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Posted: 2006/01/06 by: Cristina Cristia. De Mujer a Mujer.
¿Te has puesto a pensar alguna vez, que Cristo mismo oró por ti poco antes de Su muerte? A pesar del tiempo y de la distancia, nos cubre con Su amor y misericordia, porque El nos amaba antes de que naciéramos. No temas, El está todavía con nosotros, porque Su Palabra permanece para siempre.

Cuando pienso que Jesús oró por todos aquellos que creerían a El por la Palabra de sus discípulos, me encuentro yo entre ellos y mi alma se goza de solo pensarlo. Medita por unos instantes en estas palabras de Jesucristo:

 San Juan 17
20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.
26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

 Cuando leí estas palabras de Jesucristo y comencé a meditar en ellas, me vino un profundo regocijo y recordé a mi madre cuando me contaba que mi abuela siempre oraba por sus nietos, incluso por aquellos que no habían nacido aún. Lo mismo yo, aunque todavía mi hija no tiene hijos, siempre cuando oro por ella y por su futuro esposo, incluyo en mis oraciones su futuro y su descendencia.
El evangelio de Jesucristo ha pasado de generación en generación y esas palabras maravillosas de Jesucristo aun siguen vigentes hoy en día. Esa oración alcanzó la eternidad y por mucho que pasen los años, esa oración de cuidado de Jesucristo nuestro Salvador, cubrirá nuestra descendencia.

¡Cuán grande y poderosa puede ser una oración si la hacemos con fe y con seguridad! Podrá traspasar fronteras y tiempos. Muchos años han pasado después de esa oración, pero Jesucristo nos la recuerda siempre a través del Espíritu Santo, que nos lleva a reconocer que El sigue con nosotros en forma invisible, tan real que casi podemos palparlo con nuestro corazón y verlo con nuestros ojos espirituales. El sigue aquí, con nosotros, y sigue tocando vidas, restaurando, sanando y convirtiendo gente a sus caminos.  A nosotros también nos ha sido dado conocer  Su nombre, a nosotros tan lejanos en tiempo y en distancia con las tierras en donde caminó nuestro Jesucristo, se nos ha concedido el privilegio de conocerle y amarlo porque El nos amó primero. Esa sencilla oración hecha producto del gran amor que Jesucristo ya nos tenía desde antes que naciéramos, pasó por el tiempo, traspasando cielos y fronteras y sigue siendo respondida por el Padre. …Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos…¡qué profundas esas palabras!. Ahora nos corresponde a nosotros seguir repitiendo esta oración y debemos estar continuamente orando por las generaciones venideras, para que ellos sigan recibiendo la bendición del Padre.  Alabo a Dios por la gran misericordia que nos ha sido atribuida sin merecerlo. Que nos queda a nosotros mas  que  seguir entregando la palabra a todos aquellos que no conocen a Jesucristo en forma personal porque cuando ellos crean, esta maravillosa oración hecha hace mas de 2000 años atrás les alcance. Y nosotros tenemos una gran responsabilidad en ello.

¡Qué bendición mas grande¡. Pido a Dios con todo mi corazón que esta sencilla oración de Jesucristo toque tu corazón y que te sientas parte del pueblo de Dios. No somos extranjeros en el reino de los cielos, somos hijos por pura gracia y misericordia y debemos sentirnos privilegiados de tener  esta verdad revelada en nuestros corazones. Jesús oró por ti, medita en ello…piensa en ello…Jesús oró por ti y por mi, para que todas las bendiciones que Dios le había dado a El fueran nuestras. Ahora, a pesar que Jesucristo ya no está en Presencia física junto a nosotros, El está en nosotros con el Espíritu Santo, quien nos insta a seguir orando como Jesucristo oró en vida poco antes de ser crucificado. El sigue intercediendo porque Su amor es eterno, nunca se acaba. Ahora nosotros pedimos y El nos escucha desde los cielos y sigue Su Obra restauradora, porque sus misericordias se renuevan cada mañana. El entró al lugar Santísimo, El es el sacerdote santo  en el cual encontramos misericordia, amor y perdón.
Mis hermanos, nunca nos cansemos de creer en las maravillas de nuestro Salvador, porque El es el mismo hoy, ayer y por los siglos, amén.

 Dios les bendiga
Su hermana en Cristo

 Cristina

Si deseas oración, escribeme a ccvilla@msn o visita mi página web y lee mi testimonio.

http://home.iprimus.com.au/ccristia/

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