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Posted: 2006/02/10 by: Cristina Cristia. De Mujer a Mujer.
¿Cuanta seguridad tienes que te vas a ir al cielo?. Te invito a leer este test para que medites que tan cerca o lejos estas del cielo. ¿Estás seguro que eres salvo por la gracia de Jesucristo? analiza estas respuestas y Dios te indicará el camino.

Imagínate que estás haciendo una aplicación para ir al cielo. ¿Cuales serían tus calificaciones? ¿Qué pondrías en tu resumen? 

 
-Siempre he creído en Dios
-Siempre he sido una persona religiosa
-He tratado de vivir una buena vida
-He sido bautizado
-Voy a la Iglesia
-Nunca he hecho nada malo
-Tengo amigos que interceden por mi.

 Si tu has hecho esta lista y tienes todas esas calificaciones para aplicar para el cielo, eso indica mi querido amigo, amiga, que no has entendido para nada. La única aplicación que será aceptada por Dios será la que te dicte a continuación:

-No tengo ningún mérito
-He sido pecador o pecadora desde que nací
-No aplico al cielo en mi nombre sino en el nombre de Jesucristo
-Creo que Jesucristo es el hijo de Dios y mi Salvador
-Yo acepto Su sacrificio por mis pecados-
Yo creo que el fue resucitado de los muertos
-
Yo he puesto mi confianza en Jesucristo que me salva.

Esa es la seguridad que el Apóstol Pablo que supo distinguir de la religiosidad con la gracia de Cristo, por eso escribió en Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

La gracia de Dios es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado. No merecemos nada, pero lo tenemos todo, por pura misericordia. Nada de lo que podamos hacer aquí en la tierra nos ayudará a recibir la salvación, porque es un regalo, un don gratuito y es para todos por igual. Dios no hace acepción de personas. No tienes que ser bueno, ir a la Iglesia, dar todo lo que tienes a los pobres, ir todos los Domingos a la Iglesia, diezmar, ser bautizado o ser religioso. No olvides que el rico cumplía con toda la ley pero falló en una cosa muy importante, tenía el dinero metido en el corazón y eso, una sola cosa, no lo hacía merecedor de esta gracia divina. Así que debemos repetir una y otra vez, la salvación es por gracia, por amor y misericordia. No la merecemos, pero Dios nos la ha dado, el pagó en la cruz por todos nuestros pecados y nosotros debemos una vez aceptada esta gracia, tratar con la ayuda del Espíritu Santo alinearnos con la imagen de Cristo. No dejar que nadie nos venga a robar lo que Dios nos ha dado y debemos adueñarnos de esta salvación, porque es nuestra.

Nosotros al apropiarnos de esta salvación gratuita, recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a caminar en santidad, Por eso debemos dejar que la luz de Jesucristo llegue a los rincones mas oscuros de nuestra alma y que salga fuera todo lo que a Dios no le agrada. Debemos invitarlo a trabajar en nosotros y a santificarnos.  Pero, no debes esforzarte en parecer ante el mundo lo que no eres. Ser religioso y comprometido ante la Iglesia, es un mérito aceptable, pero no es una condición para ser salvo. Hacer muchas obras y esforzarte para agradar a Dios y a la gente que te rodea puede resultar frustrante, lo importante es vivir en la santidad de Dios, y servir porque Cristo vive en nosotros, pero no para ganarnos el cielo o el favor de Dios o de la gente porque no hay nada y nadie que pueda ayudarnos a ser salvos, solo la gracia bendita de nuestro Salvador.
Dios no nos debe nada a nosotros y no hubiese mandado al mundo a su hijo para salvarnos a nosotros que somos pecadores, porque no hay uno que pueda decirse bueno, ya que todos estamos expuestos a la muerte eterna si no aceptamos el regalo gratuito de la salvación. Cualquiera que intente ganarse el cielo por sus obras, está expuesto a perderlo todo porque se apoya en sus propios méritos y no en Dios que nos da todo para que hagamos lo que El nos manda. El nos preparó camino para andar por ellos, pero muchos creen que ellos preparan el camino para irse al cielo.

La salvación y esa fe nos motiva a aceptar a Jesucristo en nuestra vida, arrepentirnos de nuestra pasada manera de vivir y a empezar una nueva vida de la mano de Jesucristo viviendo dentro de nosotros con el Espíritu Santo. ¡Qué privilegio tan grande!

La salvación es un acto divino y no humano, no de nosotros, sino enviado del cielo, no para competir con nosotros mismos y tratar de escalar posiciones ante Dios, porque no es así. Ser salvos es haber sido rescatados de la maldad en que estábamos sumidos, de nuestra vieja y pasada manera de vivir, y de todo lo que nos aleja de Dios. El nos levanta en sus manos amorosas y nos pone en un lugar seguro, en donde nos comienza a adornar con sus características, Fruto del Espíritu, no porque nosotros lo merezcamos, sino por puro amor, y ese amor debemos recibirlo en forma humilde, alabando Su Santo nombre, y llevando en nosotros los adornos que el Templo necesita. Somos Su tabernáculo en donde encontramos flores con espinas, que nos pinchan de vez en cuando, para que no nos gloriemos de todas las maravillas que empezamos a disfrutar, para que crezcamos y así asemejarnos mas a Cristo. Nada es nuestro, todo es de Jesucristo y nosotros somos de El, porque nos compró con Su preciosa sangre y ya no estamos perdidos, sino que hemos sido rescatados por su sacrificio de amor eterno. El es nuestro abogado que intercede día y noche por nosotros, que nos levanta, que nos acaricia, que nos da gozo y paz.

Dios no nos cobra nada ya que El lo pagó todo, con dolor, con desprecios, con muerte de cruz para que nosotros entráramos al lugar santísimo sin merecerlo, sin siquiera pedirlo, porque éramos tan ignorantes y extraviados que no alcanzábamos a comprender  que no merecíamos nada. Lo bueno es que Dios nos dio la salvación y nadie nos la puede quitar. Tampoco la perdemos si no hacemos las cosas que muchas veces los hombres y sus doctrinas nos ordenan. No, Dios nos ama incondicionalmente, pero no me digan que no es hermoso trabajar para Jesucristo por amor, sabiendo que no hay como pagarle lo que El hizo por nosotros, solo obedecerle y creer en su Salvación y no despreciarla. Lo único que nos pide es nuestro corazón, pero para vivir en nosotros y para eso debemos estar limpios. ¡Qué bendición mas grande!

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: “Serán salvos” sino que dice: “Sois salvos” ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 

 Si deseas escribirme para orar por ti, puedes hacerlo a ccvilla@msn.com
Puedes visitar mi página Web en:  http://home.iprimus.com.au/ccristia/

 

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