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12/07/08, 15:38:23
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Sediento del Señor
::: Yo he sido joven y he envejecido (Salmo 37:25) ::: (+150 Posts) !
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Fecha de Ingreso: nov 2006
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No A La Violencia Familiar/consejos Para Los Que Sufren Abuso Domestico
TEMAS PARA MUJERES:
El Calvario de la Mujer golpeada
¿Es el abuso de las esposas un problema generalizado? La respuesta es sí. Sin embargo es difícil de determinar cuán serio es. Aun en los hogares llamados cristianos se padece, y las mujeres cristianas no se inclinan a hablar de ello. ¿Qué hacer al respecto?
Pocos años atrás la escuela cristiana de nuestro barrio había programado una actividad para mujeres, tal como lo hacía cada año. A las invitadas se les había anticipado que en esta ocasión contarían con la presencia de una reconocida conferencista femenina, en medio de un programa bien atractivo. Ante esas expectativas, cuando todas las presentes esperaban que el programa diera comienzo de manera festiva y divertida igual que cada año, la conferencista tomó una silla y se sentó delante del auditorio y comenzó en forma muy distinta, con una charla larga sobre el abuso que sufren las esposas por parte de sus maridos. Durante el discurso era visible el enojo de las organizadoras. No podían imaginar un mensaje "más inapropiado", a su entender.
Sin embargo, imagínese el asombro de estas mismas mujeres cuando, después del mensaje, y cuando pensaban que la actividad estaba tornándose desagradable para las presentes, la conferencista fue literalmente "asaltada" por las mujeres que la habían escuchado. Apenas había terminado cuando las mujeres comenzaron a bajar por las escaleras, pidiendo tener una entrevista privada con ella. La actividad duró todo el día, pero a cada minuto se veía a la oradora aconsejando a distintas mujeres cuyas vidas habían sido entristecidas por el abuso en sus hogares.
La irritación inicial de las organizadoras es fácilmente comprensible. Muchos asumen prematuramente que este tipo de problemas sólo ocurre en hogares aislados donde hay alcohólicos y gente de mal vivir, por lo que no vale la pena hablar sobre el mismo, ¡y menos en una actividad así, de gente normal y la mayoría cristiana!
ALCANCES
¿Es el abuso de las esposas un problema generalizado? La respuesta es sí. Sin embargo es difícil de determinar cuán serio es. Aun en los hogares llamados cristianos se padece, y las mujeres cristianas no se inclinan a hablar de ello. Craig Massey, un reconocido consejero familiar, dice que muchas de las mujeres que buscan su ayuda son esposas que han sufrido golpizas y maltrato. Y según él, las estadísticas realizadas por fuentes seculares se aplican en igualdad para las familias cristianas.
En su libro Sin lugar para esconderse, Esther L Olson dice que más de la mitad de las mujeres abusadas son "religiosas" o "profundamente religiosas". Catalina Santucci, otra consejera cristiana, dice que un alto porcentaje de quienes concurren a su consultorio son mujeres cristianas que tratan de hacer frente a un inflexible abuso.
Sospecho que muchas mujeres cristianas infelices no consultan a sus pastores ni a consejeros profesionales. Saben por experiencia que, la mayoría de las veces, lo único que consiguen es un impotente encogimiento de hombros y una exhortación a orar con más fervor, a tratar de ser alegres y calladamente sumisas. De esta manera, se les dice, ganarán a sus esposos y entonces el abuso terminará.
Después de diez o más años de sufrimiento, las esposas abusadas no son fácilmente alentadas por una homilía sobre las virtudes de la sumisión. Podrá servir para algunas mujeres, pero no para ellas; sus esposos siguen siendo tan crueles como siempre. Muchas esposas que han sufrido por mucho tiempo no quieren consultar a un consejero matrimonial. Sienten que todo el consejo del mundo no puede cambiar sus circunstancias o hacerles más fácil el encarar a sus violentos e insensibles esposos. "Por qué ir a un consejero?", piensan. Y se guardan sus problemas.
Así las cosas, el abuso en ellas es privadamente administrado y privadamente soportado.
LA INFORMACION TRASCIENDE
Es muy duro mantener un secreto tan doloroso. A la corta o a la larga, todo se sabe. Recientemente vi los resultados de un cuestionario realizado por un consejero matrimonial a cuarenta mujeres que tenían entre 25 y 65 años de edad. Todas eran miembros de alguna iglesia y casadas con hombres que se llamaban cristianos. Las mujeres respondieron sobre el matrimonio, y la pregunta más fuerte era si habían considerado alguna vez el suicidio. Casi la mitad contestaron que sí. Continuando el cuestionario, casi todas dijeron que aún estaban perturbadas por las cosas que las habían hecho pensar en la autodestrucción como una posible solución.
¿Por qué esas mujeres habían considerado aun por un momento el pensamiento del suicidio? Entre las varias razones, la mayoría era por el abuso y el maltrato que recibían en su casa. Sus esposos las golpeaban o insultaban continuamente, o las trataban como si fueran sirvientas.
Estas mujeres eran terriblemente infelices. Más de la mitad del total habían pensado seriamente en tener una aventura con otro hombre. Todo esto no hace más que revelar la permanente infelicidad de muchas mujeres que suelen parecernos contentas. Son infelices porque sus esposos abusan de ellas.
GOLPES DE BOCA
Al escuchar el término "abuso", la mayoría piensa inmediatamente en violencia física, y casi todos conocemos a alguna mujer cuyo esposo la golpea de tanto en tanto. Pero el abuso emocional es el más común, especialmente en la comunidad cristiana. Los hombres cristianos que no pueden pensar en golpear a sus esposas "porque la religión se los prohibe", las insultan y maltratan de palabra, y a veces hasta lo hacen públicamente. Muchas veces estos "golpes de boca" son tan o más dolorosos que los de puño. Solamente Dios sabe del grado de sufrimiento soportado por mujeres cuyos maridos las tratan con desprecio o que las engañan abiertamente.
La infidelidad es dolorosa, y la mujer latina ha soportado por muchos años la tolerancia popular hacia la infidelidad masculina, como "menos grave" que la femenina. Sin embargo hay otras formas de desprecio que pueden ser más dolorosas a través del tiempo.
Durante la boda el novio realiza sonrientes promesas. Él amará y cuidará a su esposa hasta que la muerte los separe. Unos pocos años más tarde el amor y el cuidado son olvidados. No hay ningún tipo de cuidado, y si hay amor, no es el amor que describía el pastor o el sacerdote aquella noche de ceremonia, o el que describe la Biblia en 1 Corintios 13 o Efesios 5, donde se les pide a los esposos cristianos que amen a sus esposas "como Cristo amó a la iglesia" (vers.25). En su lugar, hay una dura indiferencia, y a veces un estudiado desprecio, acompañado de un horrible abuso verbal.
¿PROBLEMA INTIMO O DE TODOS?
Que muchas mujeres sean golpeadas en la intimidad de sus hogares no hace que ese sea un "problema de pareja". Nosotros, como cristianos, no podemos permanecer indiferentes a estas realidades. El resto de la sociedad deja pasar todas esas cosas, pero nuestros patrones son más elevados si en verdad Cristo ha comenzado una nueva vida en nosotros y nuestro interés por la gente debe ser más sincero. La iglesia debe enseñar a los esposos cómo amar a sus esposas. Los sermones sobre el amor no son suficientes. Son necesarios métodos más directos para con los hombres. Cuando las mujeres son abusadas físicamente se necesita más que una homilía o un sermón. Ellas necesitan protección. Esther Lee Olson cuenta de una mujer golpeada. Su esposo es un encantador hombre en la iglesia y en el trabajo, pero golpea a su mujer en el hogar. Si ella llegara a decir algo de su esposo, la mayoría no le creería, o sería indiferente.
¿QUE HACE LA VICTIMA?
Tal vez la parte más angustiosa es el constante fracaso de voluntad de la esposa. Después de una particular y salvaje golpiza, ella resuelve abandonar a su esposo… la próxima vez. Entonces esa "próxima vez" se repite una y otra vez, y aún ella retuerce angustiosamente sus manos, incapaz de la acción.
Son varias las razones por las cuales muchas mujeres quedan sin hacer nada. Está el miedo a ser abandonada por la sociedad, no tener como sobrevivir con los hijos, el miedo a perder a éstos, la esperanza de que "tal vez cambie", etcétera. Pero hay una razón que es casi paralizante y es ni más ni menos que el temor de que los golpes sean por su propia culpa; al fin y al cabo merecidos. Muchas de las esposas golpeadas han sido condicionadas a pensar que merecen los golpes que ellos les proporcionan. Si sus padres las golpeaban, pues "era porque lo merecían", y de adultas la historia se repite. La sicóloga Paula J. Caplan deplora el hecho de que muchas mujeres que tratan de evitar el dolor y buscan ayuda son acusadas de "desear el dolor por razones masoquistas". Después de años de horrorosos golpes, una amiga mía consultó a un psiquiatra cristiano, solamente para que se le dijera que ella "debía conseguir algo de los golpes", que debía aprender algo con ellos.
La mujer del estudio de Olson tal vez nunca escuchó del masoquismo pero ella probablemente sentía que podía obtener poca ayuda de consejeros profesionales. Además, sus miedos habían sido confirmados por subsecuentes eventos. Después de años de golpizas, cientos de golpes, algunos terriblemente salvajes, finalmente esa mujer hizo algo: le dijo a su pastor que iba a abandonar a su esposo, y lo hizo. Dos meses más tarde había regresado. Había sucumbido a la presión, mayormente la de su pastor.
¿QUE HACEMOS CON LA VICTIMA?
Atribuyéndole la culpa a ella, su pastor la persuadió de volver con el hombre que la había tratado como una "bolsa de box" durante casi veinte años. Le dijo que su matrimonio era demasiado precioso para que terminara por cosas que podían ser salvadas. Ya que su esposo había cambiado en los dos meses que ella se había ido, ¿no le daría otra oportunidad? Rápidamente ella sucumbió. Volvió con su marido. Para el pastor, esa había sido una victoria fácil. Él había salvado el matrimonio.
¿Por qué el pastor la hizo regresar?, es la pregunta crítica. La respuesta cae esencialmente en tres convicciones correctas, no obstante fundamentalmente engañosas. La primera, concerniente a la santidad del matrimonio; la segunda es sobre la importancia de la sumisión en un saludable matrimonio. La tercera es el perdón cristiano.
El pastor se enteró de los golpes dieciocho años después que se iniciaron, y determinó "salvar" el matrimonio. Según él razonó, el objetivo era la reconciliación con su esposo. Ese fue su primer error. La reconciliación es el último objetivo en la consejería matrimonial, y no siempre es el objetivo inmediato. Cuando una mujer abandona a su esposo por abuso físico, el objetivo inmediato es el bienestar físico y emocional de la mujer; la restauración de los daños en su alma. El consejero debería creerle cuando ella le cuenta que ha sido golpeada cientos de veces, y no debería creer tan rápido al esposo cuando él le dice que ha cambiado. Creer rápido al esposo fue el segundo error que el consejero realizó.
¡Un hombre cambiado después de dos meses es insuficiente! Con Dios nada es imposible, pero ese hombre era un cristiano profesante durante todo el tiempo que golpeó a su esposa. Él es quien debe, ahora, probar que es un hombre cambiado, y para probarlo toma tiempo; mucho tiempo.
Es común que crónicos "galanes" que golpean a sus esposas, decidan acercarse a un consejero o al ministro de la iglesia buscando ayuda, especialmente cuando sus sufrientes esposas han decidido no sufrir más y los dejan. Un hombre dijo: "He cambiado! ¡Soy una nueva criatura en Cristo!", y la iglesia, que cree en conversiones dramáticas, inmediatamente cree en él. Luego se realiza la presión sobre la esposa para que vuelva con él. "Esta es su obligación como cristiana", dicen.
Ella necesita tiempo, mucho tiempo, …pero no se le da ese tiempo. El pastor vuelve con el marido y juntos presionan a la mujer. Súbitamente, la mujer que ha sido abusada al punto de llegar a ser intolerable para ella, es tratada en el rol inverso. Ahora ella es la pecadora del drama, no la víctima contra quien se ha pecado. La presión suele ser abrumadora, y la mayoría de las mujeres eventualmente sucumben ante ella. Vuelven al hogar, y para los de afuera se ha conseguido una aparente reconciliación. Ante esa presión, la mujer generalmente vuelve. Vencida y quebrantada, no tiene alternativa.
"El matrimonio ahora está bien; ha sido reconstruido", dicen. Pero una mujer ha sido gravemente tratada, y sólo Dios sabe lo que sucede en el alma de una mujer que pidió pan y se le dio una piedra. Y aun cuando ella tome la piedra y diga: "¡Qué bueno este pan!", debemos preguntarnos si no lo dice por sucumbir a la presión socioreligiosa de quienes la rodean. Recordemos que una persona que ha sido largamente maltratada puede llegar a decir cualquier cosa que sus oyentes quieran escuchar, con tal de conseguir algo de aceptación.
LA BIBLIA, EL AMOR Y LA SUJECIÓN DE LA ESPOSA
La mujer debe estar sujeta a su marido, según nos enseña la Biblia. No obstante a veces esta gran verdad suele tener un énfasis equivocado.
Aunque creamos que, personalmente, somos equilibrados, debemos reconocer que nuestras tendencias naturales tiran hacia los extremos. Para nosotros el equilibrio no es fácil, sin embargo debemos procurarlo. El concepto de que un matrimonio cristiano saludable es aquel en que la tarea del esposo es amar a su esposa, y la de la esposa es someterse al esposo, es bastante simplista e incompleto. Supuestamente, está basado en el extenso pasaje de Efesios 5 y se afirma una falsa distinción entre amor y sumisión. En realidad son las dos caras de una misma moneda. El principio básico sobre el matrimonio está en Génesis 2.24: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne".
La unidad es el significado del matrimonio. Este concepto de unidad es restablecido en Efesios 5, pero tiende a perderse en la contemplación de otros temas como sumisión, amor y la relación entre Cristo y la Iglesia. También se pierde la mutualidad de la sumisión. Lo que el apóstol Pablo dice a las esposas y a los esposos fluye de su exhortación a vivir una vida llena del Espíritu. Lo que significa estar lleno del Espíritu está expresado en cuatro gerundios: hablando uno al otro, cantando al Señor, dando gracias a Dios el Padre, y sometiéndose uno al otro.
Entonces le dice a las esposas que se sometan a sus propios maridos, y a los esposos que amen a sus esposas. Eso es precisamente lo que las esposas y los esposos necesitan oír, allá entonces y aquí ahora. Pero es obvio que el decirle a una esposa que se someta a su esposo no exime al esposo de la necesidad de someterse a ella.
Tampoco la fuerte exhortación a los esposos de amar a sus esposas implica que las esposas no deben amar a sus esposos o que el amor a sus esposos es automático. En Tito 2, el mismo apóstol Pablo les dice a las ancianas que "enseñen a las jóvenes a amar a sus esposos", inútil exhortación si el amor a los esposos fuera automático. Amar y someterse son obligaciones mutuas en un matrimonio cristiano. Cada uno es la imagen del otro.
En 1 Corintios 13 se clarifica cualquier duda sobre la responsabilidad del esposo de amar a su esposa: El amor se da solamente cuando los hombres tratan a sus esposas con un profundo respeto. El amor "no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor …todo lo soporta" (versos 5 y 7).
Cualquiera que piense que esa clase de amor no llama a la sujeción, pues nunca lo ha probado. Nunca ha amado a su esposa de la manera en que Dios lo propone.
Es más difícil enseñar a un hombre cristiano a amar a su esposa que forzar a una mujer cristiana a someterse a la autoridad de su marido. De aquí el desequilibrio que ha causado tanto dolor a tantas mujeres.
Los hombres que deberían conocer mejor 1 Corintios 13 lo leen como si fuera una hermosa poesía, pero no como la práctica exhortación que es. Ellos asumen que nadie puede amar realmente a su esposa "como Cristo amó a la iglesia". Entonces, ¿por qué insistir en una aplicación literal? Es difícil amar a la esposa. Es más fácil dominarla.
Es fácil ver por qué las esposas abusadas obtienen poca ayuda. Aun sus padres las tratan como si los golpes o el abuso verbal fueran por su culpa. Los padres unen sus manos al pastor para hacerla volver al hogar. Nadie se pregunta si ella puede tener justas razones para no querer volver. Sin embargo es precisamente esa la pregunta que deberían hacerse. Ciertamente Pablo entendía que algunos matrimonios eran intolerables; él mismo admitió que una mujer cristiana podía no permanecer en la misma casa que su marido pagano. En algunos casos sí, en otros no (1 Corintios 7).
Los tiempos están cambiando. El mundo secular está tomando otra visión de la incómoda y hasta ahora indisputable forma de tratar a las mujeres. Las mujeres golpeadas no serán más tildadas de masoquistas; muchos profesionales están comenzando a admitir que la mayoría de ellas ni buscan ni les agrada ser golpeadas. Es hora también que la Iglesia cambie algunas de sus actitudes hacia las mujeres que sufren el calvario de ser golpeadas. Los cristianos del mundo deben a sus hermanas abusadas un mejor trato que el que han venido experimentando hasta ahora.
ALGUNAS NO VUELVEN
Cuando hay fuerte presión del entorno, rara vez la mujer se rehúsa a volver. Pero cuando toma la decisión de no regresar y se le pregunta por qué, contesta claramente que ella no cree que su marido haya cambiado. O contesta que las heridas son muy profundas, y que ella encuentra imposible poder perdonar inmediatamente y olvidar sus infidelidades o sus innumerables golpizas. A veces debe tomar tanto valor para decir eso, que por la forma de hacerlo es acusada de "mujer de poca fe", de "reacciones carnales" y cuántas cosas más.
Tal vez use las palabras incorrectas, quizás se deje llevar por sentimientos y diga que "el amor se acabó". Pero el consejero y todos los seres queridos no deben dejarse llevar por las pasiones, sino preguntarse: "Antes de presionarla para que vuelva, ¿de qué manera puedo ayudarla a sanar sus heridas? ¿Cómo manifestarle que, más que guardar una forma, lo que deseamos es que ella sea sanada y vuelva a vivir?"
Tal vez esto suene humanista y liberal, pero aun cuando creo que somos enteramente responsables por salvaguardar un matrimonio y reconciliar posiciones, también creo firmemente que la sanidad del alma es primordial.
© Moody, 1990. Usado con permiso.
Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, número 1. Todos los derechos reservados
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Cristo
Te
Ama .
“NOSOTROS LE AMAMOS A Él, PORQUE Él NOS AMO PRIMERO” 1 de Juan 4:19
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13/07/08, 07:01:07
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Gran Miembro Yeshua
: Borrosa es la linea que separa la juventud de la adultez (+ de 300 posts) :
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Fecha de Ingreso: abr 2008
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Felicitaciones
Este es un tema tabú en todas las IGLESIAS, y es un tema que está sobre el tapete, porque son miles de mujeres maltratadas y miles que llegan a creer que no pueden sostenerse económicamente solas. Debido al maltrato psicologico, que les impede ver que son unas mujeres CAPACITADAS ¿QUE HACER? Seguir en lo posible, tratando este tema con la seriedad del caso, y recordando lo que nos dice JESÚS: YO HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA Y VIDA EN ABUNDANCIA.......................tu hermana en CRISTO, isabelión.
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Las letras hebreas son perlas escondidas, feliz el hombre que las haga brillar dentro de sí.
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13/07/08, 09:32:56
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Sediento del Señor
::: Yo he sido joven y he envejecido (Salmo 37:25) ::: (+150 Posts) !
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Fecha de Ingreso: nov 2006
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Mensajes: 268
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Violencia Intrafamiliar
Violencia Intrafamiliar y la Biblia
por Janette de Contreras Violencia Intrafamiliar y la Biblia
Algo de información o estadísticas para su conocimiento: Se ha constatado que en Chile 1 de cada 4 familias vive violencia física, y 1 de cada 3, violencia psicológica. Según datos de UNICEF se estima que en América Latina al menos 6 millones de niños son objeto de maltratos.
En Puerto Rico entre los años 1977 y 1978 más del 50 % de las mujeres que murieron asesinadas fueron víctimas de sus maridos.
En Brasil en 1980 murieron de esta forma 722 mujeres; estudios realizados en Méjico constataron que el 61 % de las mujeres dueñas de casa eran golpeadas y en Francia los investigadores observaron que el 95 % de las víctimas presentadas eran mujeres. (Módulo de Sensibilización en Violencia Intrafamiliar. Documento de Trabajo # 33. SERNAM. Stgo. de Chile 1995).
Podemos ver entonces que la violencia intrafamiliar o violencia domestica es mas común de lo que todos quisiéramos.!
Aclaremos algunos conceptos.:
¿Qué es violencia intrafamiliar?
Todas las formas de abuso que ocurren en las relaciones entre los miembros de una familia.
Esto incluye toda conducta que - por acción u omisión - dañe física y sicológicamente a otro miembro de la familia.
Tipos de VIF:
• Maltrato Infantil: afecta a los niños, niñas y adolescentes.
• Violencia de Pareja o Doméstica: afecta principalmente a las mujeres.
• Violencia contra los Ancianos.
¿Qué es la violencia doméstica (VD)?
Son todos los malos tratos - físicos, psicológicos, económicos y/o sexuales que se dan en las parejas, causados generalmente por los hombres contra las mujeres. Constituyen también formas de violencia la restricción de la libertad personal y al pleno desarrollo de la persona.
¿Qué efectos sicosociales causa la violencia doméstica?
• Daño en la salud física y mental de personas.
• Vulneración de Derechos Humanos.
• Mayor gasto en salud por aumento de las enfermedades y atención especializada.
• Efectos económicos: ausentismo laboral, menores ingresos, empobrecimiento de las familias.
• Mayor gasto en sistemas policiales: recepción de denuncias y cumplimiento de medidas precautorias.
¿Cómo afecta a los niños y las niñas la violencia doméstica?
Los niños y niñas que son testigos de la agresión entre sus padres
• Tienen mayores problemas de aprendizaje y de conducta en el colegio, lo que pone en riesgo su continuidad en el sistema escolar.
• Los niños tienen mayor probabilidad de convertirse en hombres agresores de sus parejas en el futuro o madres golpeadoras con sus hijos.
• Las niñas que son testigos de la violencia ejercida contra sus madres, tienen mayor riesgo de ser mujeres maltratadas por sus parejas.
Dinámica de la violencia doméstica:
El ciclo de la violencia se puede describir en tres fases que varían tanto en duración como en intensidad:
1) La fase de acumulación de tensión.
2) La fase aguda de golpes o explosión.
3) La fase de arrepentimiento.
En la primera fase, la mujer trata de evitar que la golpeen, trata de no enojarse con el agresor, minimizando los incidentes y los golpes menores.
Muchas parejas permanecen en esta primera etapa durante largos períodos de tiempo: ambos desean evitar la fase aguda, pero una situación externa o cualquier evento puede romper el delicado equilibrio.
En la segunda fase, el hombre acepta que su rabia no tiene control.
Finalizada la fase aguda sigue un shock: negación e incredulidad de que el episodio haya realmente sucedido.
La tercera fase es la conducta arrepentida, que se caracteriza por el arrepentimiento y demostración de afecto del golpeador. El fin de la fase dos y la entrada en la fase tres, es algo muy deseado por ambos cónyuges.
En esta última etapa, el hombre se disculpa por su proceder y expresa su arrepentimiento; se comporta cariñosamente convenciéndola de que la necesita y de que no volverá a ocurrir. La mujer le cree y decide que la conducta que observa durante esta etapa le muestra a su verdadero marido. Frecuentemente la mujer realiza la denuncia luego de los golpes (segunda fase) y tiene que ratificarla en el período del “arrepentimiento”(tercera fase), lo que provoca en ella sentimientos contradictorios para seguir adelante con la denuncia.
Pese a esta información debemos señalar que también existen casos a la inversa y es la mujer la agresora y el hombre la victima.
Ya tenemos o contamos con una minima información, pero nuestro fin es …
¿Cómo tratar la violencia intrafamiliar o violencia domestica a la luz de la palabra de Dios?
Vamos paso a paso.
a) Primero re-lea por favor los efectos sicosociales que causa este drama…
Daño en la salud física y mental de las personas…daño en sus bienes…daño en su autoestima…daño.. daño.. daño
Esto me recuerda un versículo:
Juan 10:10ª El ladrón (diablo) no viene sino para hurtar y matar y destruir….
Tomemos en cuenta también… como afecta a los niños la Violencia intrafamiliar
Salmos 127:3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.
Ahora, la pregunta es… SERA QUE DIOS ESTA DE ACUERDO CON ESTO?
He atendido a muchas mujeres que me han comentado que aun en sus iglesias y pastores les han dicho que deben soportar porque a sus maridos los toma el diablo.
Acaso cree usted que Dios desea que una criatura maravillosa como la persona que es violentada en su propio hogar “aguante” el mal trato?
Zacarias 2:8 dice algo interesante… EL QUE TE TOCA, TOCA LA NIÑA DE SUS OJOS.
b) Ahora analicemos juntos el hecho de buscar una vida “justa” ante Dios y los hombres.
En este punto mucho dicen optar por el silencio pues creen que la Biblia enseña a que debes soportar los golpes y maltrato pues así es la voluntad de Dios.
Mas la palabra de Dios dice que El tiene pensamientos de Bien sobre nosotros y no de mal.
Por lo tanto el ser violentados esta muy lejos de ser “voluntad de Dios”
Esto anterior no es mas que una mala estructura mental.
Para cambiar estructuras mentales o actitudes que crean situaciones injustas, hay necesidad de conversión. Esta conversión exige que la gente tenga mente y corazón con "hambre y sed de justicia". No olvide que la Biblia dice Bienaventurados quienes tienen esta hambre y sed…DE JUSTICIA.
c) Su valor en Cristo. Porque no deben permitir ser golpeadas?
Porque su palabra indica lo contrario, veamos Isaías 43:4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
Quisiera en este punto alejarme un poco de las estadísticas y que sientas, amada que estas leyendo este articulo, la verdadera postura de Dios frente a lo que te pasa o tal vez lo que esta viviendo alguien que tu conoces…
El Señor te esta indicando que eres de gran estima a sus ojos, eres honorables y te ama.
Comienza a mirarte como Dios te mira!
Jeremías 1:5 -Antes que yo te formase en el vientre, te conocí; y antes que salieses de la matriz, te consagré y te di por profeta a las naciones.
Mateo 10:29 ¿Acaso no se venden dos pajaritos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. 30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajaritos.
Te das cuenta?, ves cuanto valor tienes a los ojos de Dios?
Vales mucho mas de lo que has imaginado… tienes mucho por hacer y Dios te ha dado la inteligencia necesaria para comenzar de nuevo, con nuevas fuerzas y nuevos proyectos.
Las heridas de tu corazón pueden disminuir tus fuerzas a “0”, pero tienes también la opción de convertirlas en potencia para salir y comenzar a caminar como lo que eres… UNA MARAVILLA DE LA CREACION DE DIOS.
Oración:
Señor, se que cada tema que tocamos, cada petición que recibimos es porque tienes planes maravillosos que no entendemos.
Se que en algún momento, alguien leerá este articulo, alguien lo enviara a otra persona o lo usaran en alguna exposición,
Por esto se que tu mano esta aquí, cuidando de ellas, preocupándote de ellas, haciéndoles saber cuanto les has amado y les amas.
Padre mío, fortalece a cada persona que tropezó con este articulo por plan divino.
Hazles saber su valor en ti…… Amen.
Janette de Contreras
Pastora-Conferencista
www.unvasomasfragil.com
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Cristo
Te
Ama .
“NOSOTROS LE AMAMOS A Él, PORQUE Él NOS AMO PRIMERO” 1 de Juan 4:19
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13/07/08, 12:03:58
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Gran Miembro Yeshua
::: Tan viejo como Matusalen hijo de Enoc (Gen 5:21) ::: (+ de 1200 posts)
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Fecha de Ingreso: jul 2006
Mensajes: 1.258
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Jibarito40, muy bien este tema, en ocasiones, el mayor Problema para ayudar a una Persona Maltratada, son los lideres, y aun ovejas del Redil, que no desean una restauración, sino una imposición, a Diario nos enfrentamos con religioso que no desean conversión en la persona maltratada, sino sumisión, es más fácil para ellos, dominar que amar.
Y lo más difícil de ellos, es la manipulación que ejercen por medio de las escritura, existe un versículo en la Biblia que cito Pablo, y Quisiera citarlo hoy esta en 1 era de Corintio, Capitulo 7, donde Pablo escribe que si el Esposo que no es creyente consiente dejarla, pues la Mujer creyente que lo deje de todo modo, Dios no la Llamo a esclavitud, sino a ser Libre.
No entiendo de donde sacaron ellos que una Hermana esta obligada a ser esclava y sumisa a un incrédulo, por que aunque muchos se llaman Cristiano, son incrédulo, El Apóstol Juan en su carta escribe, y el que dice que ama a Dios pero aborrece a su hermano, el tal no a conocido a Dios.
Suena muy fuerte este versículo cuando se lee en el termino del maltrato, porque el que dice que ama a Dios y maltrata a las persona el tal no a Conocido a Dios.
Si hermano, Jesús ablando sobre el bien de nuestra actitudes, dijo que todo el que a sido maltrato, robado y esta herido es nuestro Prójimo, eso lo encontramos en la parabola del buen samaritano, Pero a algunos religioso se le hace mejor ignorar este dolor, y aun más se hacen aliado del maltratador o maltratadora, porque hay hermanas que también maltratan a sus hijos y esposos.
Por tiempo, se a querido enseñar que imponer Criterio es servirle al Señor, Cuando Isaías, nos describe que el Espíritu de Dios esta sobre nosotros es para sanar a los quebrantados de Espíritu, y Sanar a los enfermos y libertar a los cautivos, muchos se dan a la tarea de querer unir a esclavitud a muchas hermanas y hermanos que han sido maltratados por años, y que para mal sus hijos se levantaron y ahora son muy sagaces para disfrazarse de Cristiano.
Alguien dijo que nadie se disfraza muy bien de creyente que un hijo de un creyente, y esa es la verdad, saben porque han tenido Padres que pusieron su marcador para estar en paz entre ellos.
Este maltratado es peor que los golpes, pues se trata de una estabilidad emocional mientras tu des testimonio entre los creyente, aunque en su liceo y casa estén tumbando el mundo y haciendo y deshaciendo, solo el interés que los honren entren los creyentes, tipo apariencia.
Por año los maltratos entre Cristiano a hecho que se abran predicaciones justificadora, pero la Verdad es que Dios no la llamo a estar sujeta a esclavitud.
Usted no tiene por que ser la pera de box, de su pareja, sino a ser su princesa su niña de sus ojos, y para eso amerita una acción.
Pablo dice si el marido conciente en dejarla, eso nos deja bien claro que la creyente esta pidiendo enfáticamente su separación, pero muchos pastores hoy enseñan que no se debe de pedir el divorcio cuando Pablo enseña que es ella la que debe de pedirlo y él consentirlo, se le dice, no puedes demandar ante los incrédulos tu divorcio, pues ¿que hacer pedirlo a la Iglesia?
Las autoridades competente Juzgan lo que ellos Juzgan, y el divorcio lo dan son ellos en este tiempo, así que es el consejo de consejero, poner el fin al maltrato Dios no la llamó a esclavitud, y ser creyente requiere un cambio de actitud no delante de los hombres como un imitador, sino delante de Dios, que ve en lo secreto.
Por año maltrate a persona, y mi conversión requirió un cambio mental, y una fuerte lucha por mi deseo de imponerme, ahora debo de aceptar un no y ser flexible a querer hacerle el bien cuando me hacen el mal, pero también se que me puedo alelar de ellos.
Pablo le escribe a Timoteo que se cuide de Alejandro el caldero.
Muchos aquí se le enseña Dios te cuidara, pues bien Dios también te dice que tome medidas que te beneficien tu integridad física y emocional, este acusador solo deseaba que Pablo muriese, Hermanos y hermanas maltratadas, hay acciones que pueden tomar, y entre esa esta demandar su divorcio cuando la pareja las maltrata por años y hay un historial del maltrato, usted no él ni ella es el que esta siendo sujeto a servidumbre y esclavitud por parte de un no creyente, y créame que aunque se diga cristiano, pero no cree que las palabra de honrar a su pareja se pueda realizar, entonces no es creyente, por que no cree, el tal es un incrédulo.
Por el amor a Dios amase a usted primero y no sirva al no creyente.
Es más busque un creyente que le ministre bien la palabra de Dios y hágase libre.
PD: Es menester aclarar que este tipo de separación Pablo lo describió donde hay una evidencia y refutable de su incompatibilidad, como el caso de que el esposo no era creyente, existen los lobos que se hacen creyente, pero por dentro solo son lobos rapaces desean saciar sus apetitos y malos deseos, también están los sensuales que se unen a matrimonio por solo sexo, y de ahí vienen un sin fin de maltrato y vejaciones.
Esto solo donde van lo que ven es la infidelidad por que no desean sino eso el sexo, y creame que al referirse el Apóstol de estas personas se refer4ía a persona que se denominaban creyentes, pero solo de apariencia, y se disfrazaban muy bien de creyentes.
Hermanos y hermanas, se que cuando los consejeros tocamos el divorcio no lo hacemos con ligereza, primero estudiamos que todas las señales Bíblica las den, y no creyente no es solo alguien que no a confesado a Cristo, como dijo Santiago --- tu dices que tienes fe, ¿pues donde están tus obras? el creyente en verdad valoriza a su pareja, y el caso de maltrato entre la iglesia se extiende aun entre creyente, en verdad Jibarito tocaste uno de los temas más evitado entre las congregaciones.
Dios nos bendiga aun más de lo que nos ha dado y muy por encima de nuestras medidas...
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Galatas 1.11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Pues no Me predico Hombre sino Cristo.
De los que se hacen llamar conocedores, nada nuevo le oído, antes bien, se me dio a conocer cosas de las cuales callaré para no vanagloriarme
Otonill Guerrero
Última edición por otonill_70 fecha: 13/07/08 a las 12:14:07.
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13/07/08, 21:07:50
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Sediento del Señor
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Secretos Bien Guardados.
Secretos bien guardados: La violencia doméstica
por Esly Carvalho:
La violencia doméstica es una problemática social y moral por la que la iglesia está obligada a responder proféticamente: 1) con la denuncia de este terrible secreto y 2) con la creación de una plan de intervención —que sea bíblico, produzca vida y sanidad— para ayudar a esas familias, especialmente a las que están en el seno de la comunidad de fe.
«Doctorcita, no sé qué hacer. Ya no soporto más los golpes de mi marido. No tengo trabajo, tengo cinco hijos pequeños y nunca pude terminar la secundaria. ¿Qué hago? Mi esposo dice que si lo dejo, nos va a buscar y nos matará a todos...» me decía Ana Lía.
«Hace más de diez años, tuve que dejar a mi esposo por insistencia de mis hijos. Ellos no toleraban más que él me golpeara. Les pegaba a ellos también. No quería hacerlo porque la Biblia dice que no debemos divorciarnos, pero mis hijos me insistieron, y al final, lo hice. Desde entonces, la iglesia en que me congrego nunca más me permitió mi contribución en ninguna actividad. No puedo siquiera participar en las reuniones de oración porque tomé esa decisión en el pasado...» Julieta, lloraba sin consuelo.
«Hermana, tengo un doctorado de los Estados Unidos. Mi esposo es un juez muy conocido y tengo una hija de cuatro años. Desde que ella nació empezó a golpearme. Le toleré la primera vez porque pensé que era algo pasajero, pero ahora ocurre con más frecuencia. Voy por el quinto mes de embarazo de nuestro segundo hijo. No lo quiero dejar porque lo amo, pero no tolero la violencia. Además, tengo que pensar en la salud de mi bebé. Hace dos días me golpeó otra vez, y me escondí aquí: ¿qué hago?» me preguntó Heloísa.
«Le abrí a mí amado, pero ya no estaba allí. Se había marchado y tras su voz se fue mi alma. Lo busqué y no lo hallé. Lo llamé y no me respondió. Me encontraron los centinelas mientras rondaban la ciudad; los que vigilan las murallas me hirieron, me golpearon; ¡me despojaron de mi manto!» Cantares 5. 6-7
Desde los días de Salomón y la sulamita hasta hoy, lamento afirmar que se ha cambiado muy poco en favor de la condición de la mujer. Todavía se encuentra en doble vínculo: cualquiera que sea la actitud que asuma, siempre será «la culpable» del resultado.
Triste es decir que en nuestros días las mujeres siguen siendo víctimas de la violencia social, económica y doméstica. Siguen atrapadas en sus hogares por el silencio, esa equivocada noción de que si guardan el secreto, un día el marido cambiará y podrán vivir en paz.
Creo que como cristianos y cristianas, nos toca romper el silencio. La iglesia debe ser la primera en levantar su voz profética y denunciar el terrible secreto de la violencia doméstica, empezando con lo que pasa en su propia casa. Además, debe acompañar a las personas involucradas en tales situaciones para que puedan encontrar soluciones sanas, saludables y bíblicas a sus conflictos, incluyendo nuevas formas de comunicación familiar. Recientemente salió una investigación del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) donde afirma que en 1997:
«El costo de la violencia en América Latina representó 14,15% del Producto Interno Bruto (PIB) de los países en la región.» El estudio estima que entre 30% a 40% de las mujeres latinoamericanas han sufrido algún tipo de violencia intrafamiliar. Una de cada cinco mujeres falta al trabajo por haber sufrido agresión física en sus casas. Los números por países también asustan: en Chile, 60% de las mujeres que viven en pareja; en Colombia, 20%; en el Ecuador, 60% de las mujeres que viven en barrios pobres; en Argentina, 37%; en Nicaragua, 32% de las mujeres entre l6 a 49 años. En los Estados Unidos, donde una mujer es agredida cada 15 segundos, la tercera parte de las mujeres internadas de emergencia en los hospitales ha sido víctima de violencia en sus hogares. De los hombres que agreden a sus parejas, 47 % lo repite por lo menos tres veces al año. En Brasil, 66,3% de los homicidios contra mujeres en 1995 y 1996 fue por violencia intrafamiliar.
Después de las mujeres los niños son las principales víctimas de la agresión intrafamiliar. Más de la mitad de los hombres que agreden a sus mujeres abusa también físicamente de sus hijos. «La experiencia nos ha mostrado que la mayor parte de los niños que viven en la calle dejaron su hogar a causa de la violencia familiar». (ALC, 24 de julio, 1998)
Los números son alarmantes, y no debemos pensar que estas cosas pasan solamente en los hogares no cristianos. Muchas mujeres que sufren violencia doméstica están en las iglesias todos los domingos, algunos agresores hasta tienen puestos de liderazgo en sus congregaciones. La violencia doméstica es de los secretos más bien guardados.
La violencia doméstica puede ser física, emocional, psicológica o verbal. Es difícil escoger cuál es la más dañina. Lo cierto es que no es la voluntad de Dios que exista cualquier tipo de violencia en el hogar.
Factores que perpetúan la violencia doméstica
1. La conducta aprendida
Las familias repiten sus patrones de conducta. Uno aprende a «ser familia» en el hogar donde se crió. Los modelos incorporados de familia son muy fuertes. Un colega, Joe Dallas, dice: «Nunca debemos subestimar el poder de lo conocido», de las formas conocidas de comportarse. Si tenemos modelos sanos de familia, podremos reproducirlos. Si tenemos modelos disfuncionales, enfermos y dañinos de interacción, también los reproduciremos, por más que digamos que no.
Esto no significa que tenemos que vivir atrapados en estos patrones. Somos responsables de nuestros comportamientos y de nuestros hechos. Aunque lo aprendimos de nuestros padres, tenemos el poder, la posibilidad y el deber de cambiar.
2. La presión de la cultura
Otro factor que contribuye a la violencia doméstica es la presión de la cultura, de la familia y de sus mitos. Tenemos dichos populares en distintos países que surgen para explicar lo de la violencia:
«Mal con él; peor sin él.» Brasil
«Marido es; aunque pegue, aunque mate, marido es.» Ecuador
«Más me pegas, más me amas.» Perú
«Es tu cruz...» en toda América Latina
La insinuación es que la mujer no puede vivir sin el hombre y además, tiene que soportar lo que sea para mantener la ilusión del hogar tradicional.
3. La ilusión de dar un hogar tradicional a los hijos
Muchas mujeres dicen que toleran la violencia por causa de los hijos; piensan que es mejor darles un hogar con violencia que tener un hogar «deshecho». El problema con esa lógica es que la mujer se hace cómplice de la violencia: permite que siga la conducta del marido sin romper el ciclo, y no protege a sus hijos de la violencia. Muchos adultos me confiesan su resentimiento con sus madres por no haberles sacado de la violencia, por haberlos expuesto, día tras día, a escenas dañinas. También sirve de excusa para no cambiar: la alternativa —separarse del marido— es tan aterradora por ser desconocida que se sienten mejor «con el malo conocido».
4. Vergüenza
La vergüenza es uno de los sentimientos más comunes entre las personas involucradas en situaciones de violencia. Tienen vergüenza de lo que les pasa, sienten culpabilidad, y no creen que alguien las pueda entender. Hay personas que creen que la violencia es normal en la familia, ya que nunca conocieron otra forma de relacionarse en pareja. Otras no saben a quien acudir, y romper el secreto de la familia significa tener que ir en contra de la lealtad familiar («la ropa sucia se lava en casa»).
5. Creencias religiosas
La iglesia no siempre ha sabido responder con sabiduría, con respecto a la violencia. No tiene un plan de intervención para ayudar a esas familias. Decir a la mujer que tiene que soportarlo no es una buena solución. Amenazarla de disciplina o expulsión de la iglesia si se separa tampoco lo resuelve. Hay que encontrar una forma de ayudar.
Quizás uno de los problemas más impresionantes en la relación de la violencia y la iglesia es el cúmulo de enseñanzas distorsionadas que obligan a la esposa a que siga con un esposo agresor. Yo no tengo duda que el Señor odia el divorcio, pero sabemos que nuestro Dios usó esta figura para describir su relación con Israel
¿Qué hacer?
1. Romper el secreto y pedir ayuda
Mientras no rompa el secreto, no pasa nada, nada cambia. Romper el secreto trae luz a la situación, posibilita la ayuda, permite que la sanidad de Dios empiece a trabajar en la vida de cada uno.
2. La separación terapéutica
La próxima medida general, lamentablemente, es la separación que no significa divorcio. Creo mucho en «separaciones terapéuticas» donde la pareja se separa y hay una mediación y un proceso de sanidad para ambos, inicialmente cada uno por su lado, hasta que estén listos para trabajar los términos de su posible regreso a la convivencia. Como la sanidad suele tener un costo emocional alto, no todos están dispuestos a pagar el precio del rescate de la relación matrimonial, por esto hay un alto índice de divorcios.
a. Algunos propósitos para la separación terapéutica:
Para la protección física de todos. No deben saber donde, para evitar que sigan conectándose por formas violentas.
Para romper el ciclo de la violencia. Hay que aprender nuevas formas de relacionarse y comunicarse. Si siguen juntos bajo el mismo techo, muchas veces siguen con los mismos vicios de relación.
Para subrayar que realmente hay un problema. Al estar el esposo separado, tiene más motivación para arreglar la relación debido a la incomodidad que pase donde esté.
b. Algunas tareas para cumplir en la separación terapéutica
1) Reconocimiento real y profundo por ambos de que hay un problema serio. No se debe permitir que minimicen la seriedad del problema: «Ah, doctorcita, todo esto sólo porque me quejé de que ella había quemado los frijoles...?», «Fueron apenas unos moretoncitos...». Personas involucradas en situaciones de violencia suelen estar en estado de negación, es decir, no reconocen la gravedad del problema. Hay que romper el estado de negación en que están viviendo. Este estado les ha servido de «estrategia de sobrevivencia».
2) Entrar en contacto con la enormidad de lo que han vivido. En cierto sentido, las cosas van a «empeorar» antes que mejorar. El veneno de años de abuso tiene que salir —no hacia el otro, porque esto no sería constructivo. Más tarde en el proceso de restauración podrán compartir y renegociar su relación, pero inicialmente, tienen que «vomitar» todo lo horrible que han vivido juntos y desde su infancia.
3) Arrepentirse de su conducta. Corresponde a ambos, por la violencia y por haberlo permitido por tanto tiempo sin buscar ayuda. El agresor también es víctima de su pasado, sus huellas, sus aprendizajes. Pero no hay que seguir en el papel de víctima, ni el uno ni el otro. Arrepentirse y asumir la responsabilidad que le toca, en lo que pasó y referente a lo que vendrá.
4) Sanar las heridas pasadas de cada uno. El pasado ha dejado huellas. Con la ayuda de Dios, hay que sanar las heridas, aprender límites sanos y saber decir no sin violencia y sin dejarse invadir. Es necesario tomar medidas reales que sirvan para ayudar a discernir lo que es conducta aceptable y lo que no lo es. Tienen que descubrir experiencias dolorosas en la infancia y en la adolescencia que nunca fueron atendidas, aprender a manejar las emociones y los sentimientos de maneras sanas, expresándolas de forma apropiada.
Es un tiempo en que cada uno debe crecer en su autoestima. Somos de infinito valor para Dios. Por esto, es importante que tengamos una mayor autoestima: debemos proteger lo que Dios hace en nuestras vidas, saber quiénes somos para el Señor, y valorar a quien Dios ha valorado de esa forma.
5) Cuidar a los hijos. Estos hijos han sufrido y han visto lo que jamás deberían haber visto. A los papás les tocará pedirles perdón, y producir fruto de arrepentimiento. Deben cambiar su conducta, para corregir los patrones viciados y para que las nuevas conductas sean enseñadas por palabra y acción. Deben asegurarse de que las heridas grabadas en la vida de los hijos también reciban sanidad.
6) Buscar ayuda con otras personas.2 Hay grupos de apoyo mutuo en los cuales se pueden involucrar, hay tanto para el agresor como para el agredido. Quizás la iglesia sería un buen lugar para ofrecer este espacio para que las personas puedan compartir, crecer y salir adelante, de preferencia con ha ayuda del Señor. Es cierto que «la iglesia que rasca donde pica ha de crecer». Conozco centros de refugio donde los maridos han ido a buscar ayuda para su conducta violenta.
La verdad es que nadie cambia a nadie. Cada uno puede cambiarse solamente a sí mismo, a nadie más. No podré cambiar a mi esposo; no podré cambiar a mi esposa. Cuando uno de los dos no quiere cambiar no resta mucha esperanza para el matrimonio. Dios puede hacer los milagros, pero prefiero ver el fruto de milagros de hecho, y no de milagros «de fe». El riesgo de lo que está en juego es demasiado grande.
Tenemos que aprender que es mejor tener una persona divorciada que una muerta. Y el divorcio no es un pecado sin perdón. La vida no termina con el divorcio aunque así parezca a veces. Como dice David Hormachea, el divorcio es el «privilegio» que Dios ofrece para situaciones insostenibles. Es el remedio para una situación enferma. Es mejor el divorcio que la violencia. Es mejor la vida, la paz, que la violencia o la muerte.
¿Qué pasó?
Ana Lía se quedó con el esposo muchos años, aunque le dejó más de cinco veces. Finalmente pudo hacerlo en definitivo, y encontró una casa de refugio que le ayudó a cuidar a sus hijos pequeños. También le dieron una preparación corta para conseguir trabajo. Estuvo maravillada al regresar a la casa de refugio un día y compartir con sus compañeras: «No creía que fuera posible conseguir empleo, pero hoy salí en respuesta a una oferta de trabajo que pide los servicios de una lavandera. ¡Conseguí el puesto! Tuve miedo, ¡pero lo logré!. Quiero agradecerle a todas, pues me ayudaron, y a Dios que me abrió la puerta».
Julieta sigue en la misma iglesia, callada. No puede cambiar de congregación porque donde vive es un pueblo muy chico. No quiere dejar de ir a la iglesia porque es la casa de Dios. Ha podido entregar su situación a Dios y esperar que él pueda hacer algo por ella. Hizo algunos intentos de explicar al pastor su situación, pero no hubo cambio.
Heloisa regresó con su esposo, pero empezó a preparar su salida luego de nacer el bebé. Un día logró recuperar sus documentos. Llamó a sus papás en el extranjero y le ayudaron con los boletos para ella y los dos hijos. Pudo escaparse repentinamente un día, mientras el esposo trabajaba. «¿Sabe lo que se me quedó en la cabeza, doctorcita? Es que usted me decía que él no iba a cambiar solo, aunque hiciera todo bien ¡o aunque fuera perfecta! Fue cierto: me pedía perdón, decía que esto nunca volvería a pasar, pero pasó otras veces. Logré escaparme y ahora estamos conversando cómo haremos para que él pueda visitar a los hijos.»
Este artículo ha sido tomado y adaptado del libro Familia en crisis de Esly Carvalho, IINDEF. Usado con permiso. La autora es psicóloga, de nacionalidad brasileña, con larga experiencia como terapeuta en psicodrama y capacitadora en esta modalidad de consejería familiar. Ha vivido y trabajado en Brasil, Bolivia, los Estados Unidos de América y Ecuador. Es coordinadora de Exodus Latinoamérica, además de mantener su práctica privada.
Idea básica de este artículo
La violencia doméstica es una problemática social y moral por la que la iglesia está obligada a responder proféticamente: (1) con la denuncia de este terrible secreto y (2) con la creación de un plan de intervención —que sea bíblico, produzca vida y sanidad— para ayudar a esas familias, especialmente a las que están en el seno de la comunidad de fe.
Preguntas para pensar y dialogar
¿Cuál debe ser la tarea de la iglesia en cuanto a la violencia doméstica?
¿Cuáles tipos de violencia conoce usted? ¿Es el caso de alguien cercano?
¿Cómo piensa y actúa generalmente la víctima? ¿Y el victimario?
¿Cuáles son los factores de la violencia doméstica que menciona la autora?
¿Cuáles son las posibles soluciones para un caso de violencia familiar?
En cuanto a los casos conocidos ¿de qué forma concreta puede usted intervenir y ayudar?
(tomado con permiso)
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Buscando Ayuda y Ayudando.
¿Qué hacer?
por Proyecto Nacional de Prevención ¿Cómo detener la violencia doméstica que sufre una amiga o discípula? Posiblemente algunas piensen que los problemas de ella se «arreglarán por sí solos». Lamentablemente no es así. La violencia doméstica no se detiene a menos que se lleven a cabo determinadas acciones para lograrlo. Este artículo le ofrece una orientación de cómo ofrecer ayuda a quien está en peligro.
Una guía práctica para ayudar
Cada año millones de mujeres son abusadas físicamente por sus esposos, novios o parejas íntimas. Es probable que alguien que usted conoce —su vecina, compañera de trabajo, amiga, hermana o su propia madre— sea víctima de violencia doméstica. Estos son algunos de los signos que indican que una mujer puede tener ese problema:
-Frecuentemente se le notan moretones o heridas o muchas veces sufre de «accidentes» para los cuales tiene explicaciones muy poco claras. Esos «accidentes» hacen que falte al trabajo.
-El esposo o pareja controla sus actividades, todos los gastos de la familia, la manera en que ella se viste, o el contacto entre ella y su familia y/o sus amistades.
-Cancela sus planes con frecuencia y a última hora, o parece tener miedo de hacer enojar a su pareja.
-Su pareja la pone en ridículo en público o usted puede percibir agresividad en todos los comentarios que él hace.
-Usted puede notar cambios en el comportamiento de ella y/o de sus hijos e hijas. A menudo parece estar asustada o muy cansada.
Quizá usted piense que los problemas de ella se «arreglarán por sí solos». Lamentablemente no es así. La violencia doméstica no se detiene a menos que se lleven a cabo determinadas acciones para lograrlo. Sin embargo, puede ser difícil saber qué hacer. Con frecuencia la gente se resiste a discutir algo tan íntimo y tiene temor de meterse en lo que no le importa. Veamos a continuación una serie de justificaciones que a menudo se utilizan para no ofrecer ayuda:
No debo meterme en asuntos privados de familia. El maltrato o la violencia doméstica —es decir, todo lo que implique golpes u otros tipos de violencia en contra de la esposa— no es solamente un problema familiar. Es un delito que tiene serias repercusiones para esa mujer, sus hijos e hijas, y para la comunidad entera.
La verdad es que ese problema no es tan grave. La violencia doméstica incluye amenazas, empujones, golpes, cachetadas, intentos de estrangulación, asalto sexual y agresiones con armas. Rara vez es un incidente que ocurre sólo una vez y normalmente su frecuencia y severidad se van incrementando. Cualquier acto de violencia doméstica debe tomarse muy en serio. Los abusos contra las esposas provocan más lesiones que requieren tratamiento médico que la suma total de violaciones, accidentes automovilísticos y asaltos a mano armada. El maltrato también puede ser mortal: treinta por ciento de las mujeres asesinadas anualmente en los Estados Unidos son muertas por sus esposos o novios.
Ella debe de estar haciendo algo que provoca que él sea violento. Nunca se debe culpar a la víctima por el hecho de que otra persona eligió usar la violencia en contra de ella. En toda relación existen problemas, pero es totalmente inaceptable el uso de la violencia para resolverlos.
Si la situación fuera tan mala, ella ya lo habría dejado. Para la mayoría de los seres humanos nunca es fácil terminar una relación. Aún más difícil resulta terminar una relación violenta. Los lazos emocionales que unen a una mujer con su pareja pueden ser muy fuertes, y le brindan la esperanza de que la violencia terminará algún día. También puede ser que ella dependa financieramente de él, y al dejarlo tendría que enfrentar serios problemas económicos. Incluso puede ser que ella carezca de información acerca de los recursos disponibles o que, en el pasado, el sistema de servicios sociales o el sistema judicial no le hayan ayudado en absoluto. Asimismo, las presiones religiosas, culturales, o familiares pueden hacerle creer que su deber es mantener a la familia unida. Además, su pareja pudo haberla amenazado de muerte para evitar que lo deje. Si la mujer es trabajadora migratoria o trabajadora agrícola de temporada, pueden existir algunos obstáculos adicionales como la falta de transportación, la ausencia de conocimiento del sistema legal y los tipos de protección que este ofrece o, también, carencia de lugares de ayuda en donde se hable su idioma.
¿Acaso no le preocupa lo que le pasa a sus hijos? Probablemente su amiga está haciendo todo lo que puede para proteger a sus hijos o hijas de la violencia doméstica. Ella puede sentir que el maltrato se dirige sólo contra ella y no se da cuenta de su efecto en los niños. Además, puede pensar que los niños necesitan un padre o, quizá, no tenga manera alguna de mantenerlos por sí sola. Asimismo, los niños le pueden suplicar que se quede ya que ellos no quieren abandonar su casa ni a sus amiguitos. También puede temer que, si abandona a su marido, pierda la custodia de sus hijos e hijas.
Lo conozco y la verdad es que no creo que él pueda hacerle daño a nadie. Muchos abusadores no son violentos en otras relaciones y pueden ser una maravilla de persona en sociedad; sin embargo, son extremadamente violentos en la privacidad de su casa.
Lo que pasa es que él debe estar enfermo. El maltrato hacia la pareja es un comportamiento que se aprende, no una enfermedad mental. Las experiencias que un abusador vivió en su infancia y los mensajes que recibe de la sociedad le confirman que la violencia es una manera fácil de obtener poder y control sobre su pareja. Los abusadores han elegido conscientemente este comportamiento; en consecuencia, visualizarlos como «enfermos» los disculpa equivocadamente de la responsabilidad de sus actos.
Creo que lo que causa la violencia es su problema con la bebida. El alcohol o las drogas pueden intensificar el comportamiento violento, pero no son la causa del mismo. Típicamente, los abusadores usan como pretexto la pérdida de control debido al alcohol, las drogas o a mucho estrés. Sin embargo, la violencia doméstica no representa una pérdida de control sino, por el contrario, una manera de obtenerlo.
¿Cómo puede ella querer todavía a alguien que la maltrata? Es probable que el hombre no siempre sea abusivo. Tal vez se muestre arrepentido por su comportamiento y prometa que va a cambiar. Por esta razón, es comprensible que su amiga mantenga la esperanza de que pronto todo va a ser diferente. Probablemente la relación incluya buenos momentos, malos ratos y otros que son intermedios.
Si ella quisiera que la ayudara, ya me lo habría pedido. Tal vez su amiga no quiera confesarle estas cosas pensando que usted puede no entender su situación. Es más, puede sentirse avergonzada de lo que le pasa y aparentar no querer comunicarse. En este caso, hable con ella acerca del abuso doméstico en general; dígale que le preocupan las mujeres que sufren maltrato y que no las culpa del mismo.
Lo que usted puede hacer
Usted puede ser una parte importante en el camino que una mujer recorre hacia una vida segura. Muchas mujeres necesitan tiempo, planeación, ayuda y valentía para escapar de una situación de violencia. Mientras tanto, es importante que sepa que gente que la conoce desea ayudarla y se preocupa por su situación.
Escuche sin juzgar. Dígale a su amiga que está preocupada por ella y que dispone de tiempo para escucharla. Si ella está dispuesta a hablar, elija un lugar seguro, escuche con cuidado e imagine estar en su situación. Créale. Nunca la culpe por lo que le está pasando o menosprecie su miedo al peligro. Hágale saber que nadie merece ser abusado, golpeado o amenazado.
Permita que ella tome sus propias decisiones. Cuando la escuche, trate de entender todos los obstáculos que le impiden liberarse de esa situación. Normalmente es un asunto muy complejo. Concéntrese en apoyarla para que sea ella la que tome sus propias decisiones. Piense que si su amiga está siendo maltratada, el marido ejerce mucho control sobre su vida. Tomar decisiones —aunque esto ocurra mientras todavía se vive con el abusador— es con frecuencia la primera etapa hacia la libertad. Aun en el caso de que ella abandone a su pareja para después regresar con él, no le retire su apoyo. Muchas mujeres maltratadas abandonan a sus abusadores varias veces para luego regresar con ellos antes de dejarlos definitivamente.
Ayúdela a encontrar servicios comunitarios. Muchas mujeres víctimas de maltrato que lograron liberarse de esa situación hablan de alguien a quien ellas conocían (una vecina, un doctor, una amiga) que les ofreció apoyo y las remitió hacia un grupo de defensa y ayuda. Obtenga información acerca de los programas de asistencia que existen en su localidad y que ofrecen seguridad, defensa e información legal, aparte de otros servicios. Si su amiga le pide información acerca de qué hacer, comparta en privado los datos que ha recolectado. Hágale saber que no se encuentra sola y que hay gente dispuesta a ayudarla. Asegúrele que toda la información será confidencial. Muchas mujeres buscan primeramente el consejo de consejeros matrimoniales, siquiatras, pastores o sacerdotes. Sin embargo, no todos los profesionales en las áreas de asistencia están totalmente informados acerca de las circunstancias en que se encuentran las mujeres abusadas. Si la primera persona a quien se dirigió no la ayudó, anímela a tratar de encontrar a alguien más.
Concéntrese en las cualidades de ella. Las mujeres que están siendo maltratadas sufren abuso tanto físico como emocional. Es probable que el abusador le diga continuamente que es una mala mujer, una mala esposa y una mala madre. Pronto puede llegar a creer que no es capaz de hacer nada bien y que, efectivamente, algo no funciona en ella. Ofrézcale apoyo emocional y ayúdela a convencerse de que es una buena persona. Examinen juntas sus cualidades y habilidades. Insista en que ella merece una vida sin violencia.
Ayúdela a preparar un plan de protección. Su amiga puede decidir permanecer en la relación violenta o separarse temporalmente para luego regresar con el abusador. No la presione a que se vaya, pero hágale saber que usted teme por su seguridad y la de sus hijos e hijas; ayúdela a considerar qué tan peligrosa puede llegar a ser la violencia. Además, anímela a que empiece a escribir un diario acerca de lo que le pasa o que le cuente a un médico o a una enfermera acerca de la violencia que sufre. También, ayúdele a pensar en los pasos que puede tomar si su pareja empieza a ser abusiva otra vez. Haga una lista de gente a la cual llamar en caso de emergencia. Sugiérale que mantenga escondida una maleta con ropa, dinero, documentos, actas de nacimiento y boletines escolares de los niños. Hágale saber que ella puede estar en una situación aun más peligrosa cuando trate de irse.
Ayúdela a encontrar un refugio seguro. Anime a su amiga a ponerse en contacto con el programa local para mujeres abusadas. Allí le podrán indicar sus opciones y ayudarla a encontrar un lugar seguro adonde ir. No todas las comunidades tienen refugios y a veces estos se encuentran llenos, así que ella tendrá que depender de su familia y/o amistades para encontrar un lugar donde vivir temporalmente. Tenga cuidado si le ofrece refugio en su propia casa. Una mujer que vive bajo abuso frecuentemente se encuentra en peligro cuando trata de huir de su casa y usted misma tendría que enfrentar las amenazas o la agresión del abusador.
Si usted es testigo de violencia doméstica, actúe inmediatamente. Encuentre el teléfono más cercano y llame al número de emergencia. Jamás suponga que alguien ya lo hizo antes. Si se encuentra en su carro, comience a tocar el claxon (bocina) hasta que se junte un grupo de personas, él deje de golpearla, o llegue la policía. Estas situaciones pueden ser peligrosas, de manera que, independientemente de lo que usted haga, trate de resguardarse. No obstante es crucial que haga algo. En el peor de los casos, no deje de observar. Si el abusador sabe que lo están mirando, es posible que el nivel de violencia se reduzca.
Adaptado del Proyecto Nacional de Prevención del Abuso a la mujer.
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Infomerciales. Violencia domestica.
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Ayuda para mujeres imigrantes en Estados Unidos
Ayuda Especial para mujeres inmigrantes
Si eres una mujer inmigrante en los Estados Unidos y sufres violencia doméstica o fuiste víctima de violación, aquí te ofrecemos algunas sugerencias que esperamos te resulten útiles.
1. Tú mereces ayuda y, como víctima de un crimen, tienes derecho a todos los mismos servicios para víctimas de crímenes como lo tiene cualquier persona nacida en los Estados Unidos. Por favor, no seas tímida en cuanto a llamar a la policía, utilizar los albergues para mujeres, llamar a los centros de atención a la crisis por violación, solicitar fondos de asistencia a víctimas o acudir a clínicas de órdenes de restricción. No es necesario que reveles tu situación migratoria para recibir estos servicios y es poco probable que te pregunten al respecto.
Si aún tienes miedo de llamar para pedir ayuda pues temes que las autoridades pudieran deportarte, he aquí lo que tú o un/a amigo/a pueden hacer. Por ejemplo, pueden llamar a la policía y, sin revelar tu nombre, decir algo como esto: "Tengo una amiga que es víctima de violencia doméstica, pero tiene miedo de llamar a la policía pues es inmigrante en los Estados Unidos y carece de documentos. Si mi amiga les llama para pedir ayuda y ustedes descubren que no tiene documentos, ¿qué harán?"
Recuerda, sin embargo, que sólo te sugerimos esto para que puedas convencerte de que no serás deportada. Es cierto que, en el pasado, algunas mujeres inmigrantes tuvieron este problema. Pero en la actualidad, las agencias que brindan servicios a víctimas de crímenes no exigen que te encuentres legalmente en los Estados Unidos para que recibas esos servicios. En una reciente encuesta que realizamos con defensores de víctimas a lo largo del país, ninguna de esas personas dijo conocer, en los últimos cinco años, un solo caso que involucrara a una mujer sin documentos que hubiera sido reportada al Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) después de haber llamado a la policía para pedir ayuda o haber acudido a los servicios para víctimas.
2. ¿Qué ocurre si la persona que está abusando de ti te dice que llamará al INS y logrará que te deporten si llamas a la policía o tratas de conseguir ayuda? Es sumamente común que los hombres violentos expresen este tipo de amenazas a las mujeres inmigrantes que son sus víctimas. Sin embargo, es virtualmente imposible que tales amenazas tengan éxito. De acuerdo con nuestros conocimientos y nuestra experiencia, el INS no actúa basándose en llamadas de un individuo que acude a éste para reportar que otra persona se encuentra ilegalmente en los Estados Unidos.
Es importante tomar en serio las amenazas de los hombres. Pero en el caso de esta común amenaza expresada por hombres abusivos -que dicen que te reportarán al INS y conseguirán que te deporten-, ellos sencillamente no pueden tener éxito, de manera que no permitas que esa amenaza impida que busques ayuda.
Por otro lado, si dependes de tu esposo para solicitar tu tarjeta verde y él está abusando de ti o te amenaza con detener la solicitud si lo abandonas, recuerda que, según la ley federal de los Estados Unidos, las mujeres inmigrantes que son víctimas de maltrato tienen el derecho a dejar al esposo abusivo y continuar por sí mismas el trámite de solicitud. El personal de los albergues para mujeres maltratadas y de los centros de atención a la crisis por violación pueden decirte cómo hacerlo.
3. Si aún tienes miedo de buscar ayuda, pídele a otra persona que haga las llamadas por ti y que te acompañe en tus visitas a la policía y a otro personal de atención de crisis. De hecho, es una buena idea tener a alguien a tu lado tan frecuentemente como sea posible cuando recibes ayuda en casos de violencia doméstica y de violación. Contar con la compañía de una persona de confianza te hace sentir más segura, te ayuda a recordar información y reduce de manera significativa el riesgo de que los oficiales te traten mal o ignoren tus necesidades. Esto es cierto aun si la persona que te acompaña no habla una palabra de inglés o no tiene idea de cómo funciona el sistema.
4. ¿Y si no se te ocurre ninguna persona que pueda acompañarte o hacer llamadas por ti? Es muy común que los perpetradores de violencia doméstica y los violadores consigan exitosamente aislarte de otros contactos humanos. Esto es especialmente fácil para ellos si acabas de llegar a los Estados Unidos. Aquí te ofrecemos algunas sugerencias a fin de encontrar personas que puedan ayudarte a hacer llamadas o acompañarte para buscar asistencia. Recuerda que no necesitas contarles todo para solicitar su ayuda. Di, simplemente, algo como: "¿Podría usted llamar a este número por mí y preguntar si ahí hay alguien que hable español?" o "He sido víctima de un crimen y necesito ir a la corte. ¿Sería posible que usted cuide a mis niños esta tarde?" o "Mi esposo abusa de mí y necesito que alguien me lleve a la policía".
Algunas personas a quienes deberías considerar acudir cuando necesites ayuda para hacer llamadas, conseguir transporte o cuidados infantiles por una tarde, podrían ser miembros de la familia, amistades, vecinas/os, tu ministro o sacerdote, personas en tu congregación religiosa, compañeras/os de trabajo o maestras/os de tus hijas e hijos. Aun cuando no conozcas bien a esa persona, si tu intuición te indica que es generosa, probablemente estará dispuesta a ayudarte.
Y no olvides llamar a la operadora telefónica para conseguir el número del centro para violencia doméstica o de atención a la crisis por violación en tu localidad. Estos centros tienen líneas telefónicas para atención de crisis que funcionan las 24 horas del día y la mayoría de las veces cuentan con personal que habla español. Y si tienes miedo de llamar, pídele a una amiga o amigo que lo haga por ti.
5. Insiste en contar con buenas traducciones La Constitución de los Estados Unidos estipula que a toda persona se le debe brindar una protección legal igualitaria. En repetidas ocasiones, las cortes han dictaminado que esto se aplica a todas las personas, desde las que nacieron en este país hasta aquéllas que acaban de inmigrar, ya sea que posean o no la documentación apropiada. Cada ser humano que reside en los Estados Unidos tiene el derecho a una protección igualitaria de las leyes.
Las cortes también han dictaminado que a fin de garantizar la protección igualitaria para todas las personas, las agencias públicas deben proveer una adecuada traducción para quienes no hablan inglés. Esto significa que cuando tú usas o necesitas los servicios de agencias públicas tales como la policía, las cortes y los centros de asistencia a víctimas, tienes derecho a contar con un intérprete.
Por numerosas razones, las traducciones de alta calidad son especialmente importantes para las mujeres víctimas de violencia. Tu seguridad inmediata depende de que el oficial comprenda plenamente lo que estás diciendo. Además, tus declaraciones a la policía son la evidencia central en el caso criminal, por lo que deben ser reportadas de manera exacta. Y dado que es tan importante que te sientas completamente libre de relatarle todo a ese oficial, la policía no debería utilizar a otros miembros de tu familia o a vecinos para que traduzcan tu historia tan personal.
He aquí algunas otras cosas que pueden ayudarte a comprender mejor tu derecho a contar con una buena interpretación en tus trámites con la policía:
Cuando llames al 911, si no hablas inglés, indícale al operador cuál es tu idioma. Todos los operadores de la línea 911 tienen acceso telefónico inmediato a intérpretes profesionales altamente calificados en muchos idiomas. No debería pasar más de medio minuto antes de que esa persona llegue al teléfono. ¡No cuelgues!
Cuando el intérprete se una a ti y al operador en la línea, quédate en la línea y responde todas las preguntas ofreciendo tanta información como te sea posible. ¡No te guardes nada! Los intérpretes de la línea 911 son siempre excelentes. El intérprete transmitirá al operador de la línea 911 lo que tú le hayas dicho, y el operador lo transmitirá a los oficiales que van en camino en respuesta a tu llamada.
Continúa hablando. Cuéntales al intérprete y al operador de la línea 911 tanto como puedas acerca de tu situación; diles lo que el perpetrador te ha dicho y hecho; háblales sobre tus temores, y diles si el perpetrador te ha lastimado anteriormente. Trata de continuar hablando en la línea 911 hasta que los oficiales de policía lleguen a tu puerta.
Cuando la policía llegue, pregúntale al oficial o a la agente si habla tu idioma. Si esta persona habla bien tu idioma, cuéntale todo. Si no habla bien tu idioma, o no lo habla en absoluto, dile tan bien como puedas que quieres tener un intérprete.
Aunque tienes el derecho a un buen servicio de traducción de parte de la policía, la realidad es que algunos oficiales aún no toman seriamente esa obligación. Debes estar alerta en cuanto a que los agentes de policía que responden a tu llamada tienen acceso al mismo servicio de intérpretes por vía telefónica como lo tiene el operador de la línea 911. La policía puede usar cualquier teléfono para llamar al servicio de intérpretes: puede usar un teléfono celular, el teléfono en tu casa o el de cualquier lugar donde te encuentres. Entonces, presiona a los oficiales tanto como puedas a fin de que consigan un intérprete para ti.
Si un agente de policía intenta utilizar como intérprete a un miembro de tu familia, a algún vecino o a cualquier otra persona que viva en tu casa, dile a esta persona que le diga al oficial que quieres un intérprete por vía telefónica para poder sentir más comodidad y para que el oficial pueda entenderte bien. Tu vida merece esa precisión.
Si el oficial no te consigue un intérprete profesional, algo que puedes hacer es tomar una hoja de papel y escribir tu declaración en tu propio idioma y luego entregársela al oficial. De esta manera, si el oficial no te entiende, habrá una declaración exacta en el reporte de la policía.
Otra cosa que puedes hacer si el oficial no te entiende es llamar de nuevo a la línea 911, ya sea que el oficial todavía esté contigo o si ya se ha retirado. Cuando el intérprete llegue a la línea, dile que el oficial de policía no te entendió. Luego relátale toda la información importante que te interesa que la policía conozca.
Un asunto clave que debes recordar es que los intérpretes que están disponibles en las llamadas a la línea 911 son siempre de alta calidad profesional. Tu seguridad depen | |