Bendiciones hermanos.



Continuamos con la lectura del libro de 2 Reyes, hoy con el capítulo 6 que trata tres temas como,Eliseo recupera el hacha hundida, Eliseo y los sirios, y Eliseo y el sitio de Samaria.




Padre nuestro, te alabamos y te adoramos, te damos gracias por Cristo y su muerte en la cruz, te pedimos que en este día nos guíes por medio de tu Espíritu en la lectura del día, para que podamos por medio de ella edificarnos y edificar a tu iglesia, cubre este foro por el cual llevamos tu palabra y guárdanos de todo mal, te lo pedimos en el nombre de Jesús amen.





2 Reyes 6






Eliseo recupera el hacha hundida


1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo:
--Mira, el lugar en que vivimos contigo es estrecho para nosotros.

2 Vayamos ahora al Jordán, tomemos cada uno una viga y hagamos allí un lugar donde habitar.
--Id, pues --respondió Eliseo.

3 --Te rogamos que vengas con tus siervos --dijo uno.
--Iré --respondió él.

4 Se fue, pues, con ellos y, cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

5 Pero aconteció que mientras uno derribaba un árbol se le cayó el hacha al agua, y gritó diciendo:
--¡Ah, señor mío, era prestada!

6 --¿Dónde cayó? --preguntó el varón de Dios.
Él le mostró el lugar. Entonces Eliseo cortó un palo, lo echó allí e hizo flotar el hacha.

7 --Recógela --dijo Eliseo.
El otro extendió la mano y la recogió.



Eliseo y los sirios a


8 Estaba el rey de Siria en guerra contra Israel, y en consejo con sus siervos dijo: «En tal y tal lugar estará mi campamento».b

9 Entonces el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: «No pases por tal lugar, porque los sirios van hacia allá».

10 De manera que el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varón de Dios le había dicho. Así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse.

11 El corazón del rey de Siria se turbó por esto, así que llamó a sus siervos y les dijo:
--¿No me descubriréis vosotros quién de los nuestros está de parte del rey de Israel?

12 Uno de los siervos respondió:
--No, rey y señor mío; el profeta Eliseo, que está en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu habitación más secreta.c

13 El rey ordenó:
--Id y ved dónde está, para que yo envíe a apresarlo.
Alguien le dijo:
--Está en Dotán.d

14 Y el rey envió allí gente de a caballo, carros y un gran ejército, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad.

15 El criado que servía al varón de Dios se levantó de mañana y salió. Al ver que el ejército tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros, dijo a Eliseo:
--¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?

16 Eliseo respondió:
--No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

17 Y oró Eliseo, diciendo: «Te ruego, Jehová, que abras sus ojos para que vea». Jehová abrió entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo.e

18 Cuando los sirios descendían hacia él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: «Te ruego que hieras con ceguera a esta gente».f
Y Jehová los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo.

19 Después les dijo Eliseo:
«No es este el camino ni es esta la ciudad; seguidme y yo os guiaré al hombre que buscáis».
Y los guió a Samaria.

20 Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: «Jehová, abre los ojos de estos para que vean».g Jehová les abrió los ojos y vieron que se hallaban en medio de Samaria.

21 Al verlos el rey de Israel, le preguntó a Eliseo:
--¿Los mataré, padre mío?h

22 Él le respondió:
--No los mates. ¿Matarías tú a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Sírveles pan y agua; que coman y beban, y que vuelvan a sus señores.

23 Entonces se les preparó una gran comida. Cuando hubieron comido y bebido, los despidió, y ellos volvieron a su señor. Y nunca más vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel.



Eliseo y el sitio de Samaria


24 Después de esto aconteció que Ben-adad, rey de Siria, reunió todo su ejército, subió y sitió a Samaria.i

25 A consecuencia de aquel sitio, hubo una gran hambruna en Samaria; tan duro era, que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.

26 Al pasar un día el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó:
--Ayúdanos, rey y señor mío.

27 El rey respondió:
--Si no te salva Jehová, ¿con qué te puedo salvar yo? ¿Con lo del granero o del lagar?

28 Y añadió el rey:
--¿Qué tienes?
Ella respondió:
--Esta mujer me dijo: “Trae acá a tu hijo, nos lo comemos hoy y mañana comeremos al mío”.

29 Cocimos, pues, a mi hijo, y nos lo comimos. Al día siguiente yo le dije: “Trae acá a tu hijo para que nos lo comamos”. Pero ella ha escondido a su hijo.j

30 Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, pasó por el muro y el pueblo vio las ropas ásperas que traía ceñidas a su cuerpo.k

31 Y el rey exclamó: «Traiga Dios sobre mí el peor de los castigos, si la cabeza de Eliseo hijo de Safatl queda hoy sobre sus hombros».

32 Eliseo estaba sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos.m El rey le había enviado un hombre, pero antes que el mensajero llegara, Eliseo dijo a los ancianos:
--¿No habéis visto cómo este hijo de homicidan envía a cortarme la cabeza? Mirad, pues, cuando llegue el mensajero cerrad la puerta e impedidle entrar. ¿Acaso no se oye tras él el ruido de los pasos de su amo?

33 Aún estaba hablando con ellos, cuando el mensajero descendió adonde él estaba y le dijo:
--Ciertamente todo este mal viene de Jehová. ¿Qué puedo esperar ya de él?


Notas:

8 a 6.8-23 Es muy difícil determinar la fecha de los episodios aquí relatados, pues no se mencionan los nombres de los reyes de Israel y de Siria o Aram.


b 6.8 Véase 2 R 5.1.


12 c 6.12 Véase 2 R 5.26.


13 d 6.13 Dotán estaba a unos 22 km. de Samaria, la capital del reino (cf. v. 19-20). Véase Gn 37.17.


17 e 6.17 La gente de a caballo y los carros de fuego simbolizaban el poder con que Jehová
protegía a su profeta. Véase 2 R 2.11 n.; cf. Sal 68.17.


18 f 6.18 Los hirió con ceguera: Cf. Gn 19.10-11.


20 g 6.20 Jehová les abrió los ojos y vieron: Cf. Gn 3.7.


21 h 6.21 Padre mío: Esta es una forma respetuosa de dirigirse a un profeta del Señor (cf. 2 R 2.12; 13.14).


24 i 6.24 Podría tratarse de Ben-adad II, que ya antes había sitiado Samaria (1 R 20.1), o de Ben-adad III, hijo de Hazael. Rey de Siria: Véase 2 R 5.1.


29 j 6.29 Esta práctica atroz, motivada por la total falta de alimentos, era frecuente cuando un ejército enemigo sitiaba las ciudades amuralladas (cf. Lv 26.29; Dt 28.53-57; Jer 19.9; Lm 2.20; 4.10).


30 k 6.30 Las ropas ásperas: Véase Is 37.1.


31 l 6.31 El texto no explica por qué el rey de Israel estaba irritado contra Eliseo; sin duda, lo consideraba responsable de la desgracia que se había desatado sobre la ciudad.


32 m 6.32 Estos ancianos habían ido a consultar al profeta en aquel momento crítico (cf. Ez 8.1; 14.1).


n 6.32 Este hijo de homicida: probable alusión al rey Acab, que había tolerado el asesinato de los profetas de Jehová y de Nabot, el dueño de la viña (1 R 18.4; 21.13,17-19). En tal caso, este rey de Israel habría sido Joram, el hijo de Acab.