Caricaturas: una forma de irritar a musulmanes, cristianos y judíos
Milagros Sandoval/EFE

Redacción central - Las caricaturas de Mahoma y las declaraciones de Benedicto XVI sobre el carácter belicoso del Islam irritaron a los musulmanes, la película del Código da Vinci o las imitaciones del Papa molestaron a los ambientes vaticanos y las viñetas del Holocausto enojaron a los judíos.
Las tres religiones monoteístas interpretaron las "parodias" publicadas en prensa, radio, televisión como una agresión a sus creencias.
La reproducción a principios de año por diversos medios occidentales de unas caricaturas de Mahoma que había publicado en septiembre de 2005 el diario danés "Jyllands-Posten", en las que el profeta del Islam aparecía con una bomba en el turbante, suscitaron la ira del mundo musulmán con la quema de banderas y ataques a intereses de Dinamarca.
El gran imán de la universidad de Al Azhar, la institución mas prestigiosa para los musulmanes sunníes, el jeque Mohamed Sayed Tantaui, terció con mensajes de concordia.
Tantaui, de 79 años, "doctor en tradición y cometarios del Corán", respondió que "el Islam es una religión de paz. Cualquiera puede venir y aprender de ella".
También disgustó a los musulmanes el discurso pronunciado en septiembre pasado en la universidad de Ratisbona, en el que Benedicto XVI citó un diálogo del siglo XIV entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo y un erudito persa sobre el carácter violento de la doctrina musulmana.
Finalmente, la oración del Pontífice el pasado 30 de noviembre ante el "mihrab", el lugar que indica la Meca, en la Mezquita Azul de Estambul junto al gran muftí Mustafa Cagrisi zanjó la polémica por el discurso de Ratisbona.
El nuevo portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, un jesuita italiano de 65 años, explicó que con ese rezo durante el viaja de Benedicto XVI a Turquía se podía dejar de lado la polémica de Ratisbona.
Por otra parte, en Berlín fue cancelada en septiembre pasado la representación de la opera de Mozart "Idomeneo" por miedo a ataques islamistas.
En el epílogo de la obra aparecían las cabezas cortadas de Jesús, Buda, Mahoma y Poseidón, en una escenificación de la rebelión del hombre contra los dioses.
En Egipto, el proyecto de un guionista cristiano de realizar la primera película sobre Jesucristo suscitó la ira de los Hermanos Musulmanes.
Uno se sus dirigentes declaró que para que ese filme se rodara imponían la condición de que "no apareciera ninguna imagen del profeta (Jesucristo), pues es imposible encontrar a un actor que le pueda representar por muy perfecto que sea su trabajo".
En ambientes vaticanos provocaron malestar las parodias en la radio y televisión italianas de Benedicto XVI y de su secretario personal, George Genswein.
En esas imitaciones, el cómico Mauricio Crozza aparecía vestido de Papa y con un fuerte acento alemán daba órdenes a sus colaboradores en tono militar y manifestaba que no le gustan las comparaciones con el anterior pontífice Juan Pablo II.
También desagradó bastante a El Vaticano el libro y la película "El Código da Vinci" por considerarla una estrategia para difamar a la Iglesia.
El predicador de la Casa Pontificia, el franciscano Raniero Cantalamessa, dijo que se habla mucho de la traición de Judas, pero que hoy "hábiles manipuladores" venden a Cristo como hace 2.000 años, pero no al Sanedrín, sino a editores por millones de dólares.
En los judíos causó malestar el concurso internacional convocado por el diario "Hamshahri (el ciudadano), de Teherán, sobre caricaturas del Holocausto. El diario iraní invitó a los caricaturistas daneses a participar en él para "ser perdonados por sus pecados".
El gran rabino de Israel, el askenazi Yona Metzger, pidió que se condene a quienes se resistan a reconocer al estado de Israel y "nieguen el Holocausto".
Metzer, de 53 años, progresista y gran defensor del diálogo ecuménico, fue uno los primeros en visitar a los familiares de las víctimas palestinas de un atentado cometido por un extremista judío en agosto de 2005.
En otros apartados, la iglesia episcopaliana, más preocupada con la igualdad entre sexos, eligió en junio pasado a la obispo Katherine Schori, de 52 años, cabeza de su confesión, una rama del anglicanismo que cuenta con 2,3 millones de seguidores en EEUU.
Mientras, el Dalai Lama, líder tibetano en el exilio, enfocó sus preocupaciones en el peligro nuclear y pidió a los adultos que eduquen a las nuevas generaciones sobre las consecuencias del uso de las armas atómicas.
Y en el terreno ideológico el periodista y ensayista alemán, Tomas Vasek, lanzó su "misil" de que la probabilidad de que Dios exista es del 62 por ciento.