La Conquista del Hijo Unigénito de Dios
La Conquista del Hijo Unigénito de Dios
En el mundo existen conflictos entre naciones que originan xenofobia, racismo, desplazamiento forzado y otros efectos negativos a causa del egoísmo y el rechazo al amor. Es trágico que esta clase de situaciones en muchos casos desbordan las fronteras nacionales y afectan incluso, a personas, niños y familias que no están participando en las prácticas violentas.
En medio de esta problemática global existe una solución verdadera, Jesucristo (1) (Juan 20:30-31), Él es uno con Dios, digno de ser exaltado y en quien podemos depositar la confianza y así las barreras que forman cualquier clase de discriminación se diluyan por medio de la fe en su amor sublime: Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13. La sangre del hijo de Dios, quien fue enviado por el Padre Celestial para ser el fundamento del Reino de Dios en la tierra, fue derramada por toda la humanidad, para el cumplimiento de la buena voluntad del Rey Santo y Padre de la nación que adoptó para hacerla verdaderamente libre (2) (Gálatas 5:1). De esta forma, Dios convino en su soberana palabra, estatutos para que el hombre alcance la felicidad y plenitud de gozo, conforme a la maravillosa creación que Dios diseñó para ti y para mi.
Hace más de 2000 años cuando Jesús se despojó de su gloria, se convirtió en hombre para instruirnos acerca de principios inmutables del Reino de los cielos. El propósito principal del sacrificio de Jesús es reconciliar al hombre con Dios. La Biblia enseña al respecto: Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:17. Así mismo Jesús hoy llama a sus hermanos menores como sacerdotes de una nación que lleva la misma sangre y engendrada por el Espíritu Santo para expandir con las buenas nuevas, la luz en este mundo pasajero.
Es innegable que en la actualidad existen acontecimientos que no están alineados con la agradable voluntad de Dios. Algunos de estos sucesos como las guerras, el maltrato, la violencia doméstica, la drogadicción, son problemas que al buscar de Cristo emerge la esperanza viva de corregirlos. Por lo tanto es importante que anunciemos el evangelio de la paz por medio del amor que Dios ha tenido por nuestras almas y a su vez que las buenas obras en las que debemos perseverar y caminar, sean un testimonio (3) (Santiago 2:17) vivo de la verdad. Dios es bueno y su conquista en la cruz es un motivo precioso para que celebremos la gracia en adoración y obediencia, con el designio de que los frutos del Espíritu Santo (4) (Gálatas 5:22-23) germinen poderosamente en nosotros y así multipliquemos la imagen de cristo en el tiempo presente.
• Por último te invito a hacer la siguiente oración:
Señor Jesús te acepto como mi único salvador, perdona mis pecados, escribe mi nombre en libro de la vida y no lo borres jamás, te pido que me enseñes acerca de tu amor y santifica mi vida con tu sangre preciosa, gracias Dios, en el nombre de Jesús. Amén.
Dios te Bendiga abundantemente.
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Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, Porque son el gozo de mi corazón. Salmos 119:111
Citas Bíblicas:
1. Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Juan 20:30-31
2. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. Gálatas 5:1
3. Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Santiago 2:17
4. Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23
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