Piense usted que va por la vida feliz con unos propósitos, proyectos laborales, sentimentales, familiares, etc. y de pronto todo aquello se ve truncado por la ceguera. Tal vez ya no podrá desarrollar esa profesión en que la vista es imprescindible, las relaciones con los demás cambiarán bruscamente del respeto hacia su persona a la lástima, la conmiseración; dependerá de otros para movilizarse, tendrá que olvidar muchas cosas aprendidas y, sobre todo, olvidarse de la vista y las imágenes para comenzar a funcionar en un mundo de sonidos, texturas, olores, sabores y la ausencia de toda información visual, tales como carteles, anuncios, TV, cine, revistas, periódicos, libros, señales de tránsito, semáforos, etc.
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Tiflología
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