| Israel y los judios Nueva Sección para documentar, discutir e informar sobre las cosas que suceden en Israel |

08/08/08, 11:16:34
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Solo hay una verdad!
::: Tan viejo como Matusalen hijo de Enoc (Gen 5:21) ::: (+ de 1200 posts)
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Shema Yisroel Adonai Yhwh Adonai Ywhw Ejad
Shabat Shalom!!! 
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08/08/08, 11:27:45
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Solo hay una verdad!
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Coherederos del reino!!!???
Buscando las Raíces Hebreas:
Fariseísmo o Judaísmo Bíblico?
por Nehemia Gordon
En Mateo 15, los discípulos se sentaron a comer pan sin lavarse las manos conforme a la antigua tradición judía. Al ver esto, los fariseos se dirigieron a Yeshúa con una acusación: "¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan." (v.2). Yeshua respondió: "¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?" (v.3).
Cuando la mayoría de lo s "cristianos evangélicos" leen esto, se convencen de que Jesús les está libertando de las "ataduras" de la Toráh. Que el antiguo convenio requería un ritual de lavamiento de manos antes de comer, pero que Jesús vino y libertó a los cristianos de este ritual.
¿Será que Yeshúa realmente anuló la Toráh en Mateo 15? ¿O al menos determinadas partes rituales de la Torá? ¿Cómo podría ser esto, si Yeshúa mismo dijo: "No penséis que he venido a destruir la ley... hasta que el cielo y la tierra pasen, ni una jota ni una tilde pasará de la ley." (Mateo 5:17-18)
Si Yeshúa no vino a abrogar ni una jota ni una tilde de la Ley, ¿por qué defendió a sus discípulos cuando comieron sin lavarse las manos? Antes de poder contestar esta pregunta, debemos determinar dónde la Toráh nos ordena lavarnos las manos antes de comer. ¡En realidad no existe tal mandamiento en la Toráh! Esto es sorprendente, porque cuando los judíos ortodoxos se lavan las manos antes de comer, rezan la bendición: "Bendito eres tú, Señor, rey del universo, que nos ... has mandado lavarnos las manos."
¿Por qué sería que los judíos ortodoxos en todo el mundo y en toda la historia bendicen a Dios por mandarles que se laven las manos, cuando no se encuentra tal mandamiento en la Toráh? A mí me criaron como judío ortodoxo devoto, y esta es una de las preguntas que yo le hacía a mis rabinos ortodoxos mientras crecía. Mis rabinos me explicaban que la obligación del lavamiento de manos es una "promulgación" instituida por los Rabinos hace más de 2000 años. Me explicaron, además, que la "Toráh Oral" manda obedecer a los rabinos y que al obedecer a los rabinos, indirectamente estamos obedeciendo a Dios. Así que la bendición que Dios nos mandó lavar las manos es en realidad una declaración de nuestra obediencia a la autoridad divina de los rabinos para promulgar nuevos mandamientos.
Al que no esté familiarizado con el judaísmo ortodoxo, esto puede parecer increíble. Pero la clave para entender esto es el concepto antiguo de los fariseos: la "Toráh Oral." Los judíos ortodoxos creen que durante los 40 días y 40 noches que Moisés estaba sobre el Monte Sinai, Dios le entregó una segunda Toráh, la cual fue trasmitida oralmente. La creencia en esta Toráh Oral (también llamada "Ley Oral") es la doctrina básica que define a los judíos ortodoxos modernos y a los antiguos fariseos (Talmúd Babilónico, Sabbath 31a; Josefo Flavio, Antigüedades de los Judíos 13.10.6).
La Toráh Oral demanda obediencia a los Rabinos Fariseos y les otorga la prerogativa de crear mandamientos nuevos llamados "takanot" (promulgaciones). Los judíos ortodoxos modernos y los antiguos fariseos tienen a la obediencia a dichas promulgaciones rabínicas por obediencia a Dios, y en cierta manera hasta más importante que los mandamientos de la Toráh. El Talmúd dice así de los mandamientos rabínicos: "Tengáis más cuidado referente a las promulgaciones rabínicas aún más que a la Toráh. Porque cualquiera que viole una promulgación rabínica es merecedor de la muerte." (Talmúd Babilónico, Eiruvin 21b)
El problema con las promulgaciones rabínicas es que la misma Torá (escrita) ordena: "No le añadiréis al asunto que yo os mando hoy, ni le disminuiréis nada de él" (Deuteronomio 4:2). ¡Pero las promulgaciones rabinicas humanas son añadidura a la Toráh! Aparentemente esto es lo que Yeshúa quería decir en Mateo 15, cuando contrastó fuertemente las "tradiciones de los ancianos" con el "mandamiento de Dios." Las "tradiciones de los ancianos" hechas por el hombre "anulan" al mandamiento de Dios." Isaías 29:13 le llama a estas leyes humanas "mandamientos eruditos de los hombres" o como fue parafraseado en Mateo 15:9 "enseñando por doctrinas los mandamientos de los hombres." Yeshúa no se oponía al "mandamiento de Dios" en la Toráh, peró sí a los "mandamientos humanos" y a las "tradiciones de los ancianos" inventadas por los antiguos fariseos y enseñadas aún por el judaísmo ortodoxo moderno. Yeshúa defendió al judaísmo bíblico pero rechazó las innovaciones introducidas por el fariseísmo.
Si Yeshúa se oponía a las innovaciones de los fariseos, ¿qué quiso decir en Mateo 23:2-3 cuando dijo: "Los escribas y los fariseos se sientan en la cátedra de Moisés: por tanto todo lo que ellos os digan que hagáis, eso observad y haced"? Según estos versículos, los fariseos tienen autoridad mosaica, tal como lo enseña la Ley Oral. Además, "todo lo que os digan que hagáis, eso observad y haced." ¡Todo lo que enseñan los fariseos, incluso sus leyes humanas, el discípulo de Yeshúa debe obedecer! Durante siglos esta declaración ha confundido a los lectores del Evangelio de Mateo. ¿Cómo pudo Yeshúa enseñar la obediencia a los fariseos en Mateo 23, si se opuso a las tradiciones de los ancianos en Mateo 15?
 | Asiento de Moisés Excavado de
la Antigua Sinagoga en Corazín, Israel |
Esta pregunta tiene aplicación importante para los discípulos modernos de Yeshúa. Los rabinos ortodoxos modernos conservan la ordenación que se remonta en una cadena contínua hasta los rabinos fariseos del primer siglo. Esto significa que un discípulo fiel de Yeshúa de hoy día tendría que obedecer todas las reglas y los reglamentos enseñados por los rabinos ortodoxos modernos, porque ocupan la cátedra de Moisés. Parcialmente basándose en Mateo 23, muchas de las personas que buscan las "raíces hebreas" del cristianismo de hecho han adoptado las tradiciones y prácticas rabínicas. Pero, ¿debería dicha búsqueda de "raíces hebreas" llevar al verdadero discípulo de Yeshúa al fariseísmo, o al judaísmo bíblico? La respuesta a esta pregunta se puede hallar en la versión antigua hebrea del Evangelio de Mateo.
 | | Una porción de un manuscrito de la versión hebrea del Evangelio de Mateo. |
En mi nuevo libro, El Yeshúa Hebreo frente al Jesús Griego, investigo el antiguo texto hebreo del Evangelio de Mateo encontrado en manuscritos ocultados por largo tiempo en los archivos de escribas judíos. Mi investigación revela que el texto griego de Mateo (que es más "moderno") del cual las versiones del mundo occidental fueron traducidas, presentan "otro Jesús" diferente al Yeshúa descrito en la antigua versión hebrea de Mateo. Esta antigua versión hebrea de Mateo ofrece entendimiento nuevo sobre el conflicto de vida y muerte que tuvo Yeshúa con los fariseos, cuando ellos conspiraban para asirse de las riendas del judaísmo en el primer siglo, y pone en perspectiva ese conflicto tanto para el judío como para el cristiano.
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08/08/08, 11:44:15
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Solo hay una verdad!
::: Tan viejo como Matusalen hijo de Enoc (Gen 5:21) ::: (+ de 1200 posts)
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hmmm!!!
Yeshua: EL MESÍAS JUDÍO "Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye ("Shemá..."), Israel ; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos." (Marcos 12:28-31).
"No penséis que he venido para abrogar la Torá o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Torá, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos." (Mateo 5:27-19)
Es difícil a veces entender sin caer tampoco en el judaizar, tras siglos de cristianismo separado de sus raíces judías y, reconozcámoslo, un desarrollado sentimiento antisemita por parte especialmente de la iglesia católico-romana, que el Nuevo Testamento es un libro profundamente judío, que gira en torno al judío Jesús, escrito por autores judíos para una mayoría de lectores judíos, en un contexto judío.
El Dios de los cristianos es el Dios de la nación particular de Israel, y no el dios de otra nación en la historia. Es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. No es el dios de Roma, ni el dios Alah de los musulmanes. Nuestro Dios es el Dios de Israel. A Éste, judíos que han aceptado a Jesús o Yeshua como Mesías, o gentiles que han aceptado a Jesús como Cristo, es al que debemos orar y dirigir nuestra adoración por medio de Su Hijo, en esta época de ecumenismo y tremenda confusión.
Desgraciadamente con la Figura de Jesús se plantean dos contradicciones (como se desarrolla más adelante en otro estudio), por un lado ciertos sectores mal llamados cristianos, durante siglos han ocultado Su judaidad, presentándonos a un falso "cristo" greco-romano o germánico: no hay más que ver las burdas caricaturas de ese falso cristo de pelo rubio, de ojos azules y con rostro casi femenino. En el otro extremo estaría la gran mayoría de su propia nación: la hebrea, que ha rechazado desde el primer siglo con virulencia y en algún caso verdadero odio, que sea el Mesías y su pertenencia al pueblo de Israel: el Talmud, libro en el que toma su sustento religioso el actual judaísmo rabínico (y sublime y digno de leer y ser estudiado en muchos de sus contenidos), es un libro con durísimas acusaciones contra Jesús y el cristianismo: así, Jesús (al que no se menciona casi nunca directamente, sino bajo diversos seudónimos) estaría hoy en el infierno en un tormento de excrementos hirvientes junto con Balaam y el emperador Tito. Se dice también en este libro que Jesús es un bastardo nacido de la unión adúltera entre María y un legionario romano llamado Pantera (quizá por el hecho de que en griego "virgen" sea "parthenos", que Jesús fue un mentiroso y un hechicero, etc.
Esto es así para que se cumpla lo dicho por el Espíritu Santo (el Ruaj ha Kodesh en Hebreo) por el apóstol Pablo (un judío fariseo, ver Hechos 23:6): Digo, pues, ¿Han tropezado los de Israel (rechazando a Jesús) para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. [...] Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. (Romanos 11:11, 25-27)
Presentamos a continuación un extracto de un libro acerca de la judaidad de Jesús:
"El Nuevo Testamento nos presenta a Yeshua como el Mesías prometido por Moisés y los profetas, el redentor de Israel, en conformidad a las promesas dadas a los padres de la nación de Israel.
Jesús nació de una madre judía: la humilde jovencita hebrea Myriam, siendo su padre adoptivo el judío Joseph. Nació precisamente en Belén de Judea, de ascendencia real, pues pertenecía tanto por línea materna como (aparentemente) paterna a la casa del rey David. Recibió el nombre judío de Yeshua (Lit. "Yahvé es Salvación").
Fue circuncidado al octavo día según la Ley de Moisés, realizaría su Bar-Mitzvá como todo buen niño judío y recibiría una profunda y completa educación judía en la sinagoga de Nazaret.
Hablaba en lengua aramea-judáica y hebrea. Fue reconocido por el pueblo, e incluso por algún grande de Israel (Nicodemo) como Rabí (Maestro entre los judíos).
Vistió, según nos describe el Evangelio, como judío, con sus ropas acabadas en flecos anudados o "Tsit-tsit" según la tradición de Israel, recordando las promesas hechas por Dios a su pueblo. No citó otras escrituras que las judías, sin incluir en sus enseñanzas los libros Deuterocanónicos de origen judeo-heleno, introducidos por Roma en la Bíblia Católica en Trento en el s.XVI.
Yéshua nunca entró en una iglesia, ni guardó un solo domingo como día santo, Él, por el contrarío, predicó en las sinagogas de sus hermanos judíos, guardó y dio contenido real al Sabath, guardó las grandes fiestas judías como por ejemplo Pesaj (Pascua), Sucot (Tabernáculos) y Janucá (Dedicación), según se describe en el Nuevo Testamento.
Yéshua nació como judío, vivió como judío y murió como judío"
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08/08/08, 13:08:10
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Gran Miembro Yeshua
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Fecha de Ingreso: jul 2006
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Pos no te conocía así...
Me parece muy buena información esta que traes...
Y no te conocía este tipo de gusto, vaya que te gusta leer...
No que , nó...
Cita:
Empezado por saurin
Yeshua: EL MESÍAS JUDÍO
"Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye ("Shemá..."), Israel ; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos." (Marcos 12:28-31).
"No penséis que he venido para abrogar la Torá o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Torá, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos." (Mateo 5:27-19)
Es difícil a veces entender sin caer tampoco en el judaizar, tras siglos de cristianismo separado de sus raíces judías y, reconozcámoslo, un desarrollado sentimiento antisemita por parte especialmente de la iglesia católico-romana, que el Nuevo Testamento es un libro profundamente judío, que gira en torno al judío Jesús, escrito por autores judíos para una mayoría de lectores judíos, en un contexto judío.
El Dios de los cristianos es el Dios de la nación particular de Israel, y no el dios de otra nación en la historia. Es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. No es el dios de Roma, ni el dios Alah de los musulmanes. Nuestro Dios es el Dios de Israel. A Éste, judíos que han aceptado a Jesús o Yeshua como Mesías, o gentiles que han aceptado a Jesús como Cristo, es al que debemos orar y dirigir nuestra adoración por medio de Su Hijo, en esta época de ecumenismo y tremenda confusión.
Desgraciadamente con la Figura de Jesús se plantean dos contradicciones (como se desarrolla más adelante en otro estudio), por un lado ciertos sectores mal llamados cristianos, durante siglos han ocultado Su judaidad, presentándonos a un falso "cristo" greco-romano o germánico: no hay más que ver las burdas caricaturas de ese falso cristo de pelo rubio, de ojos azules y con rostro casi femenino. En el otro extremo estaría la gran mayoría de su propia nación: la hebrea, que ha rechazado desde el primer siglo con virulencia y en algún caso verdadero odio, que sea el Mesías y su pertenencia al pueblo de Israel: el Talmud, libro en el que toma su sustento religioso el actual judaísmo rabínico (y sublime y digno de leer y ser estudiado en muchos de sus contenidos), es un libro con durísimas acusaciones contra Jesús y el cristianismo: así, Jesús (al que no se menciona casi nunca directamente, sino bajo diversos seudónimos) estaría hoy en el infierno en un tormento de excrementos hirvientes junto con Balaam y el emperador Tito. Se dice también en este libro que Jesús es un bastardo nacido de la unión adúltera entre María y un legionario romano llamado Pantera (quizá por el hecho de que en griego "virgen" sea "parthenos", que Jesús fue un mentiroso y un hechicero, etc.
Esto es así para que se cumpla lo dicho por el Espíritu Santo (el Ruaj ha Kodesh en Hebreo) por el apóstol Pablo (un judío fariseo, ver Hechos 23:6): Digo, pues, ¿Han tropezado los de Israel (rechazando a Jesús) para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. [...] Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. (Romanos 11:11, 25-27)
Presentamos a continuación un extracto de un libro acerca de la judaidad de Jesús:
"El Nuevo Testamento nos presenta a Yeshua como el Mesías prometido por Moisés y los profetas, el redentor de Israel, en conformidad a las promesas dadas a los padres de la nación de Israel.
Jesús nació de una madre judía: la humilde jovencita hebrea Myriam, siendo su padre adoptivo el judío Joseph. Nació precisamente en Belén de Judea, de ascendencia real, pues pertenecía tanto por línea materna como (aparentemente) paterna a la casa del rey David. Recibió el nombre judío de Yeshua (Lit. "Yahvé es Salvación").
Fue circuncidado al octavo día según la Ley de Moisés, realizaría su Bar-Mitzvá como todo buen niño judío y recibiría una profunda y completa educación judía en la sinagoga de Nazaret.
Hablaba en lengua aramea-judáica y hebrea. Fue reconocido por el pueblo, e incluso por algún grande de Israel (Nicodemo) como Rabí (Maestro entre los judíos).
Vistió, según nos describe el Evangelio, como judío, con sus ropas acabadas en flecos anudados o "Tsit-tsit" según la tradición de Israel, recordando las promesas hechas por Dios a su pueblo. No citó otras escrituras que las judías, sin incluir en sus enseñanzas los libros Deuterocanónicos de origen judeo-heleno, introducidos por Roma en la Bíblia Católica en Trento en el s.XVI.
Yéshua nunca entró en una iglesia, ni guardó un solo domingo como día santo, Él, por el contrarío, predicó en las sinagogas de sus hermanos judíos, guardó y dio contenido real al Sabath, guardó las grandes fiestas judías como por ejemplo Pesaj (Pascua), Sucot (Tabernáculos) y Janucá (Dedicación), según se describe en el Nuevo Testamento.
Yéshua nació como judío, vivió como judío y murió como judío"
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Galatas 1.11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Pues no Me predico Hombre sino Cristo.
De los que se hacen llamar conocedores, nada nuevo le oído, antes bien, se me dio a conocer cosas de las cuales callaré para no vanagloriarme
Otonill Guerrero
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08/08/08, 13:38:20
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otro punto de vista|!
Las Siete Leyes Noahide
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08/08/08, 13:56:18
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parecido!!!???
El debate entre Nahmánides y Pablo Cristiani
El escenario principal del debate fue el palacio real de Barcelona. Hubo cuatro sesiones, los días 20, 23, 26 y 27 de julio de 1263. El rey en persona presidió las sesiones, a las que asistieron también diversos dignatarios de la Iglesia y el Estado, así como judíos de la comunidad barcelonesa.
La Iglesia jamás dudó del resultado del debate. En sus actas oficiales, los dominicos consignaron que el propósito del debate ‘no era discutir sobre la fe, como si esta pudiera ponerse en entredicho, sino acabar con los errores de los judíos y la confiada fe de muchos de ellos’.
Aunque tenía casi 70 años, Nahmánides demostró su gran lucidez al procurar que las discusiones se circunscribieran a cuestiones fundamentales. Sus primeras palabras fueron: “Las [anteriores] disputas entre gentiles y judíos trataron muchas facetas de las prácticas religiosas de las cuales no depende el principio fundamental de la fe. Sin embargo, ante esta corte solo deseo debatir los asuntos que son el origen de toda la polémica”. Se concordó entonces en que los temas se limitarían a si el Mesías ya había llegado, si era Dios o un hombre y si eran los judíos o los cristianos quienes poseían la ley verdadera.
En su exposición introductoria, Pablo Cristiani dijo que demostraría con el Talmud que el Mesías ya había llegado. Nahmánides replicó que si así fuera, qué razón tendrían los rabinos, que aceptaban el Talmud, para no aceptar a Jesús. En lugar de centrar su argumentación en razonamiento bíblico incuestionable, Cristiani se refirió una y otra vez a oscuros pasajes rabínicos para probar sus argumentos. Nahmánides los refutó punto por punto al demostrar que estaban sacados de contexto. Era lógico que Nahmánides demostrara una preparación superior para debatir sobre escritos a cuyo estudio había dedicado la vida. Incluso cuando Cristiani aludió a las Escrituras, su argumentación destacó puntos fácilmente rebatibles.
Aunque a Nahmánides solo se le permitía contestar preguntas, pudo presentar argumentos convincentes para explicar por qué la posición de la Iglesia Católica era inaceptable tanto para los judíos como para otras personas pensadoras. Sobre la doctrina de la Trinidad dijo: “La razón no les permite ni a los judíos ni a ningún hombre creer que el Creador de los cielos y la Tierra se convirtiera en carne en las entrañas de una mujer judía para ser luego entregado a sus enemigos, quienes lo mataron”. Nahmánides declaró sucintamente: “Lo que ustedes creen, y es la base de su fe, es contrario a la razón”.
Resaltando una contradicción que hasta el día de hoy impide a muchos judíos siquiera examinar la posibilidad de que Jesús sea el Mesías, Nahmánides destacó la inmensa responsabilidad de la Iglesia por derramar sangre. Dijo: “El profeta dijo que en los días del Mesías batirían sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas; no alzaría espada nación contra nación ni aprenderían más la guerra. Desde los días del Nazareno hasta ahora, el mundo entero ha estado plagado de violencia y pillaje. En realidad, los cristianos derraman más sangre que cualquier otra nación, y también llevan vidas inmorales. ¡Qué difícil sería para vos, majestad, y para estos caballeros vuestros, el no... aprender más la guerra!”. (Isaías 2:4.)
Después de la cuarta sesión, el rey puso fin al debate. Dijo a Nahmánides: “Jamás había visto a un hombre equivocado razonar tan bien como tú lo has hecho”. Fiel a su promesa, que garantizaba a Nahmánides libertad de palabra y protección, el rey Jaime I de Aragón lo envió a su casa con un regalo de 300 dinares. A petición del obispo de Gerona, Nahmánides escribió las actas del debate.
Aunque los dominicos proclamaron una victoria contundente, estaba claro que habían sufrido una derrota. Tiempo después presentaron cargos contra Nahmánides por blasfemias contra la Iglesia, valiéndose de los escritos sobre el debate como prueba. Descontentos con el trato que el rey había dispensado a Nahmánides, los dominicos apelaron al papa Clemente IV. Aunque Nahmánides tenía más de 70 años, lo desterraron de España.
Dónde se encuentra la verdad
¿Permitieron identificar la religión verdadera los argumentos de alguna de las partes? Aunque los dos eruditos resaltaron los errores del contrario, ninguno presentó un claro mensaje de la verdad. No fue el cristianismo verdadero lo que Nahmánides probó tan hábilmente que era falso, sino, más bien, las doctrinas humanas, como la enseñanza de la Trinidad, que inventó la cristiandad durante los siglos posteriores a Jesús. El comportamiento inmoral de la cristiandad y el derramamiento de sangre sin sentido, que con tanto valor destacó Nahmánides, son hechos históricos innegables.
No es difícil entender por qué, en estas circunstancias, ni a Nahmánides ni a otros judíos les impresionaron los razonamientos a favor del cristianismo. Además, la argumentación de Pablo Cristiani no estaba basada en razonamiento incuestionable tomado de las Escrituras Hebreas, sino en fuentes rabínicas mal aplicadas.
No, Nahmánides no demostró la falsedad del cristianismo. En su tiempo, una falsa representación de los hechos había ocultado la verdadera luz de las enseñanzas de Jesús y las pruebas de que él era el Mesías. En realidad, tanto Jesús como los apóstoles predijeron la aparición de esas doctrinas apóstatas. (Mateo 7:21-23; 13:24-30, 37-43; 1 Timoteo 4:1-3; 2 Pedro 2:1, 2.)

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08/08/08, 14:15:11
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hmmm!!
Pablo vs. La Torah
¿Ha sido Pablo Mal Entendido?
Desde luego... A Pablo se le ha entendido muy mal como si él hubiera enseñado que la Torah no es para nuestros días. He conocido a muchos que se sienten incómodos con sus escritos. Algunos de ellos han hecho como los antiguos Ebionitas, han eliminado las cartas de Pablo de su canon (Eusebio; Historia Eclesiástica 3:27:4). Esta creencia de que Yahoshúa puede que no haya abolido la Torah, pero que Pablo sí lo hizo, se ha propagado desde tiempos antiguos.
Dispensacionalistas modernos como Maurice Johnson, enseñan que el Mesías no abolió la Torah, pero que Pablo lo hizo varios años después... «Aparentemente D-s permitió que este sistema de ordenanzas judías se practicara como por treinta años después de que Cristo lo cumplió. En Su paciencia, D-s solo gradualmente les mostró a los judíos cómo era que estaba cambiando su programa.... Así fue que después de que D-s había estado sacando lentamente a los cristianos fuera de la religión judía, él hizo que Pablo finalmente escribiera estas verdades gloriosas y liberadoras.» (¡Salvados por Bautismo "Seco"!; un folleto por Maurice Johnson; pags. 9-10.)
Kefá [Pedro] nos advierte en las Escrituras que los escritos de Pablo son difíciles de entender. Nos advierte diciendo: «...en los cuales hay algunas cosas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen para su propia destrucción, como también hacen con el resto de las Escrituras.» (2 P. 3:15-16)
Pablo sabía que sus enseñanzas habrían de ser torcidas, él menciona esto en Romanos, diciendo: «¿Y por qué no decir: ‘Hagamos el mal para que venga el bien’? – como calumniosamente algunos afirman que nosotros decimos.» (Ro. 3:8)
Pablo reflexiona sobre esta calumniosa habladuría, diciendo: «¿qué diremos entonces? ¿Continuaremos en pecado para que abunde la gracia? ¡Ciertamente no!...» (Ro. 6:1-2)
«¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la Torah sino bajo la gracia? ¡Ciertamente no!» (Ro. 6:15).
Así que entonces, a Pablo se le entendió mal, como si estuviera enseñando que por cuanto estamos bajo la gracia, no necesitamos observar la Torah. En su visita a Jerusalem en Hechos 21 Pablo se confrontó con esta calumniosa torcedura de sus enseñanzas. Se le dijo: «Tú ves, hermano, cuántos miles de judíos hay que han creído, y todos ellos son celosos por la Torah; pero se les ha informado acerca de ti que tú enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a abandonar a Moisés, diciendo que no tienen que circuncidar a sus hijos ni caminar según las costumbres.» (Hch. 21:20-21)
Con el fin de probar que esto no era más que una calumnia, Pablo tomó el voto de nazareato y fue a hacer ofrendas (sacrificios) en el Templo (Hch. 21:22-26 y Nm. 6:13-21) demostrando que él mismo guardaba la Torah (Hch. 21:24).
Pablo hizo y dijo muchas cosas para probar que él observaba y enseñaba la Torah: - Circuncidó a Timoteo (Hch. 16:1-3)
- Tomó el voto de nazareato (Hch. 18:18; 21:17-26)
Enseñó y observó festividades judías tales como: - Pascua (Hch. 20:6; 1 Co. 5:6-8; 11:17-34)
- Shavuót (Pentecostés) (Hch. 20:16; 1 Co. 16:8)
- Ayunar en Yom Kippur (Hch. 27:9)
- Y hasta realizó sacrificios de animales en el Templo (Hch. 21:17-26/Nm. 6:13-21; Hch. 24:17-18)
Entre sus más notables afirmaciones sobre el asunto están estas: - «Ni contra la Torah judía, ni contra el Templo, ni contra el César he ofendido de ninguna manera.» (Hch. 25:8)
- «No he hecho nada contra nuestro pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres.» (Hch. 28:17)
- «...la Torah es santa y el mandamiento es santo y justo y bueno.» (Ro. 7:12)
- «¿Anulamos la Torah mediante la fe? ¡Jamás suceda eso! Al contrario, mantenemos la Torah.» (Ro. 3:31).
¿Acaso Era Hipócrita Pablo?
Al ser confrontados con las diversas acciones y afirmaciones de Pablo que apoyan la Torah, muchos de los maestros que enseñan que «la Torah no es para hoy en día» y acusan a Pablo de ser hipócrita.Charles Ryrie, por ejemplo, pone una nota al pie para Hechos 21:24 en su Biblia de Estudio Ryrie llamando a Pablo un «cristiano a medio camino» por realizar tales actos. Otro escritor, M.A. DeHaan escribió todo un libro titulado «Cinco Errores de Pablo» que caracteriza estas acciones como «errores». Estos «maestros de iniquidad» acreditan a Pablo como el campeón de su doctrina, y luego lo condenan por no enseñar su doctrina.
Si Pablo fue realmente un hipócrita, ¿podía él honradamente haber condenado la hipocresía con tanto fervor? (Vea Gl. 2:11-15). Considere algunas de sus propias palabras: «Porque ¿estoy ahora persuadiendo a los hombres o al Todopoderosos? o ¿busco agradar a los hombres? Porque si todavía agradara a los hombres, no sería siervo del Mesías.» (Gl. 1:10)
«Porque ustedes mismos saben, hermanos, que nuestra ida a ustedes no fue en vano. Sino que aun después de haber sufrido ante y haber sido tratados con desprecio en Filipos, como ustedes saben, fuimos firmes en nuestro Poderoso para hablarles la Buena Nueva del Todopoderoso en mucho conflicto. Porque nuestra exhortación no procedía del engaño ni la impureza, ni fue con mentira. Sino que como fuimos aprobados por el Todopoderoso para que se nos encomendara la Buena Nueva, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino al Todopoderoso quien prueba nuestros corazones. Porque en ningún momento utilizamos palabras halagadoras, como ustedes saben, ni un disfraz para la codicia – El Todopoderoso es testigo.» (1 Ts. 2:1-5)
Si Pablo fue un hipócrita... ¡tendría que haber sido uno de los hombres más tramposos de la historia! «Las obras de la Torah» y «Bajo la Torah». Mucha de la confusión acerca de las enseñanzas de Pablo sobre la Torah envuelve dos frases que aparecen en los Escritos Nazarenos únicamente en los escritos de Pablo (en Romanos, Gálatas y 1 Corintios). Estas dos frases son «obras de la Torah» y «bajo la Torah», cada una de las cuales aparece 10 veces en las Escrituras.
La primera de esas frases, «las obras de la Torah», se entiende mejor mediante su uso en Gálatas 2:16. Aquí Pablo escribe: «Sabiendo que el hombre no se justifica por « las obras de la Torah» sino por la fe en Yahoshúa el Mesías, aun nosotros hemos creído en el Mesías Yahoshúa, para que seamos justificados por la fe en el Mesías y no por « las obras de la Torah»; porque por « las obras de la Torah» ninguna carne será justificada.»
Pablo usa esta frase para describir un falso método de justificación que es diametralmente opuesto a «la fe en el Mesías». Para Pablo «las obras de la Torah» no es un obsoleto sistema del Tanak, sino una herejía que nunca ha sido correcta. El término «las obras de la Torah» ha surgido como un término teológico técnico usado en un documento en los rollos del Mar Muerto llamado MMAT que dice: «Ahora les hemos escrito a ustedes algunas de « las obras de la Torah», las que hemos determinado que serán beneficiosas para ustedes... y se les contará a ustedes como justicia, en cuanto a que ustedes han hecho lo que es correcto y bueno delante de Él...» (4QMMAT (4Q394-399) Sección C líneas 26b-31)
La Segunda de estas frases es «bajo la Torah». Esta frase puede ser mejor entendida por su uso en Rom. 6:14, «Porque el pecado no tiene dominio sobre ustedes, pues ustedes no están « bajo la Torah» sino bajo la gracia». Pablo, por lo tanto, ve el estar «bajo la gracia» y «bajo la Torah» como diametralmente opuestos, uno no puede estar en ambas condiciones. La verdad es que siendo que nosotros siempre hemos estado bajo la gracia (vea Gn. 6:8; Ex. 33:12, 17; Jue. 6:17 y sig.; Jer. 31:2) nunca hemos estado « bajo la Torah». Esto es porque la Torah fue creada para el hombre, el hombre no fue creado para la Torah (vea Mc. 2:27). «Bajo la Torah» entonces, no es un sistema obsoleto del Tanak, sino una falsa enseñanza que nunca fue cierta.
No puede haber duda de que Pablo ve «las obras de la Torah» y estar «bajo la Torah» como categóricamente malo, sin embargo Pablo llama a la Torah misma «santa, justa y buena» (Ro. 7:12), ciertamente Pablo no usa estas frases para referirse a la Torah misma.
El Cinturón de la Verdad
Hay una batalla espiritual que se desarrolla actualmente. Una batalla entre la luz y las tinieblas. Una batalla entre la verdad y el engaño. Pablo escribe: «Pónganse toda la armadura de Elohim, para que puedan estar firmes contra las acechanzas del diablo. Porque no luchamos contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra gobernantes de las tinieblas de este mundo, contra iniquidades espirituales en lugares elevados. Por lo tanto tomen toda la armadura de Elohim, para que puedan estar firmes en el día malo, y habiendo hecho todo, permanezcan.» (Ef. 6:11-13)
Pablo procede a describir las partes de la armadura como: - El Cinturón de la Verdad
- El Pectoral de la Justicia
- El calzado de la Buena Nueva de Paz (Shalom)
- El Escudo de la Fe
- El Yelmo de la Salvación
- La Espada de la Palabra
Ahora Pablo está haciendo un juego de palabras aquí. La palabra aramea para «Armadura» es «Zayna» mientras que la palabra aramea para «engaños» es «Tzenta». Pablo está contrastando el «Zayna» con el «Tzenta». Las cuatro piezas fijas (no movibles) de la armadura corresponden a los cuatro engaños de HaSatán que se describen en el Tanak - Engaño/Mentiras (Gn. 3) - (Cinturón de la Verdad)
- Tentación/Orgullo (1 Cr. 21:1) - (Pectoral de la Justicia)
- Opresión (Job) - (Calzado de la Paz)
- Acusación (Zac. 3:1-5) - (Yelmo de la Salvación)
Ahora, no vamos a cubrir cada uno de estos apartados aquí, más bien nos concentraremos solamente en el cinturón de la verdad.
Debe entenderse que la armadura de la que habla Pablo no es una armadura romana, no se inspiró en los soldados romanos. La armadura fue inspirada originalmente en el libro de Isaiah (Is. 11:5; 52:7 y 59:17) así como en el apócrifo Sabiduría de Salomón (5:17-20). Por lo tanto el tema de este pasaje es la antigua armadura hebrea y no la armadura romana en absoluto. Ahora bien, los hebreos antiguos usaban una ropa semejante a una falda.. Antes de entrar en batalla un guerrero hebreo se vestía con un cinturón, se recogía su ropa semejante a una falda y la pinchaba bajo su cinturón para tener libertad de movimiento. Esto le evitaba enredarse en su propia ropa mientras trataba de pelear. Ahora, cuando estaba en juicio delante de Pilato, Yahoshúa dijo: «Para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz.» (Jn. 18:37-38)
Ante esto Pilato formuló la pregunta tan importante: «¿qué es la verdad?» (Jn. 18:38). Volvamos al Tanak para hallar la respuesta a la pregunta de Pilato: «Tu justicia es una justicia eterna, y tu Torah es la verdad.» (Sal. 119:142)
«Tú estás cerca, YHWH, y todos tus mandamientos son verdad.» (Sal. 119:151)
Esta definición explica muchas frases en los Escritos Nazarenos: «Obedezcan a la verdad.» (Gl. 3:1)
«Pero el que practica la verdad...» (Jn. 3:20)
«Y me regocijo de haber encontrado a tus hijos andando en la verdad, como hemos recibido mandamiento del Padre.» (2 Jn. 1:4)
La definición que ofrece el Tanak de la verdad le da un significado totalmente nuevo a las palabras de Yahoshúa, nuestro Rey y Mashíaj:
«Para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz.» (Jn. 18:37-38)
Yahoshúa vino a dar testimonio de la Torah, los que oyen la Torah oyen su voz. Esto nos conduce a otro importante dicho de Yahoshúa:
«Entonces Yahoshúa dijo a los judíos que creían en él, si ustedes continúan en mi palabra, entonces son mis discípulos ciertamente. Y conocerán la verdad, y la verdad los libertará.» (Jn. 8:31-32) Pablo, sin embargo, habla de los que «cambiaron la verdad de Elohim en mentira» (Ro. 1:25). Ahora bien, si el Mesías vino a dar testimonio de la verdad entonces ¿de qué tiene que dar testimonio HaSatan? La Escritura nos dice: «[el diablo] ha sido homicida desde el principio, y la verdad no permaneció en él. Cuando habla mentira, habla de lo suyo: pues es mentiroso, y padre de la mentira.» (Jn. 8:44) o «...HaSatán, el que engaña al mundo entero...» (Rev. 12:9)
Cuando haSatán habla una mentira, simplemente está hablando en su idioma nativo. Ahora, si la Torah es verdad, entonces ¿cuál es la mentira de HaSatán? Su mentira es que no hay Torah, que la Torah ha sido abolida. Hay un término griego para esta enseñanza. Este término es «anomos» (griego de Strong #459). Anomos se compone del prefijo griego A- (no hay / sin) con la palabra griega NOMOS (Torah). Anomos significa «sin Torah» o «Sin-Ley». Mientras el Mesías vino a dar testimonio de la Torah, HaSatán viene a dar testimonio de «anomos» (Sin-Torah). Dos libros completos de los Escritos Nazarenos (2 Pedro y Judas) están dedicados a combatir esta falsa enseñanza «anomos».
Yahoshúa nos dice que estos maestros serán llamados «pequeños» en el Reino (Mt. 5:19). Ahora, echemos un vistazo a cómo la Biblia usa este término «anomos»: «...Yo [Yahoshúa] les declararé, nunca los conocí, apártense de mí, obreros de «anomían».» (Mt. 7:23)
«...Y [los ángeles] recogerán de su Reino todas las cosas que ofenden, y a los que practican «anomían».» (Mat. 13:41)
«Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. Y por causa del aumento de la «anomían», el amor de muchos se enfriará.» (Mt. 24:11-12)
«Pues ya obra el misterio de la «anomían»... Y entonces se manifestará el «anomos», a quien el Maestro consumirá con el espíritu de su boca,... cuya venida es según obra de HaSatán con todo poder y señales mentirosas, y con todo engaño... por cuanto no recibieron el amor a la verdad... para que se pierdan los que no creyeron en la verdad...» (2 Ts. 2:7-12)
Muchas personas han caído en este engaño de la enseñanza «anomos». De hecho, dos de los más grandes sub-sistemas teológicos de la cristiandad, el Dispensacionalismo y la Teología del Reemplazo, someten detalladas teorías para explicar por qué enseñan que la Torah no es para hoy día.
El Dispensacionalismo es una forma de Pre-Milenialismo que reemplaza los «pactos» eternos con «edades» finitas. Dos de esas edades finitas son «La Edad de la Torah» que básicamente abarca los «tiempos del Antiguo Testamento», y la «Edad de la Gracia» que básicamente abarca los «tiempos del Nuevo Testamento». Según estos Dispensacionalistas, durante «los tiempos del Antiguo Testamento» los hombres estaban bajo la Torah, pero durante «los tiempos del Nuevo Testamento» los hombres están bajo la gracia. Algunos Dispensacionalistas, llamados «Ultra-Dispensacionalistas», hasta enseñan que los hombres se salvaban por la en «tiempos del Antiguo Testamento», pero se salvan por gracia en «los tiempos del Nuevo Testamento». Como resultado, los Dispensacionalistas enseñan que «la Torah no es para hoy día» o «no tenemos Torah».
Los teólogos del Reemplazo enseñan que el Todopoderoso ha reemplazado a Israel con la Iglesia, al judaísmo con el cristianismo; al Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento; y a la Torah con la gracia. Como resultado, enseñan también que «la Torah no es para hoy día» o «no tenemos Torah».
Ahora, usted estará diciéndose: «De acuerdo, así que ellos enseñan no-Torah, pero ¿acaso los maestros de No-Torah de 2 Pedro y Judas no van tan lejos como enseñar la inmoralidad sexual? Ciertamente los maestros de No | |