La historia de Peng (un chino ciego)
La historia de Peng
Por Kua Wee Seng, coordinador, Asociación China
CHINA (LaBibliaWeb.com /SBU) — Peng nació en 1958 en un pueblo remoto. Cuando apenas era un jovencito se encontraba un día jugando con sus amigos, cuando le cayó arena en un ojo. Su familia no pudo pagar el tratamiento médico adecuado, y poco a poco fue perdiendo la vista.
Pero no permitió que la ceguera le impidiera trabajar arduamente para hacerse a una buena vida. Se capacitó en masaje chino tradicional y encontró trabajo como masajista. En 1998 se trasladó a Shenzhen y abrió allí su propio salón de masajes.
Ateo
Siempre había sido ateo y a menudo hablaba de esto con sus amigos. Por eso un día, en 2002, cuando su colega Wang —también discapacitada visual— comenzó a hablarle de Jesús, reaccionó negativamente. «¿Puede Jesús darte dinero?», le preguntó. «¿Puede darte una posición? ¿Puede restaurarte la vista? ¿Puede quitarte todas tus preocupaciones?»
Sin vacilar, Wang le respondió con firmeza: «Tal vez Jesús no te dé riquezas, pero sí puede hacerte sentir satisfecho. Quizá no te dé una posición más alta, pero sí puede sacarte de la esclavitud para que te conviertas en hijo de Dios. Tal vez no te quite tu ceguera física, pero sí puede hacer que tu oscuridad espiritual se desvanezca al igual que todas tus ansiedades».
Se bautiza
Entonces ella invitó a Peng a una reunión de confraternidad. Intrigado, comenzó a asistir con regularidad. Pasado algún tiempo, recibió al Señor. Un hombre de carácter fuerte, ahora era una persona gentil y amable. La calma reemplazó su frustración y agitación. En octubre de 2003 fue bautizado. Desde ese día comenzó a soñar con tener una Biblia en Braille, para así poder leer la Palabra de Dios por sí mismo.
Después de pasar algún tiempo preguntando, descubrió que la Biblia en Braille se estaba imprimiendo en Nanking y que podía conseguirse en la oficina del Concilio Cristiano Chino (CCC) en esa ciudad. Llamó a la oficina y se alegró muchísimo cuando oyó que podía comprar un juego de la Biblia en Braille. Nunca se imaginó que los volúmenes en Braille se los entregarían personalmente en su salón de masajes.
El 1 de enero yo debía viajar a Shenzhen para visitar un proyecto. Al saber mis planes, un funcionario del Concilio Cristiano Chino me pidió que le llevara la Biblia en Braille personalmente a Peng.
Rebozó de alegría cuando le entregué su preciosa Biblia: ¡por fin su sueño se había convertido en realidad!
Comenzó a alabar al Señor e inmediatamente empezó a leer en voz alta su nueva Biblia. Después llamó a Wang, la persona que le facilitó el encuentro con la Biblia por primera vez, y la invitó a su salón de masajes para que la leyeran juntos. Peng está deseoso de compartir su Biblia con sus otros amigos discapacitados visuales. Un día, espera, será pastor y se dedicará totalmente a hablarles a otros muchos de la Palabra de Dios.
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Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.Salmos 126:6
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