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Posted: 2005/08/02 by: fcruz. crecimiento_cristiano.
Uno de los problemas más frecuentes en todo tipo de organización humana incluyendo a la iglesia lo representa el ejercicio del liderazgo, cuyo desempeño irresponsable provoca serios problemas entre las personas que son lideradas. Debemos entender en primera instancia que liderazgo es el arte de influir sobre la gente con entusiasmo en pro de un objetivo.


En el mundo existen cientos de líderes, cada país tiene un líder máximo representado por su Presidente. A lo largo de la historia reconocemos diferentes lideres, algunos de ellos muy controversiales, por ejemplo Adolfo Hitler que pretendía exterminar todas las razas para dejar solo la aria, y quien había convencido a la mayor parte del pueblo alemán al grado de llevarlos a masacrar a millones de judíos, convencidos de la “bondad” del objetivo de su líder.



Básicamente existen dos tipos de liderazgos; el liderazgo que se obtiene por posición, y el liderazgo natural. El primero se refiere a la autoridad que confiere algún puesto, por ejemplo el jefe de alguna empresa, el Gobernador de un estado, el Pastor de una iglesia, el director de una orquesta, etc.. El segundo es que se tiene de forma natural, no existe de parte de quien lo posee ejercicio alguno para su desempeño, quienes poseen liderazgo natural son personas a quienes otras les buscan para obtener de ellos algún tipo de direccionamiento. Lo ideal es que la persona que ejerce liderazgo posea los dos tipos.



Tradicionalmente el líder ocupa la máxima posición representando al jefe, a quien toma decisiones, al ser pensante, al que resuelve, ordena, instruye y a quien están subordinados aquellos que son liderados. Hoy es posible ver este ejemplo en nuestras sociedades.



El liderazgo responsable es aquel que se ejerce para beneficio de los demás, y donde el líder motiva y anima a las personas basado en su propio ejemplo. El mejor modelo de liderato lo ejerció Jesucristo, quien dijo “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:25-28).



El liderazgo que ejerció Jesús lo demostró con el ejemplo “5Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido……12Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.” (Juan 13:5,12-14).



La autoridad que viene implícita al liderazgo debe ganarse a través del ejemplo, tal y como sucedió con Jesús, quien adicionalmente jamás buscó el bien propio sino el de los demás.



El liderazgo responsable se caracteriza por el servicio, la dirección, el apoyo, la comprensión, la amistad y el amor, hacia los demás, bajo principios éticos, morales y espirituales en los que se persiga el bien común sin afectar a terceros, es decir que el fin no justifica los medios. Robin Hood robaba a los ricos para dar a los pobres, este tipo de liderazgo es incorrecto, aunque aparente un noble fin, aliviar la pobreza.



Un buen líder debe conocer la diferencia entre lo correcto y lo que no lo es, debe ser muy sensible a las necesidades de los demás, aceptar la crítica y buscar la mejoría constante en su ejercicio del liderazgo, Además debe ser capaz de reconocer las habilidades y limitaciones de otros animándoles a combinarlas con sus talentos a efecto sean útiles para una tarea determinada.



Los Retos y Los Obstáculos



La rivalidad y la competitividad estarán siempre presentes en todo tipo de organización de tal forma que el líder encontrará siempre cuatro tipos de personas para liderar:



Los Ganadores, que son aquellos que pretenden siempre imponer su voluntad a toda costa y llegan incluso a ser ofensivos. Generalmente solo aceptan seguir al líder si éste guía a los demás hacia un objetivo que le plazca al “ganador”.



Los Resignados, son aquellos que pese a estar en desacuerdo, aceptan el liderazgo y actúan en consecuencia. Este tipo de personas asume actitudes negativas, generalmente permanece callado, y en cuanto le es posible arremete en contra del líder, lo desacredita y con otros comparte sus diferencias hacia el líder y su trabajo.



Los Negativos, son aquellos que tienden a negarlo todo, sistemáticamente están en contra de cualquier innovación, manifiestan abiertamente su desacuerdo con el líder y sus objetivos, es fatalista, centraliza su atención en el lado negativo de las cosas y prefiere seguir tal y como esta.



Los Conciliadores, este tipo de persona, es positiva y generalmente se suma al trabajo del líder, busca siempre conciliar los intereses propios con los de la organización con miras a la solución de conflictos y aportación de ideas.



Todo aquel que ejerza liderazgo, debe saber que al igual que Moisés es muy probable que dentro de sus colaboradores más cercanos encuentre envidias y rivalidad por lo que debe estar preparado y asumir siempre una postura de madurez, comprensión y firme en sus convicciones. “1María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. 2Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. 3Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” (Números 12:1-3).



Los errores más comunes del líder.



Muchos líderes cometen errores tan graves o muy continuos que llegan incluso a perder su liderazgo estos son:



a) No escuchar a la gente asumiendo actitud impositiva: Es un error no aceptar sugerencias de los demás, imponiendo las ideas propias por encima de la del resto del grupo.



b) Darle más importancia a los papeles y trámites y no a las personas: Aunque la tramitología es importante, lo es mucho más cada persona que forma parte del grupo, muchas veces el líder no se da tiempo para escuchar y hablar con la gente debido a que esta inmerso en un mundo de papeles y trámites.



c) No ponerse en el lugar de los demás: Difícilmente se puede entender y comprender a los liderados si el líder no se coloca en su mismo sitio, a efecto de mirar las cosas bajo la misma perspectiva y así dar una dirección más adecuada.



d) Bloquear a líderes potenciales: La idea de la permanencia eterna en el liderazgo es un craso error, algunos líderes ven en los nuevos prospectos enemigos que los van a desplazar y optan por bloquearlos, cuando lo que deben hacer es apoyarles y prepararles, lo que le permitirá un liderazgo asistido y por lo tanto más fácil de llevar.



e) Asumir actitudes dictatoriales creyendo que solo él tiene la razón: esto sucede cuando el líder se convierte en el jefe supremo, entonces no escucha razones y obliga al resto a aceptar y hacer su voluntad. Para lograrlo se rodea de un equipo de incondicionales que coaccionan al resto a la obediencia. Actitudes como esta debilitan sensiblemente el liderazgo que se pierde en la primera oportunidad.



f) Buscar su propia gloria: Cuando el líder es falto de reconocimiento y aprobación para los demás, es decir cuando no es capaz de reconocer el buen desempeño en otros y asume que los resultados obtenidos de deben exclusivamente a él, con la intención de ser reconocido en su persona y sin dar crédito a los demás.



g) No aprender de sus propios errores: Cuando no se aprende del error, este se convierte en fracaso, pero cuando si se aprende de él, se convierte en experiencia. El líder que asume no tener errores, jamás aprenderá de ellos y poco a poco se hundirá más y más hasta perder el liderazgo.



h) No delegar: Es un error pretender ser el “hombre orquesta”, cuando un líder no delega, se ahoga literalmente en muchas funciones quedando mal en algunas de ellas y perdiendo respeto y liderazgo. Un buen líder prepara líderes y delega funciones.



i) No mantener informado a su grupo: Una de las razones por las que se pierde liderazgo es debido a la falta de información hacia el grupo, cuando los liderados desconocen de las actividades, gestiones y resultados del líder, tienden a desconfiar de él retirándole el liderazgo.



j) No prever para el futuro: Un buen líder trabaja basado en la experiencia del pasado, con actividades concretas durante el presente para lograr objetivos en el futuro, esto exige tener visión y ser sensible a los tiempos, movimientos y cambios de su entorno. Cuando un líder carece de este atributo, muy pronto cae en la obsolescencia y pierde el liderazgo.



Dios es quien otorga la gracia y los dones que dan el liderazgo, si tu has sido llamado a ejercerlo, hazlo con responsabilidad tomando en cuenta la instrucción divina “44y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.” (Marcos 10:44).



Dios te bendiga

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