia .”
“El error es un escalón, el éxito es la cima .”
Equivocación significa que aun no llegué a la cima, que caminaré sobre mis errores hasta alcanzar la bendición.
El éxito es la posición, el error la situación.
Que tu situación no sea tu posición. “Soy un fracasado” ¡No! Fracaso es la situación, éxito es tu posición, o sea la cima.
Para los que creemos todas las cosas nos ayudan a bien.
3- Ataré la victoria con mi boca.
Declará victoria en el momento difícil. Orar es declarar y debemos aprender. Satanás nos robó el poder de la declaración.
¡Tengo que hablar mi victoria!
“ Todo lo puedo en Cristo ”, “ Soy más que vencedor ”, “ Vienen días de victoria”, “Saldré de mi cárcel, mis cadenas caerán y el poder de la unción estará sobre mí”, “El que está en mí es mayor que el está en contra de mi, diablo retrocederás ”.
Sin declaración de fe la adoración no tendrá poder.
4- Me pondré de acuerdo.
Unite a gente que añada valor a tu vida, que te enriquezca, con quienes te pongas de acuerdo en tu victoria, oren y declaren que Dios les dará todo lo que pidan.
No te juntes con gente que te robe lo que Dios te dio.
El día malo te alejará de los que parecían estar con vos pero nunca estuvieron. “Parecían” pero no eran, porque en la dificultad descubrís a los que están de acuerdo con vos.
En medio de tu cárcel una persona ungida te bendecirá, orará y celebrará con vos.
5- Después del día malo viene la bendición.
Satanás querrá acallar tu voz. Si estamos tristes o doloridos, en la cárcel, en medio de la oscuridad, sin ganas de hablar, es cuando más debemos hacerlo para sacar la reserva que hay en nuestro corazón.
Un escritor que perdió a toda su familia dijo: “En medio de mi dolor descubrí que Dios había puesto una gracia escondida en mi.”
Es una reserva oculta para los momentos de mayor oscuridad que sale cuando todo el dolor, la muerte y la tristeza aparecen en nuestra vida. Esa es la gracia que nos sostiene, en medio de la cárcel el Señor te dará una canción, una declaración, una adoración que derribarán las cadenas para el tiempo de bendición.
En el tiempo de bendición:
• Seré lavado de todas mis heridas.
Pablo y Silas fueron a la casa del carcelero y lavaron sus heridas. Nunca saldrás dañado sino sanado y con tus heridas lavadas.
• Ganaré almas para el Señor.
Ganaron a toda la familia del carcelero. Para vengarte del diablo, ganá gente para Cristo.
Pablo le dijo: “ Cree en Jesucristo. ”
No queremos que la gente se haga evangélica sino que vean al que murió y resucitó por todos.
3. Habrá gozo ilimitado porque la justicia divina.
Después los soldados fueron a sacarlos de allí y Pablo les dijo: “ Somos ciudadanos romanos .” En ese tiempo estaba prohibido que un ciudadano romano le pegara a otro, entonces al oír lo declarado por Pablo se asustaron.
Dios tiene un as en la manga que usará en el momento preciso, un recurso que el diablo no conoce y será para ganar la partida. Y salieron custodiados por los mismos soldados que los habían encarcelado.
Dante Gebel me dijo: “Cuando compramos una lata de tomates elegimos una linda lata, con una buena etiqueta, que llame la atención, pero cuando la abrimos, comemos el tomate y la lata la tiramos, por más linda que sea. Los cristianos somos como esa lata, Dios nos adorna, embellece para que la gente llegue a Jesús pero no es para guardarse la alta sino para comer al Señor que está dentro nuestro.”
Durante muchos años fuimos latas feas, hicimos de Satanás algo estúpido porque no está en las pavadas sino en grandes maldades y somos los únicos con una palabra para sanar.
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05/04/08, 17:37:08
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Miembro "Master" Yeshua
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Fecha de Ingreso: abr 2008
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Bendiciones.
Gracias hna por estos mensajes tan lleno de sabiduria y gracias a estos hijos de Dios que te autorizan para hacerlo, son de gran bendicion,tambien gloria a Dios por la uncion.
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Poniendo los ojos en Jesus
porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos y para todos los que estan lejos ;y para cuantos el Señor nuestro
Dios llamare
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08/04/08, 09:13:59
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Gran Miembro Yeshua
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Mi familia está destruida
Filipenses 3:12
Cuando muchos viven en la misma casa pero cada uno está en sus cosas, no se comunican entre sí, siempre hay peleas, problemas, circunstancias difíciles, nadie quiere compartir con el otro, eso es una familia destruida. O tal vez, sus miembros están fuera, los hijos o los esposos se van de la casa, y las mujeres no quieren saber nada más con ellos. ¿Cómo unirla?
Veremos qué dice Dios.
Características de una familia destruida:
1-Siempre se lucha por el control.
Viven peleándose, tienen el concepto de que alguien debe ganar y otro perder. La comunicación se rompió porque hay ganadores y perdedores y, en tal caso, todos ganan o todos pierden.
La frase: “¡Ah! Yo hago la mía”, debe ser desterrada porque atenta contra la unidad, que es necesaria para desatar la unción familiar que Dios derrama.
Cuando Jesús dijo: Tú y tu casa serán salvos, hablaba de unión. Cuando algo le pasa a un integrante de la familia, no sólo le pasa a él sino a todos. Si es bendecido, esa bendición caerá, sí o sí, repartida en los demás miembros.
El conflicto de: “unos ganan, otros pierden” tiene que ver con el tema del control .
Hemos recibido la orden de Dios en nuestro espíritu de:” Fructificar y sojuzgar la tierra ”, pero esa orden es para la tierra y no para otro ser humano.
Como no soltamos ese espíritu de dominio sobre las cosas, lo hacemos sobre la gente, queriendo ganar siempre y lo practicamos con nuestra familia que son los que están más cerca. Por eso, las mujeres queremos dominar a los maridos, a los hijos, o el marido quiere dominar a la mujer, a los hijos; o esos hombres que no cambian su carácter y creen que, por que ellos trabajaron todo el día, deben llegar a la casa y los demás ser sus esclavos, que lo tienen que servir, pegan un grito y todos tienen que obedecer. O esas mujeres que están todo el día quejándose, con espíritu de víctimas y controlan todo.
Si uno tiene mal carácter y quiere controlarte es porque no tiene expectativas en cuanto a conquistar otro territorio afuera.
(Si ves a tu marido con mal carácter decile: “Querido salí a la calle y conquistá algo nuevo”.)
Cuando un hombre se queda sin trabajo o se jubila, lo único que quiere es mandar, te indica cómo hacer las cosas que hace cuarenta y cinco años que venís haciendo. Como ya no tiene territorio por conquistar afuera quiere dominarte.
Enseñá a tus hijos, a tu esposo y, por sobre todas las cosas, a vos misma, que afuera hay muchas cosas por lograr, ya sea a nivel intelectual, espiritual u objetivos familiares.
Debemos tener objetivos como familia.
Conquistemos territorio afuera, de lo contrario, nos terminaremos matando entre todos. El no conquistar genera frustración, especialmente en las mujeres que están todo el día en sus casas, pretendiendo dominar a toda su familia, quedándose enquistadas en lo pasado, y entonces los hijos no quieren volver a su casa hasta que su madre este durmiendo.
Tenemos el espíritu para dominar la tierra, debemos conquistar las puertas que están abiertas.
2- Se perdió el respeto.
Por más que pasen muchos años conviviendo, nunca debe perderse el respeto .
A la primera falta de respeto permitida, se abrió la puerta para que otras se sucedan. Cuando una mujer permite que un hombre la golpee y le dice: “Está bien te perdono, qué le vamos a hacer”, abrió la puerta para que los golpes sigan.
El respeto es fundamental en una familia.
Debemos aprender a ser respetados y a respetar, de lo contrario la familia se destruirá.
Falta de respeto es:
-Invadir la vida del otro;
-Creer que debemos decir todo lo, bien o mal, que el otro hace;
-Criticar todo el día los gustos, deseos y anhelos de los demás.
Cuando tu hijo te dice: “¡Mamá, mirá lo que te pusiste!” No te está respetando.
Cuando le decís a tus hijos: “Te parece dónde vas, lo que hiciste y hacés, la música que escuchás.” No lo respetas.
-Respetalo y dejalo . Si piensa eso, así es él. Tal vez con el tiempo cambie porque crecen y van cambiando. Quitá todo temor. No trates de evitar que le ocurra “lo que te pasó a vos”, porque no le va a pasar lo mismo. Vos no sos como tu mamá, “que te arruinó la vida.”
-No lo descalifiques .
-No invadas la vida de nadie.
No te metas en la vida de nadie. A las madres nos encanta chusmear lo que tienen nuestros hijos. (El otro día una mujer me decía que cuando los hijos se van al trabajo ella entra a sus cuartos y les revisa todo) ¡No! ¡Eso es invadir!
-Debo validar los sentimientos del otro.
No quieras imponer lo que vos sentís. Validar la emoción o el sentimiento es decir: “Te entiendo hijo, veremos cómo hacer para distraernos de esta situación”.
Si en cambio le decís: “No podés sentir eso”, le cerraste la puerta al diálogo.
Por ese motivo hay conflictos en los hogares donde el marido no habla, los hijos no hablan, porque no respetaron sus sentimientos. Por ejemplo decís: “Estoy triste”, y te responden: “No podés estar triste por esa pavada. Con todos los problemas que hay en el mundo y vos, ¿te sentís así?” ¡Y sí! Es lo que él/ella está sintiendo.
Decile: “Te entiendo”, y vas a hacerle bien.
Validar las emociones del otro es un ejercicio fundamental.
3- Tengo la familia que creo que merezco.
En todos los ámbitos atraemos lo que creemos merecer y no lo que deseamos. Muchas mujeres se preguntan por qué, en algunas áreas de su vida andan tan bien y en otras, siempre, tienen problemas. Y la respuesta es, porque en esa área atraen lo que creen merecer y no lo que quieren.
Ejemplos:
1-Estudiaste peluquería y lo único que haces es cortarle el cabello, cada tanto, a tu marido e hijos. Es evidente que estas dando un mensaje: “No soy buena peluquera”, sino tendrías tu negocio.
2-Trabajas en un lugar donde te tratan muy mal y, si te seguís quedando, es evidente que no te consideras digna de que te traten bien o, de lo contrario, saldrías de allí “a pesar de…”
3-Podrías comprarte mejor calidad de ropa pero no lo haces. El mensaje es: “No me merezco vestirme mejor, no soy una mujer de calidad para vestir ropa de buena calidad.”
Si no sos feliz con vos misma atraes “lo que te merecés”, hombres infelices. Porque,
no es lo que querés, sino lo que crees que mereces .
S i tu familia está destruida es porque, en el fondo, crees que mereces vivir con una familia en estado de caos y destrucción.
Preguntate: “¿La familia que tengo hoy, así como está, es lo que quiero?”
Y n o cambiaremos de familia, trabajaremos para transformarla en lo que queremos y no, en lo que creemos merecer.
Tal vez tus padres se divorciaron o vivieron peleando toda la vida o con graves problemas económicos, y repetís ese modelo porque crees que lo mereces pero no es lo que querés.
¡Buscá! ¿Qué querés? ¿Qué tipo de familia te gustaría? ¿Qué ámbito familiar querrías encontrar al llegar del trabajo? ¿Qué emoción querés encontrar cuando llegas a tu casa?
Por ejemplo, llegas a tu casa después de una reunión en la iglesia y encontrás a tu familia enojada, peleando, no hay un poco de paz y seguís manteniendo todo porque decís: “Esto es lo que me tocó, lo merezco.” ¡No! ¡Buscá lo que querés! ¡Luchá por más!
Tenés que creer en Dios y en vos.
¿Qué crees que te mereces? ¿Cómo querés estar vestida? ¿Qué trabajo y sueldo crees que te corresponde? ¿Qué marido querés lograr? ¿Qué clase de iglesia querés alcanzar? Repetí :
Yo creo esto, y lucharé por lo que quiero.
Pablo dijo en Filipenses: “ Sigo adelante para asir.” Si Jesús te alcanzó es para darte bendición, seguí adelante y capturala toda.
Tenés la capacidad para prosperar porque Dios quiere hacerlo.
Poné expectativa positiva a tu familia que tiene que salir de la destrucción, porque hay una unción que solamente se suelta cuando la familia está unida, en armonía y paz. Tal vez, todavía, no lo hayas experimentado pero ese poder se soltará en todos con los que vivas.
Trabajá por lo que querés tener en la vida.
No declares palabras negativas: “Esta familia se destruirá”, “Esto se va al tacho”, “Mis hijos terminarán drogándose”, “Van a terminar presos”, “Mi pareja va a terminar mal”, “Voy a enloquecer”.
Ponele un “10” a tu familia y expectativa positiva. Para eso:
-Debes tener objetivos claros.
-Ser constante .
El hombre y la mujer de doble ánimo siempre serán inconstantes en todo lo que hagan.
Cuando sabemos que Dios nos guía somos constantes.
Isaías 30:21 Tus oídos, oirán a tus espaldas palabras que digan: “Este es el camino, andad por él”.
Podes estar mareada, no saber para dónde tomar pero, cuando valides a tu familia, el diálogo se abrirá y le pondrás expectativa positiva.
Si decís: “Me merezco algo mejor”, entonces el Espíritu Santo te guiará para que las cosas vayan bien.
Y si no querés que mejore, no escucharás al Espíritu Santo, sólo porque no querés.
Si no querés sanarte, por más que vayas al médico, no te vas a sanar.
-Tener disposición .
Lo que crees que merece tu vida es mucho más grande que lo que tenés.
El Espíritu te guiará: “Hace esto con tus hijos o con tu pareja”, “Orá de esta manera.”
Motivalos a conquistar afuera. Que todas las broncas de afuera no las pongan adentro de la casa y vos asumís las responsabilidades “aguantando” que te digan de todo, insulten, griten, desprecien.
-Tomar autoridad del afuera.
Cuando estamos mal no tomamos autoridad del afuera. Dios hizo un mapa para cada vida, para que no te sientas perdida en ningún área. Debés tener expectativas altas sobre vos y tu familia y tomar todo lo que quieras.
“ Sus pensamientos son más altos que los nuestros”, Dios espera cosas grandes y está comprometido en que avances.
Dios no es deudor de nadie , dice la Biblia, y Mi casa y yo seremos salvos.
Si yo soy salvo y mi casa todavía no, quiere decir que hay una deuda, pero como Dios no es deudor de nadie , entonces ¡ya está!
Prometió que seríamos salvos y debo celebrarlo porque ya está hecho.
Hay algo que pasará en tu casa para que se suelte la unción que aún no se soltó. Cuando la familia se junte, comience a dialogar, se ponga de acuerdo en conquistar afuera, algo se abrirá, los problemas se irán y se soltará un poder familiar, una unción única, que debés experimentar.
¡No bajes los brazos!
La promesa ya está cumplida, ya está hecho.
Dios tiene la unción reservada porque vos querés más.
-Poné expectativa.
Pensá en un objetivo familiar, de conquista para toda la familia.
Por ejemplo:
“Vamos a juntar plata todos para irnos de vacaciones a un lugar”, o “Vamos a estudiar todos un idioma”, o “Vamos a terminar todos las carreras que tenemos pendientes”, o “Vamos a servir al Señor tantas horas por día”, o “Vamos a buscar todos otro trabajo para tener más sueldo y poder comprarnos nuestra casa”.
Un objetivo familiar.
Y cuando todos se pongan de acuerdo descenderá un poder especial y, lo que por tiempo costó un montón porque peleaste sola, traerá la unción porque validaste sus opiniones y pusiste expectativa en tu familia.
Y no pongas excusas de que “No van a querer”o “No lo van a hacer”.
Declará:
“Sí, lo vamos a lograr, estoy determinada en el nombre de Jesús, a que mi familia dé gloria a Dios.”
Debemos aprender a perdonarnos y a pedir perdón.
¡Empecemos!
-Validando a los demás,
-El poder del toque,
-Un abrazo,
-Un reconocimiento.
Un solo acuerdo que logres en tu familia, aunque sea pequeño, soltará el poder de la unción familiar que jamás se da sin acuerdo.
Un solo acuerdo hace que el diálogo se abra y el poder de Dios caiga.
Por Alejandra Stamateas
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15/04/08, 10:02:09
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Los Tres Abrazos del Padre
Génesis 48:10-11, 49: 1
La persona que ha experimentado los tres abrazos de Dios tendrá la energía y la fortaleza para vencer cualquier obstáculo.
Si no lo vivo de nada sirve entender. Hay que abrir el espíritu, olvidar lo aprendido, tanto lo religioso como lo espiritual, y decir: “Señor quiero experimentar tu triple abrazo.”
1- Fuimos creados para ser acariciados emocionalmente.
Desde que nacemos todos necesitamos que nos digan cosas lindas, que nos estimulen. Las palabras son caricias, abrazos en el alma, y la sociedad no sabe expresar palabras de reconocimiento sino que inhibe esas expresiones. ( ¿Para qué le voy a decir si ya lo sabe?)
El que no recibió palabras de estímulo, abrazos, tratará de buscar reconocimiento jugando distintos roles. Por ejemplo,
-El perseguidor : es el que juzga, evalúa. Quiere hacer creer que tiene el poder para lastimar, corregir a los demás, que está puesto en la vida para elegir y decir qué es lo correcto. Trasmite miedo, se pone en el lugar de autoridad y dice: “ Me tenés que reconocer porque tengo el poder para corregirte .”
En este rol se colocan los religiosos, quienes evalúan, juzgan y analizan a los demás buscando reconocimiento.
-El salvador : “ Tengo que ayudar a todo el mundo .” Este rol lo desarrollan especialmente las mujeres que buscan reconocimiento: “ Yo me maté por vos y ¡así me pagas!”; “Yo serví tanto tiempo en la iglesia.”
-La víctima : “ A una gorda como yo, quién la va a querer .” Busca reconocimiento.
2- Para recibir abrazos y caricias de palabras.
A veces se rotan los roles con el fin de cubrir la falta de caricias de palabras.
La sociedad inhibe las expresiones de amor, por eso no sabemos dar esas caricias. Decimos: “¡ Oh!, qué bien me hizo hablar con vos ” (lo enfoco en mí); “ Gracias por haberme ayudado ” (a mí); “ Te quiero ” (yo); “ Lo que hiciste me hizo bien ” (a mí). Siempre está dirigido al “yo”, esas no son caricias porque “yo, soy el centro”.
Una caricia es soltar algo hacia otro y el foco es él: “ Sos maravilloso”, “Sos grande”, “Sos de ayuda”.
Debemos aprender a acariciar y dejar que otros nos acaricien.
La Biblia es un libro de abrazos del Padre. Dios dice: “ Varón esforzado y valiente”, “Todo es posible si crees”, “Lo que pises es tuyo.” Siempre que nos acerquemos a Dios experimentaremos sus caricias.
3- Para recibir las caricias de piel.
En la piel hay cinco mil terminaciones nerviosas que trasmiten las sensaciones al cerebro y de esa manera somos sensibles al frío, al calor, al dolor, a la alegría, a la tristeza, en el toque y cuando tocamos.
Fuimos creados para ser acariciados. En nuestros hogares debemos establecer las caricias como algo natural y el abrazar a nuestros hijos debería ser lo corriente.
Un psicólogo sostenía, en el siglo XIX, que “los niños no debían ser acariciados porque si no se echarían a perder.” Este sistema se puso en practica en los orfelinatos y aunque los niños eran atendidos y recibían sus alimentos, jamás se los acariciaba y la mayoría de los bebes morían por no tener un contacto físico.
Hay gente que necesita una caricia en la piel.
Una persona se hace adicta a la pornografía porque, en el fondo, está necesitando una caricia afectiva. Especialmente al hombre, que se le enseñó que no necesitaba caricias, porque era una necesidad femenina y las reprimieron transformándola en algo sexual. Lo mismo ocurre con aquellos que buscan abrazos en las drogas, en el alcohol, en la promiscuidad sexual, porque su piel tiene hambre de caricias.
El que no fue acariciado tendrá un déficit y buscará satisfacerlo de distintas maneras, son:
1- Los que abrazan y asfixian.
Se pegotean. Se aferran de tal manera que quitan el aliento.
2- Los que no saben tocar porque no fueron tocados.
3- Los que acarician agresivamente y al dar la mano la estrujan con fuerza.
4- Los que creen que todo contacto es sexual. Para ellos las caricias no existen y son sólo técnicas para manipular el cuerpo de otro.
Porque no fueron abrazados, no tienen la capacidad de abrazar.
Se ha comprobado que el toque, sana.
Investigaciones hechas en los Estados Unidos dieron como resultado que los pacientes hipertensos a quienes se les tomaba la mano les descendía el pulso cardíaco y volvía a acelerarse cuando se la retiraban.
En la actualidad las enfermeras y los médicos saben que un bebé al nacer necesita ser abrazado, acariciado y que el contacto con la madre o el padre es muy importante.
Las personas que tatúan sus cuerpos se esconden, revelando de esa manera la necesidad de ser tocados. La moda de los tatuajes demuestra una falta de caricias dejando al descubierto la gran necesidad.
La gente acariciada vive más y feliz.
La caricia es agradable, ahuyenta la soledad, aquieta los miedos, abre la puerta a los sentimientos, fortalece la autoestima.
Muchas veces al recibir un abrazo fuimos sanados, al pasar momentos difíciles sentimos alivio cuando alguien nos tomó de la mano.
Una caricia, un tomar de la mano, una mano en el hombro, pueden valer más que cinco millones de palabras porque fuimos hechos para ser abrazados.
Los tres abrazos de Dios .
• Abrazo de Amor .
Será el experimentado en el cuerpo.
Los cristianos decimos: “Oí al Espíritu Santo”, “Recibí una visión”, pero nunca “Dios me abrazó”, porque toda sensación que experimentamos en el cuerpo la relacionamos con sexo. La gente que erotiza todo es porque, en el fondo, busca un toque.
David dijo: “ Me rodearon ligaduras de muerte, males sin número, palabras de odio, lo malo me quiere abrazar” .
Pero él se sacó ese sentimiento buscando el abrazo del Padre: “Tu eres mi refugio, con cánticos de liberación me rodearás, como un escudo me rodearás con tu favor, delante y detrás me rodeaste y sobre mí pusiste tu mano.”
Cuando pases por momentos difíciles decí: “ Señor necesito que me abraces, quiero sentir tu amor en mi piel, quiero saber que me amas con amor eterno y vivirlo.”
Y Dios te abrazará. Lo hará a través de gente que tenga Su corazón para que lo experimentes en carne y hueso y sientas Su toque.
Todo lo que Dios hace en lo espiritual, lo pone en lo físico.
Si te lastimaron, engañaron o estafaron habrá gente que te abrazará, amará y bendecirá de parte de Dios.
2- Abrazo de palabras .
Hay quienes no le creen a Dios cuando les dice: “ Esforzado y valiente ” porque antes los llamaron: “Basura”, “Gusano de Jacob” y como se lo adjudicaron, no aceptan las caricias de Dios.
“ Todo es posible, mujer valiente ”, son palabras de amor que llegan a nuestra vida como una caricia.
El libro Cantar de los Cantares relata la historia de amor entre una campesina y un pastor. Él debió irse de su lado pero dejó la promesa que volvería a buscarla. Ella, muriendo de amor, lo buscó desesperada.
Un día escuchó un gran estruendo, al mirar vio al rey llegando con sus carruajes y descubrió en él a su amado.
Esa es la historia de Dios con la iglesia. Jesús vino como pastor, nos cautivó, nos enamoró y por un breve tiempo se fue.
El reloj sigue corriendo pero regresará pronto, como rey, para llevarnos con Él eternamente.
El Amado le dice a su amada:
“ Eres hermosa ” (¿Sabías que sos lindo para Dios?)
“Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz ” (¿Sabías que a Dios le gusta tu voz y se agrada cuando le adorás?)
“ Tus labios destilan miel” ( Sos amado y estás perdonado.)
Cuando Jesús tocaba a las personas no era un rito, Él las acariciaba con sus palabras.
Creé lo que Dios dice de vos.
3- Abrazo mental .
Dios nos abraza mentalmente con un sueño.
La imaginación se puede usar de dos maneras: fantaseando o con una visión.
La fantasía es una manera de escapar a la realidad que trae angustia y cuanto más dura sea, fantaseará cosas más indebidas, porque se refugia en el placer de la mente. Es una manera negativa de reaccionar y Jesús dijo: “ Es pecado .” Por ejemplo: cuando un hombre desnuda a una mujer con la mirada se refugia en una fantasía y es pecado, es errar al blanco, es la manera equivocada de usar la mente para el placer y huir de la realidad.
La mente nos fue dada para imaginar el futuro: “ Si mi presente es difícil veré mi futuro, me veré en la casa prometida, en el coche soñado, con la familia bendecida, prosperado en el negocio. ” Al verte ahí, cuando vuelvas al presente dirás: “ Estuve en mi bendición, trabajaré para alcanzarla y nadie me robará el sueño porque lo vi .”
Dios cumplirá tu sueño porque para “ el que cree todo es posible.”
Abandonate en los brazos de Dios para experimentarlo, para eso creó la adoración, para que podamos entregarnos.
Adorar es cederse y resulta difícil por miedo a ser lastimados o a experimentar lo desconocido.
¡Ése es el desafío! Hacer una habitación privada y entregarse en los brazos del Señor.
-Un hombre tenía cinco mil demonios, vivía encadenado entre las tumbas y fue liberado por Jesús, quedó vestido y sano, y la gente le pidió a Jesús que se fuera del lugar.
-Más adelante, Jesús le dijo a un paralítico: “ Tus pecados son perdonados ” y el hombre caminó, entonces los fariseos dijeron: “ Quien es éste para ir perdonando los pecados. ” Y Jesús respondió: “No vine para los sanos sino para los enfermos y ustedes ponen un muro porque están inseguros, porque no saben lo que quieren y tienen miedo que los contagie”.
- Luego, los discípulos del Bautista se le acercaron muy enojados preguntando: “ Por qué sus discípulos no ayunaban. ” Jesús dijo: “ Mientras Yo esté, basta de ayuno, hay festejo”.
- Más tarde vino Jairo y dijo: “Señor, ayúdame, mi hija murió ” Jesús le dijo: “ Tranquilo, no está muerta, duerme ”. Y todos se burlaron.
¿Qué sentirías si te pasara algo igual? Tendrías ganas de romper todo. Te daría mucha bronca si ayudas a alguien, le das amor, lo atendés y dicen que es porque sos brujo.
Jesús pudo seguir adelante porque sabía quién lo había abrazado, tenía el abrazo del Padre.
Cuando reconoces que Dios te ama con amor eterno y te bendice con Sus palabras, que te dio su sueño, nada ni nadie podrá detenerte.
Abrazá al Señor, decí:
“Señor quiero experimentar tu abrazo, sana mi cuerpo, mi mente, levanta mi espíritu con tu sueño. Quiero estar en el lugar íntimo, sé que vendrás con carruajes como Rey para festejar y mientras, te amo, te extraño, te deseo, te anhelo. Tú eres todo para mí, no hay bien fuera de ti.
Haz en mí, Padre, todo lo que no me dieron en esta tierra.”
Por Bernardo Stamateas
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17/04/08, 09:02:24
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Por qué hago difícil lo fácil?
Marcos 9:23 Lucas 1:37
Marcos 9:23 “ Si puedes creer para el que cree todo es posible.”
Lucas 1:37 “ porque nada hay imposible para Dios”
Los problemas tienen la habilidad de capturar nuestra mente, ocupar el mayor espacio posible y no permitirnos avanzar sino quedarnos detenidas analizando el conflicto durante las veinticuatro horas.
Las mujeres tenemos el arte de expandir los problemas, somos expertas en agrandar y así ocupar nuestra vida, y la de los demás, con un solo problema.
Por ejemplo, ¿cuántas le vimos una manchita en la camisa a alguien y quisimos limpiársela, y luego le quedó una aureola enorme? Quisimos hacer un bien y se transformó en un problema que no sabemos cómo solucionar ni qué decir.
Generalmente transformamos lo pequeño en grande, las cucarachas se hacen dinosaurios, y aunque muchas veces son cosas sencillas, las complicamos al poner nuestro toque y nos transformamos en las víctimas, poniendo toda nuestra energía en buscar una solución, quedando nuestra mente aprisionada haciendo el problema cada vez más grande.
¿Por qué complicamos lo simple?
1-Para llamar la atención.
2-Para distraernos y no aburrirnos,
3-Para que el día sea divertido.
4-Para arruinarle la vida a otro.
5-Porque aprendimos a enredarnos y pensamos que nada es sencillo, todo es una catástrofe.
Toda nuestra actitud está relacionada con la culpa y no podemos creer que algo se dé simplemente, ni los milagros de Dios porque la mente está acostumbrada a meterse en laberintos que el pensamiento debe recorrer hasta encontrar la salida.
Cuando damos vueltas a las situaciones complicadas, toda nuestra energía la ponemos en la mente y no en Dios, por eso lo primero que desaparece es la fe que no podremos accionar ni ver el respuesta sobrenatural que Dios quiere darnos. Para no complicarnos y hacerlo sencillo debemos desterrar un mito:
Todo tiene un por qué.
¿Porque soy así? ¿Por qué me tocó a mí? ¿Por qué me pasó? ¿Por qué tengo que vivir esta desgracia? ¿Por qué a la otra le va bien y a mí mal? ¿Por qué me tocan a mí todos los hombres pobres? Y adquirimos el papel de víctimas.
Entre los dos o tres años de edad, hay una etapa en que los niños preguntan todo “por qué” y los padres intentamos responderles, pero si no tenemos respuesta ellos seguirán insistiendo, preguntando “por qué” y “por qué” hasta que le digamos algo, y a veces les respondemos para que dejen de preguntar.
De esa manera nos acostumbramos a que toda pregunta tiene una explicación, y al llegar la adolescencia nos jactamos de saberlo todo, respondiendo a cualquier pregunta que nos hagan porque tenemos el concepto erróneo de que todo tiene un por qué. En la madurez también pretendemos que cada situación tenga una respuesta.
Y todos los “por qué” no tienen respuesta.
No hay una única causa para un problema, quizás son varios los motivos que lo originaron y siempre buscamos una explicación, especialmente las mujeres y en la iglesia: “¿Sabes por qué te llevas mal con tu marido? Porque no le das amor”; “Esa enfermedad te vino porque algún pecado oculto tendrás.”
Muchas veces no hay una causa y por más que lo expliquen no tiene solución pero lo importante es la reacción a cada situación.
Cuando no tengas explicaciones y te pregunten por qué te está pasando, respondé: “No sé”.
¿Por qué mi marido me abandonó? “No sé”.
¿Por qué esa persona me trató mal si siempre la traté bien? “No sé”.
¿Por qué mi hijo adolescente es tan rebelde? “No sé”.
Cuando las ideas dejen de darte vueltas en la cabeza serás una mujer feliz y aprenderás dos decretos espirituales surgidos de la Palabra de Dios, harás que lo sencillo siga siéndolo hasta desaparecer y no habrá situación difícil.
1º- No hay nada imposible para Dios. Decreto que en mi vida no hay nada imposible.
2º- Para el que cree todo es posible.
El primer decreto tiene que ver con lo que Dios hace y el segundo con lo que yo hago.
“Esta enfermedad es complicada”, en el mundo natural”, “Cómo podré sobrellevarla”, pero en el plano espiritual decreto “No hay nada imposible para Dios, El me sanará” y al decretar mi sanidad será posible.
Murió Lázaro, y Marta, su hermana, llegó angustiada donde estaba Jesús y le dijo: Si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto. Y Jesús le dijo: Voy a resucitar a Lázaro .
Marta siguió dando explicaciones teológicas (como hacemos muchos líderes y pastores que para todo tenemos una respuesta teológica) y le dijo: “ Sí, yo sé que lo vas resucitar en el día postrero”
Pero Jesús le dijo: “ Te estoy diciendo que ahora lo resucitaré.” Y Jesús se quedó creyendo solo, porque nadie creía.
¡Cuantas veces dejamos a Jesús creyendo solo!
Cuando no le creemos complicamos la situación, y nos dice: “ No te preocupes porque no hay nada imposible.”
¡No te compliques! Creer es creer. ¿Es tan difícil? Jesús ya te dijo, como a Marta: “Si crees verás la gloria de Dios”.
Las mujeres somos complicadas hasta para orar, hablamos con detalles, con puntos y comas, y volvemos loco a Dios, siendo algo sencillo, lo complicamos. Y Jesús nos dice: “ Si crees, para el que cree todo es posible ” y “ No te preocupes si no crees, para mí no hay nada imposible.”
Nuestra oración debe ser simple y sencilla, decretemos en nuestra mente y veremos su gloria.
La mujer no pidió nada a Eliseo, pero el profeta le preguntó al sirviente que podría querer ella, y éste le dijo: “querrá un hijo”. Y ella concibió un hijo, pero tiempo después murió en sus brazos. La mujer fue a ver al profeta sin que nadie supiera y le dijo: “Me diste un hijo sin que yo te lo pidiera, así que mejor que lo devuelvas, resucítalo sí o sí.”
Y el profeta le devolvió al niño la vida.
Ella simplemente fue y pidió, en cambio nosotras lo complicamos, si nos ocurriera eso diríamos: “Seré una mala madre, por eso Dios me lo arrancó”, “¿Estaré pasando una prueba y por eso me lo quitó?”, “¿Y cómo voy a ir al profeta, estará ocupado, cómo le voy a decir que venga a verme?” Ninguna de esas preguntas le hizo, fue decidida y sencillamente le dijo: “Vos me lo diste, ahora me lo devolvés.”
No te compliques, sé sencilla y simple.
Debemos educar los pensamientos y cuando aparezcan elevarlos al plano espiritual.
El pensamiento es limitado, tiene opciones, y la mente no puede abarcarlas todas porque enloquecería pero el mundo espiritual es ilimitado.
Es como si viniera un médico y te dijera: “Hay dos posibilidades te operás o morís”, y te complicás en los pensamientos sin saber qué decisión tomar y te limitás. Pero si cuando viene el pensamiento lo llevo al plano espiritual digo: “Para Dios y para el que cree no hay nada imposible.”
Yo sé lo que Dios hará en mi vida porque le creo y hay más de una posibilidad, porque para Dios todo es posible.
Todo lo que decretemos en el plano espiritual ocurrirá en lo natural.
Dios no nos llamó a vivir en confusión, cuando nos movamos por la fe en el plano espiritual no habrá límites y nuestra vida se ubicará en la correcta perspectiva de Dios.
Recibimos a Jesucristo para vivir mejor, no peor.
Dios quiere conceder las peticiones de nuestro corazón para que el gozo sea cumplido.
Por ejemplo cuando le damos a nuestros hijos lo que ellos nos pidieron, nos ponemos felices de verlos alegres, de la misma manera Dios se goza cuando ve nuestro rostro gozoso.
Dios no te hizo una mujer complicada sino para que disfrutes y tu gozo sea cumplido.
Elías solo desafió a ochocientos profetas, cuatrocientos de Baal y cuatrocientos de Asera, dijo: “El Dios que conteste por fuego, ése es Dios y le adoraremos”.
Estuvieron toda la mañana haciendo distintas prácticas pero no pasó nada, se complicaron la vida, ya no sabían más que hacer para que Dios le respondiera.
Así nos pasa, no sabemos qué hacer para que Dios responda y Él dice: “Dos decretos: para el que cree no hay nada imposible; todo es posible para Dios”. Todo o nada.
Todo se puede lograr y nada hay imposible, en el plano espiritual el pensamiento será todo o nada.
En el mundo espiritual: lo simple seguirá siendo simple y lo complejo se reducirá a nada.
Cuando le llegó el turno a Elías, acomodó el altar (era un razonamiento simple), echó agua y el fuego del cielo cayó. Si Dios le respondió a Elías también nos responderá, somos sus hijas, para Dios no hay nada imposible y todo es posible para los que creemos. Dios tiene las respuestas, si el camino está cerrado Él lo abrirá.
¡Basta de preguntar por qué!
Reconocer que nos está pasando y solo dos respuestas me sacarán del conflicto, todo o nada. Debo confiar y no complicarme.
No le eches la culpa a nadie, no seas más obsesiva con el pensamiento, sos hija del gran rey y El tiene las respuestas; si un camino no funciona ve por otro, y si te equivocás no te preocupes, dejalo a Dios que es especialista en problemas, si una puerta se cerró, pateá y tirala abajo.
El tomar decisiones y vivir en victoria, debe ser un ejercicio.
Un hombre tenía su hija en terapia intensiva, los médicos le dieron la noticia de que había muerto y el hombre se quedó congelado por la noticia. Los médicos comenzaron a salir de la sala hasta que sólo quedaron dos enfermeras con él, el padre se acercó al cuerpo de la chica y le dijo: “Hija vive”, y no pasó nada. Una enfermera salió y el hombre seguía ahí. Nuevamente volvió al cuerpo y le dijo: “Hija vive”, tampoco sucedió nada. Corría el tiempo y nada sobrevino, al retirarse la última enfermera se quedó solo, volvió al cuerpo y le gritó con fe: “¡Hija vive!” Al instante abrió los ojos.
En el plano espiritual lo que estaba muerto resucitará; activá tu fe, no lo compliques preguntando ¿Por qué me pasa? ¿Por qué mis hijos están pasando esa situación? ¿Por qué siempre tengo problemas económicos? ¿Justo apareció a esta altura de mi vida esta enfermedad y se vino todo abajo? ¿Por qué si he tenido tanto éxito, perdí todo?
Y Dios dice: “No preguntes más “por qué”, aunque no halles respuestas a tus preguntas seguirás viviendo. Seguí subiendo al trono, todo es posible y nada imposible.”
No preguntes más, elevate y recibirás un nuevo nivel de autoridad, dejá de hacer conjeturas en los laberintos de tu mente, no te compliques, no seas como el mulo o el caballo que hay que sujetarlos para que puedan entender, toma mi mano, y decretá. Y Dios dice:
No te he dicho mujer que si crees verás mi gloria en todo problema .
Y cuando lo decretes todo se solucionará.
¡No te rindas! Que tu espíritu cautive tu mente, no tu mente a tu espíritu. Tu espíritu tiene poder para cautivar tu mente, atraparla y no dejarla actuar: Mi espíritu hoy me está diciendo que para el que cree no hay nada imposible.
Por Alejandra Stamateas
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21/04/08, 08:20:17
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Orgullo Mental
Orgullo mental
Lucas 4: 38; Juan 5
El orgullo tiene mala prensa, cuando pensamos en alguien orgulloso nos imaginamos a un fanfarrón, narcisista, prepotente, soberbio, que pisotea a los demás, insulta o descalifica.
En esta historia veremos cómo Jesús trata a un hombre paralítico que era orgulloso en su mente. Durante muchos años estuvo tirado con otros enfermos junto a una fuente, esperando. Según la creencia de aquel tiempo, cada tanto se producía una corriente en el interior del agua que la agitaba y por una superstición se creía que un ángel movía las aguas y el enfermo que entrara justo en ese momento quedaría sano. Por eso todos los enfermos esperaban el mover del agua para entrar al estanque porque uno sólo era el que se sanaba.
Jesús se enteró que el paralítico hacía treinta y ocho años que estaba así, se acercó y le preguntó: “¿ Quieres ser sano? ”
¿Por qué Jesús se le acercó a un hombre de tantos años sin caminar y le preguntó si quería ser sano? ¿No es obvia la pregunta?
Porque el paralítico tenía que oír, no sólo lo que Jesús le preguntó sino su respuesta, debía entender que el problema no eran sus piernas inmóviles sino su orgullo mental.
El hombre respondió: “No tengo quién me ponga en el estanque.”
Tenía una creencia orgullosa en su mente rígida, un exceso de confianza en su idea, y cuando Jesús le hizo la pregunta, se la manifestó: “No tengo a nadie que me lleve al estanque para verme libre.”
El problema no era la parálisis física sino una parálisis mental, una creencia que le paralizó la mente, por eso Jesús debía sanar primero la mente y después el cuerpo.
Orgullo en la Biblia es exceso de confianza.
Tener confianza es bueno pero un exceso de confianza en una idea, paraliza.
El exceso de confianza no da margen para mejorar, dice: “Lo que hice está perfecto”. No analiza, “¿Cómo podría hacer para mejorarlo?”
No hablo de la autoexigencia del perfeccionismo sino que una persona sana siempre debe dejar un margen de duda para analizar lo que ha hecho.
Si lo que hace tiene un exceso de confianza, esa persona explica todo, justifica todo, nunca deja margen para analizar: ¿Podría pensar de una manera mejor?
Una persona con exceso de confianza no puede mejorar y sin darse cuenta, se estanca.
Hay tres tipos de excesos de confianza :
1- Hay gente que se cree única en el desierto.
“Si yo no estoy, la iglesia no funciona”, “Si no estoy en video se cae”, “Sin mí el trabajo se hunde”. Se creen los únicos porque tienen exceso de confianza en sí mismo o sea orgullo.
“ Dios resiste al orgulloso ”, dice la Biblia.
Dios se aleja porque viene para cambiarlo pero, como tiene exceso de confianza y no puede sentarse para ver “en qué mejorar”, entonces Dios lo humilla levantando a otra persona que se lleve el premio que el orgulloso cree que le corresponde.
El orgulloso siempre es humillado.
Elías estaba en la cueva y el ángel le preguntó: ¿Qué haces? y él respondió: “Sólo yo he quedado.”
Cuando alguien se siente imprescindible en un área, Dios lo quebranta levantando a más gente que hace mejor las cosas y se lleva el premio
2- Exceso de confianza en su capacidad.
En lo que hace. Podemos decirle: “Esto lo podrías haber hecho de otra manera” y responden: “No, no, porque así estuvo bien.” Todo lo que hacen siempre tiene una explicación y dicen: “Yo soy así”.
Cuando Jesús le dijo: “¿ Quieres ser sano ?” El tenía una creencia rígida y en vez de decirle: “Sí Señor, quiero ser sano”, le declaro la creencia: “Estoy esperando que alguien se compadezca de mí y me meta en el estanque, hace treinta y ocho años que estoy esperando eso.”
La persona que no hace un análisis para mejorar siempre será un mediocre y no se dará cuenta, se va a estancar, creerán que son los mejores hasta que aparezca alguien que tiene más fruto y dirán: ¿Qué pasa?
3-Exceso de confianza en la manera de pensar.
-“Yo pienso así”, “Yo lo veo así”.
-“Sí, pero tu matrimonio se está reventando,
-“No importa, para mí es así y punto.”
Orgullo mental.
El Señor los quebrantará alejándose de ellos para que vean que las creencias no funcionan creyéndose la única Coca Cola del desierto y que hay otros que han hecho las cosas mejor porque se han preguntado cómo mejorar.
Los que siempre están de vuelta en todo son los que nunca fueron a ninguna parte y el orgullo es como el mal aliento se dan cuenta todos menos el que lo tiene.
1- Dios quebrará mi exceso de confianza en mí para ponerlo en Él.
No es lo que creo sino lo que le crea a Él.
Jesús le preguntó si quería ser sano y el hombre tenía que haberle dicho: “Sí Señor, creo en Ti”, la confianza debe estar en lo que el Señor te prometió no en vos.
Podemos poner confianza en nosotros y en los demás pero también dejar un margen para mejorar, para cuestionar, para reconocer los errores, porque hay gente que nunca se equivocan, nunca tienen la culpa de nada, son perfectos siempre.
Cuando ponemos la confianza en el Señor, creemos a lo que nos dijo, sabremos que lo que creemos, pensamos y como interpretamos las cosas se pueden mejorar.
2-“Excesiva confianza en lo que el Señor me prometió.
Jesús le quebró la visión y gritó: “ Levántate, toma tu camilla y anda ” y cuando escuchó esas palabras fue sano y se levantó.
Cuando Jesús le rompe el exceso de confianza a un hombre, dejará de pensar que tiene que ir al estanque, tendrá claridad para ir a los montes y conquistar todo lo que Dios le prometió.
Cuando Dios rompa mi excesiva confianza cambiaré mi recorrido, tendré frutos grandes y haré lo que nunca hice.
El hombre era rígido en su mentalidad y visión y cuando Jesús lo sanó empezó a andar, porque la palabra cargada del poder de Dios lo había sanado.
El estanque era un recuerdo, ya no estaba más en su meta, porque cuando el Señor te sana las metas rígidas que estaban en tu corazón van a desaparecer y te moverás con libertad hacia los lugares que Dios ponga.
“¡Levántate! Toma tu lecho y anda”
Después Jesús desapareció.
El hombre empezó a caminar y se acercó un fariseo (legalista) que le preguntó: ¿Quién te sanó?
“ Uno que me dijo: “Toma tu lecho y anda ” (¡No! Primero dijo: “Levántate”) ¡Desagradecido! En vez de decir “ Dios me ha sanado ”, ni con la camilla en la mano le pudo dar gracias a Dios porque su espíritu seguía paralítico. Y fue al templo y Jesús estaba allí.
Jesús le dio un poco de tiempo para ver si el orgullo mental que mantuvo durante treinta y ocho años desaparecía.
Se encontraron en el templo y Jesús le dijo: “No peques para que no venga algo peor.”
Su pecado era su mente orgullosa. Y Jesús le dijo: “No sigas con esa actitud de orgullo porque si no te va a venir algo peor”. Y cuando lo oyó el hombre no dijo nada, ni se postró a sus pies, por orgullo.
“No sigas pecando, como pecaste durante treinta y ocho años de orgullo” Y el hombre fue a contarles a los fariseos que fue Jesús quien lo había sanado. Ni le dio las gracias.
A los orgullosos Dios los mira de lejos.
La suegra de Pedro estaba enferma, tenía fiebre alta (que era para morirse) y Jesús llegaba de la sinagoga, después de sacar unos demonios.
Ejerceré el poder de mi hablar sobre todo lo que me pasa.
No le preguntó a la mujer si quería ser sana, porque su problema no era el orgullo, ella debía aprender a tomar autoridad sobre su enfermedad.
Reprendió, y le estaba enseñando a caminar en victoria.
Cuando una mujer aprende a pararse sobre una circunstancia y decir: “ Victoria me ha dado Jesucristo, todo lo puedo en El que me fortalece”, cuando sabe que el poder de Dios está en su boca, esa mujer es libre de toda enfermedad.
El problema de las mujeres no es el orgullo, sino que no toman autoridad sobre sus crisis.
Jesús la tomó de la mano.
En la época de Jesús se creía que toda mujer con fiebre estaba bajo el juicio y la culpabilidad de Dios, basado en una interpretación legalista de Deuteronomio, y la mujer se sentía culpable y cuando Jesús la tocó le estaba dando un mensaje a su espíritu. Generalmente tocamos lo que amamos, lo que aceptamos, y Jesús le estaba diciendo: “Yo te acepto.”
El Señor ya puso su mano sobre tu vida, no hay más culpa, ni condenación ni nada más malo de lo que te haya pasado.
La mujer se levantó y le sirvió.
En los dos casos estaban postrados: uno criticó y la otra le sirvió. Esa es la gente que Dios va a usar, la gente agradecida que experimentó el amor del Señor.
“La mujer se levantó y enseguida adoró, le sirvió la mesa”.
Hay gente que fue levantada de la misma muerte, que ha experimentado un milagro y le está sirviendo, esa es la gente que Dios levanta.
No la gente que se hace conocida, porque eso es fama, pero el que reconoce que Dios lo sanó, se paró sobre sus pies y le sirvió, que le reconoce y quiere adorarle, servirle porque es todo en su vida, esa es la gente que Dios ama.
Y cuando el hombre se fue de la sinagoga, Jesús miró a sus discípulos y les dijo: “ Mi Padre trabaja y yo trabajo ” Les estaba diciendo: “No me importa que no vino a dar las gracias, yo seguiré trabajando para mi Padre, seguiré creyendo en Él.”
Hay gente que fue defraudada y tiene que decir lo mismo que Jesús.
No es el tamaño de las cosas en las que Dios te levantó sino el tamaño de tu gratitud.
Jesús le dijo: No peques para que no te venga algo peor . Si por pecar viene algo peor, agradecer y adorar trae algo mejor. El espíritu de agradecimiento por lo que Jesús ha hecho por nosotros es la fuerza que puede tener motivado a un cristiano.
Hay gente que hace mucho tiempo que no da gracias o adoración al Señor con un corazón agradecido, Jesús vino para ver tu actitud.
Por Bernardo Stamateas
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