Mis hijos me maltratan
© 4 de Febrero, 2007, Autor: Doral ...!
Se habla mucho en la actualidad de las distintas clases de violencia intrafamiliar que muchas veces es llevada a casos extremos, insospechados, y verdaderamente deprimentes.
En un hogar por ejemplo, donde a falta del padre, es la madre quien tiene que hacer su doble papel de “padre-madre”, para educar a los hijos y que no posee en sus manos más recursos que su propia formación heredada de sus padres.
Obvio es que cada etapa trae consigo su “paquete de problemas” que atender y resolver de manera urgente e inmediata. Y no siempre los hijos entienden que “vivir su momento”, no les exime de algunas responsabilidades para con sus mayores.
Los chicos son tan energéticos e impulsivos, que se quieren devorar al mundo de un solo bocado sin digerirlo y éso lógicamente a la larga produce alteraciones, trastornos emocionales protuberantes y resultados nefastos para ellos mismos, sus hermanos y sus progenitores.
No entiendo, ni comprendo y mucho menos acepto que un menor en tales circunstancias, tenga la osadía de retar a la madre con exigencias desmedidas, sátiras palabras hirientes y hasta con amenazas y chantajes sentimentales:
“Que si no me das lo que te pido, me voy de la casa”
“Que si no me das permiso para salir, me voy sin tu permiso”
“Que no es tu bronca si yo me emborracho o no”
“Que tú no eres nadie para decidir mi circulo de amigos”
“Que yo hago con mi vida lo que quiero”
“Que yo no te pedí nacer”
“No quiero que te metas en mi vida”
“Déjame…¡quiero estar solo!”
Y así sucesivamente, estos muchachitos, a falta de una mano inteligentemente correctiva, se convierten en nuestros propios enemigos, nos enfrentan, nos retan, nos maltratan, nos desobedecen abiertamente, no se tientan el corazón para gritarnos en la cara los consabidos conceptos de su mundo actual, se creen que porque cumplieron 12 y 14 años ya son “hombrecitos autónomos” y hasta se sienten autosuficientes para hacer, decir y decidir lo que tienen y quieren hacer con vida y hasta con la vida de los demás, sin tomarnos en cuenta para nada y claro, a la pobre madre, no le queda más que ceder ante tales pretensiones ilusas, con tal de no perder a sus “querubines”.
Pero me pregunto: ¿Hasta dónde llega el límite de respetar el derecho de los hijos?
Amigas éste tema es muy delicado, y con dolor tenemos que exponer aquí y ahora que no es toda la responsabilidad de nuestros hijos el que actúen de ésa manera contra nosotras las madres solas, sino que el principal compromiso y responsabilidad es de nosotras por no haber sabido poner y marcar a tiempo los tan necesarios límites, empezando por poner “Reglas en el hogar”.
No es posible que permitamos que se inviertan los papeles, y que sean ellos quienes adopten el mando y la supremacía y menos cuando aún son menores de edad y dependen de nosotras en todo sentido.
Una cosa es que tratemos a nuestros hijos como amigos, que siempre compartamos con ellos sus cosas y les otorguemos confianza y ciertas facultades y otra muy diferente es que tengamos que ser más inteligentes para cobrarles responsabilidades.
continua...