Hoy Me EmocionÉ.-
Cuando llegamos a Israel, lo hicimos al mismo tiempo que otra familia. Ellos son de una provincia argentina y tienen una hermosa niña de la edad de mi hijo menor. Fueron al mismo destino que nosotros, estábamos muy cerquita ambas familias, y nos hicimos amigos. Ellos sufrieron mucho. Tenían problemas de violencia familiar, celos infundados, aborrecimiento y negación a perdonarse mutuamente. En cuanto pudimos predicarles lo hicimos. Ella es una ex Testigo de Jehová y él es judío. Ella hizo la oración pidiendo al Señor, pero no confiaba en cómo el poder de Dios podía obrar en su familia. Él empezó a leer la Biblia, y siempre que nos vemos terminamos hablando de Dios y predicándole, aún no afloja, pero seguimos orando por él. Hoy vinieron a casa, fue una visita improvisada, no programada. Como ella quería fumar, aproveché eso como excusa para que paseáramos solas (ella sabe que no me gusta que fume en casa). Empezamos a caminar y le pregunté cómo iba todo. Nosotros llevamos orando por ellos mucho tiempo (para que Dios sane heridas del alma, se puedan perdonar y puedan empezar de nuevo, entre otras cosas). Me contó que ya hace mucho que no tienen problemas de violencia física, que de repente el marido anda enamorado de ella, que la acaricia, que le pide perdón cuando se equivoca..........En fin, cosas que ella antes no creía que pudieran ocurrir. Le dije que esa había sido obra de Dios, en respuesta a las oraciones, que le agradeciera a Él y le pidiera que completara su obra en ella, dándole sanidad interior, pudiendo perdonar y amar a su marido. Ella lo ve como algo imposible, pero le mostré que lo mismo pensaba antes respecto al trato de él hacia ella y que ahora podía ver el testimonio. Oren por favor, para que pronto pueda contarles que el testimonio se completó. Pero si ustedes hubieran conocido de cerca esta historia, sabrían lo maravilloso e impresionante que es lo que Dios YA ha hecho. ¡¡¡Que Dios los bendiga grandemente!!!
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Nosotros Alabad a Jah, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. Salmo 147:1
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