No tiene caso olvidar, mejor busca el perdón que es lo único que te va a liberar, perdónalo a el y perdonate a ti, también pide perdón a quien tengas que hacerlo y verás que no habra ataduras que te sujeten ni te lastimen. Un perdón que viene del corazón y no de labios tiene gran poder aunque ciertamente no es fácil.
Dios te bendiga!!!
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Bendiciones acribilladoras!
Ef.6.12
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