TESTIMONIAL
De Alex Alvarez
aalvarez1@mac.com
Queridos hermanos, después
de haber leído el mail de Jorge (que es mi amigo por cierto y
trabajamos juntos también) me animé a escribir esto y
creo que puede servir a muchos padres y jóvenes que como en el
ejemplo anterior están pasando por una situación similar.
Crecí en una familia en donde mi madre era cristiana y mi padre
no lo era, hasta los doce años asistí a una iglesia evangélica
y cuando entré a estudiar a un colegio cristiano a los trece
años, mi excusa para no ir a la iglesia los domingos era que
en el colegio recibía culto y que por eso no necesitaba ir más.
Como no era muy constante
la relación con Dios en mi hogar, empecé a desviarme y
enfriarme de las cosas que había aprendido desde niño
y al llegar a los 14 años empecé a fumar y a tomar licor
en fiestas, luego a los 16 más o menos ya compraba yo mismo mis
cajetillas de cigarrillos y hasta en mi casa fumaba, como mi padre lo
hacía antes de la ducha dejaba olor y luego entraba yo y el olor
se confundía con el de mi padre.
Luego entré a la universidad y de 2:00 de la tarde a 7:00 de
la noche me fumaba 2 cajetillas de cigarrillos diaria y luego por el
tipo de carrera que estudiaba me desvelaba a veces hasta las 5:00 de
la mañana y ya se imaginaran cuanto más podría
consumir en ese tiempo, pero bueno todo esto llevó a relacionarme
con gente que hacía lo mismo y luego me involucré con
una chica que no era cristiana y empezamos a tener relaciones sexuales.
Después de unos "años" de estar juntos, empecé
a llevar una relación con otra chica, todo esto trajo problemas
y traté de terminar con mi primer novia, pero ya era tarde, las
consecuencias de nuestro pecado estaban por descubrirse y resultó
embarazada.
Cuando teníamos 2 meses de esperar el bebé, tuvo hemorragia
y nos asustamos mucho yo tenía 21 años y ella 23 y mi
hermano menor estaba asistiendo a una iglesia y lo que hicimos fue pedirle
que viniera el pastor a la casa para orar por el bebé y el decía
que nuestro problema no era si el bebé nacía o no o si
dejábamos de fumar o no, o tomar y todo lo que pone de excusa
uno para no acercarse a Dios, sino que nuestro problema es que no teníamos
a Jesús en nuestra vida y que aunque dejáramos todo eso
nuestro final no iba a ser muy bueno y las consecuencias serían
duras.
En ese momento hermanos hizo clic en mi cabeza todo lo que había
aprendido de niño y entendí que debía pedirle a
Jesús que entrara en mi vida, y mi novia lo hizo también
PERO, al día siguiente, perdimos al bebé.
Ella no venía de un trasfondo cristiano y lo primero que hizo
fue echarle la culpa a Dios y aún así quería tener
relaciones. Yo había entendido lo que hice al pedir a Nuestro
Señor que entrara en mi vida pero no recibí seguimiento
o enseñanza bíblica y me fue un poco difícil dejar
algunas cosas por unos meses y dentro de esos meses me emborrachaba
todavía y tuve otra vez relaciones con mi novia. Cuando me decidí
dejarla por completo porque quería cambiar mi vida, después
de mes y algo de no verla más, me llama diciendo que está
embarazada de nuevo.
Al principio negué la paternidad de ese bebé y no me quise
hacer responsable. Se imaginan el dolor de esa mujer. Para todo esto
empecé a ir a una iglesia y aprendí que para estar bien
con el Señor hay que arreglar en cuanto sea posible las cosas
que se han hecho mal y decidí llamarle y ofrecer mi apoyo para
la bebé (fue nena) y me dijo que podía irme con mi Dios
a otro lado y que nunca le iba a decir a la bebé que yo era su
papá.
Fue muy difícil para ambos. Las consecuencias no solo las estábamos
sufriendo nosotros sino que ahora la bebé al no tener la figura
paterna a su lado.
PERO hermanos, la misericordia de Dios es enorme y cuando la nena tenía
año y dos semanas de edad me las encontré en un supermercado
y le dijo a la nena que yo era papito. Esto me confundió y a
la vez me emocionó porque había una oportunidad para conocer
a mi pequeña. Después de unos meses de consejería
en mi iglesia, decidí llamarla y ver que pasaba con lo que había
dicho y mi sorpresa fue que "estaba asistiendo a una iglesia cristiana"
y que su vida estaba cambiando, que si quería ver a la nena y
que la relación fuera solo con ella, se hacía a un lado
y que comprendía que lo que habíamos hecho era cosa del
pasado.
Hermanos después de ir con ellas uno domingos a la iglesia donde
iban, decidí no separa mi vida y arreglar las cosas que había
hecho mal y ordenar mi vida.
Nos comprometimos el 3 de marzo de 1995 y nos casamos el 9 de diciembre
de ese año.
ES CIERTO LA MISERICORDIA DE DIOS ES ENORME, PERO LAS CONSECUENCIAS
DUELEN POR CAUSA DE LA DESOBEDIENCIA, ME COSTO AÑOS Y AUN ES
DIFÍCIL LA RELACIÓN CON MI HIJA, ESOS PRIMEROS AÑOS
DE SU VIDA SIN MI, TRAJERON CONSECUENCIAS DURAS Y SOLO PORQUE CONFIAMOS
EN ESE DIOS DE MISERICORDIA Y ROGAMOS QUE ALGÚN DIA TERMINEN
ES QUE NO HEMOS DESMAYADO.
HAY QUE APRENDER POR LAS BUENAS Y NO POR LAS MALAS, SI ES SI Y NO ES
NO, NO DEBEN DE HABER RELACIONES PREMATRIMONIALES NI NOVIAZGOS CON PERSONAS
QUE NO COMPARTEN EL MISMO ESPÍRITU, NO PUEDE HABER COMUNIÓN
ENTRE LA LUZ Y LAS TINIEBLAS POR MUY "BUENA" QUE SEA LA PERSONA,
TARDE O TEMPRANO VA A SER UTILIZADA POR EL SEÑOR DE LAS TINIEBLAS
Y LAS CONSECUENCIAS VAN A SER MUY DURAS Y DIFÍCILES DE SUPERAR.
ANIMEMOS A NUESTRO HIJOS Y ENSEÑÉMOSLES QUE SI HACEN LO
BUENO Y OBEDECEN LAS CONSECUENCIAS VAN A SER BUENAS PERO SI NO LO HACEN
VAN A SER MALAS Y QUE EL ÚNICO QUE LES PUEDE AYUDAR ES EL SEÑOR
JESÚS.
Oren para que mi familia se mantenga agarrada de la mano de Dios ahora
tenemos otro bebé de 7 meses y la nena (de 7 años ya)
está un poco celosa por los cambios, esto es normal en los niños
pero creo que esos años que no estuve con ella le afectaron y
ahora con este hermanito le es difícil.
Les ruego que oren por mi tiempo con ella para que la balanza se mantenga
y pueda ver que le amo con todo mi corazón pero sobre todo que
pueda mostrarle y enseñarle los caminos de Dios para que sea
El quién dirija su vida. Y cuando llegue a esos años difíciles,
pueda decir "El Señor me librará" También
por el pequeño para que también pueda ver el rostro del
Señor reflejado en sus papás.
Bueno espero que sirva de algo este pequeño testimonio y que
la gloria sea para Dios, los versículos que cambiaron mi vida
fueron: Romanos 10:9-10, Romanos 6:23, 1 Juan 1:9 y en Lucas 7:36-50
el Señor me enseñó a amarle porque me perdonó
mucho.
Solo el hecho de estar con mi esposa y ver que ella también me
perdonó y el poder amarla ahora como Dios manda, me hace estar
eternamente agradecido con El.
Bueno otro día les cuento de otras cosas que ha hecho el Señor
en nuestra familia pues ha sido bueno y hasta hoy Dios nos ha ayudado.
Que les bendiga mucho mi buen Jesús y que con valentía
sigamos a la meta.
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Alejandro (Alex) Álvarez
aalvarez1@mac.com
Guatemala