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LAS FIESTAS Y LOS BAILES

Por: Gustavo

Sin lugar a dudas este es un tema muy polémico entre la comunidad cristiana, muchos hijos de Dios (jóvenes principalmente), se preguntan ¿es malo bailar?; ¿es malo asistir a fiestas?, y esto se debe a que muchas veces quienes ministran la Palabra de Dios, enseñan que eso es malo puesto que no son actividades que no glorifican a Dios, y por lo tanto los Cristianos no deben participar de ello. Sin embargo en la vida participamos en actividades que no necesariamente glorifican a Dios y que tampoco son malas, como el hacer ejercicio, asistir a un concierto, participar de un festival escolar, viajar, etc.. y por lo tanto no puedo aceptar tal argumento como suficientemente valido.

Las Sagradas Escrituras, no apoyan tal prohibición en forma categórica, de hecho sabemos que tanto el baile como la danza se utilizaban en la misma adoración a Dios “Alégrese Israel en su Hacedor; Los hijos de Sion se gocen en su Rey. Alaben su nombre con danza; Con pandero y arpa a él canten”. (Salmo 149:2-3). La danza y el baile son una manifestación física de alegría observa los dos pasajes a continuación: “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría” (Salmo 30:11), y “Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor” (Jeremías 31:13).

Lo anterior demuestra que tanto el baile como la danza han sido desde tiempos muy remotos una de las características de la naturaleza humana. Recuerdo cuando mis hijos eran bebés de meses, como movían sus pies al ritmo de la música sin que nadie les hubiera enseñado pues incluso no sabían caminar aún, así que debemos tener perfectamente claro que Dios nos hizo sensibles a la música y al movimiento rítmico.

Las fiestas son eventos especiales donde se celebra algún acontecimiento con alegría, por ejemplo sabemos que el mismo Jesús participo en la fiesta celebrada con motivo de unas bodas en Caná (Juan 2:1-2) y también Jesús estuvo en la fiesta de los tabernáculos “Pero después que sus hermanos habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto” (Juan 7:10).

Ahora bien, reflexionemos un poco en lo que es verdaderamente importante, la Escritura nos enseña “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” (Colosenses 2:16), ya que en realidad lo importante NO es si podemos o debemos asistir a una fiesta y bailar ahí, sino nuestra relación con Dios, debemos cuidar nuestro testimonio para no ser tropezadero de los demás, el apóstol Pablo escribió “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Corintios 6:12), y “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Corintios 10:24).

Aunque a mi no me gusta bailar, personalmente no veo mal que un cristiano asista a una fiesta (decente) y que también baile (con decoro), siempre y cuando tal como lo dice el apóstol no se deje dominar por circunstancia alguna y cuide su testimonio. Sabemos que hay de fiestas a fiestas y de bailes a bailes, hoy día muchos de estos eventos se usan para promover la drogadicción y el alcoholismo, así como el libertinaje sexual a través de los movimientos sensuales del cuerpo en ciertos estilos de baile. Así mismo mucha de la música bailable tiene letras que incitan al mal, así que los Cristianos que gustan de participar de fiestas y bailes, deben ser muy selectivos y tener mucho cuidado y ser concientes de lo que hacen evitando ofender a Dios y afectando su comunión con el Señor.

En resumen, considero que la recomendación que recibió Timoteo es aplicable para cada uno de los hijos de Dios: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (1 Timote 4:12) Debemos ser ejemplo a los demás y que el mundo sepa que somos diferentes y con conciencia plena de lo que hacemos y en lo que participamos.

Por último, escuchemos la voz del Espíritu Santo para actuar conforme a la voluntad de Dios ya que el Señor hoy día atiende a la petición de Cristo quien en oración pidió por nosotros diciendo "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15)

FIESTAS Día o conjunto de días que cada año se dedican especialmente al Señor (Lv 23.2, 4; Nm 15.3). Las fiestas que se mencionan en el AT son: (1) De los Panes sin levadura, o Pascua (Ex 23.15; Lv 23.5), que se celebra anualmente. (2) De las Semanas, llamada más tarde Pentecostés (Ex 23.16; 34.22; Nm 28.26; Hch 2.1), para celebrar la cosecha anual. (3) De los Tabernáculos o cabañas (Ex 23.16; 34.22; Lv 23.34; Dt 16.13), para conmemorar el peregrinaje por el desierto. (4) Del Sábado (Lv 23.2–3), por el descanso semanal. (5) Del día de hacer sonar las Trompetas (Nm 29.1; Lv 23.24), (6) del día de Expiación (Lv 23.26–31) y (7) de Purim (Est 9), fiestas que se celebran cada año. En el NT se hace referencia a una fiesta posterior, la de la Dedicación (Jn 10.22). Véase cada fiesta por separado.

POSTERIOR A LA CRITICA RECIBIDA POR LA PUBLICACIÓN DE ESTE TEMA, ME VI EN LA NECESIDAD DE ESCRIBIR LO SIGUIENTE:

3-agosto-2000

Amados hermanos en Cristo:

Desde que comenzó este ministerio de CRISTIANOS UNIDOS hace casi dos años, no había recibido tantos comentarios a algún tema como ahora a “LAS FIESTAS Y LOS BAILES”. Les confieso que llegué a sentirme mal por las reacciones de quienes están en absoluto desacuerdo, sin embargo a lo largo del día he recibido comentarios a favor y otros donde en forma muy amorosa manifiestan diferentes puntos de vista sin estar en absoluto desacuerdo con el tema.

Esta experiencia me permite aquilatar varios aspectos de la responsabilidad que implica escribir temas de reflexión para los Cristianos.

En Principio, que debo ser mucho más claro para expresar las ideas, ya que hubo quienes tomaron esta tema como una incitación de mi parte para asistir a Fiestas y Bailes del mundo (nunca fue mi intención), y dieron por hecho que descarté dentro del concepto “fiestas” a las fiestas entre los cristianos, que bien sabemos que existen.

Algo más es el hecho que se le dio más valor a la asistencia a Fiestas Mundanas y sus bailes, y no al hecho que es mucho más importante el cuidar nuestro testimonio y no ser piedra de tropiezo para nadie.

Muy pocos interpretaron en el sentido que pretendí transmitir al siguiente parte:

ya que en realidad lo importante NO es si podemos o debemos asistir a una fiesta y bailar ahí, sino nuestra relación con Dios, debemos cuidar nuestro testimonio para no ser tropezadero de los demás, el apóstol Pablo escribió “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Corintios 6:12), y “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Corintios 10:24).

Aunque a mi no me gusta, personalmente no veo mal que un cristiano asista a una fiesta (decente) y que también baile (con decoro), siempre y cuando tal como lo dice el apóstol no se deje dominar por circunstancia alguna y cuide su testimonio. Sabemos que hay de fiestas a fiestas y de bailes a bailes, hoy día muchos de estos eventos se usan para promover la drogadicción y el alcoholismo, así como el libertinaje sexual a través de los movimientos sensuales del cuerpo en ciertos estilos de baile. Así mismo mucha de la música bailable tiene letras que incitan al mal

 

Si observan la instrucción es clara, NO TODO CONVIENE; BUSCAR EL BIEN DEL OTRO (o sea no ser piedra de tropiezo), CUIDAR EL TESTIMONIO. LA MAYORÍA DE LAS FIESTAS DEL MUNDO PROMUEVEN SEXO, DROGA, etc, Y la parte que muy pocos vieron FIESTA DECENTE y BAILE CON DECORO. Esperaba que los más juzgaran si existen o no existen fiestas decentes y Bailes con decoro. Debo decirles que he visto entre Cristianos estos dos adjetivos, Fiestas decentes y Bailes con decoro. Estos últimos no necesariamente son los que en su mayoría tuvieron en mente (mi error) de las parejas contoneándose sin control, yo he visto a jóvenes y adultos cristianos haciendo movimientos rítmicos a veces en círculos, bailando valses e incluso a matrimonios bailando alguna pieza romántica (que no ofende a nadie), y les reitero que en mi opinión personal, no lo veo mal, sin embargo esta confusión se da ya que a veces cometo el error de dar por hecho que todos hemos vivido experiencias similares y también olvido que los hermanos de diferentes denominaciones tenemos también (por ello) puntos de vista sumamente diferentes. Por otro lado, no quiero pasar por alto que ocasionalmente muchos hermanos nos vemos involucrados en algún festejo que pudiera calificarse como “mundano” para algunos, como lo es la navidad o el año nuevo en la oficina o en la escuela, o algún evento social dentro de nuestra comunidad de la que por circunstancias “X” somos partícipes, donde tenemos una excelente oportunidad de dar testimonio. Recuerdo hace muchos años en un evento de esta naturaleza a sabiendas que ya era Cristiano, los compañeros de trabajo incitaron a la máxima autoridad de la empresa a que me obligara a tomar alcohol con él, así que el hombre (sin yo saberlo) me invitó a su mesa (un supuesto honor) y me sirvió una copa de vino, yo sabia que podía haberla tomado y salir del embrollo, sin embargo me percaté (pues todos estaban atentos) de la verdadera intención de esa invitación, así que le dije que no aceptaba, el hombre insistió y me dijo, “no es cualquier persona quien te está invitando esta copa, y no vas a despreciar al Director de la empresa”... ¡pues si lo desprecié! y su sentencia fue que yo nunca iba a llegar lejos (él ya estaba un poco tomado), le dije que si ese era el precio, yo lo pagaba, pero que no tomaba y le pedí permiso para retirarme de su mesa a mi lugar. Todos los compañeros me vieron como se ve a un sentenciado a muerte.. Tiempo mas adelante hubo cambio en la administración, ese hombre salió de la empresa, y yo fui ascendido una y otra vez y llegué al lugar que él había sentenciado “nunca” llegaría. Gracias a Dios han habido personas que gracias a testimonios como este (y el de muchos hermanos en situaciones similares), han conocido de la Palabra de Dios pues ven la diferencia.

Pues bien ofrezco a todos mis disculpas, procuraré tener mas cuidado la próxima vez que escriba un tema tan polémico como este, aunque creo que debo de evitarlos para que nadie se ofenda y para evitar también ser causante del sarcasmo y del trato ofensivo que me prodigaron algunos “hermanos” como expresión de sus desacuerdos, y le agradezco a todos los hermanos y hermanas que me bendijeron con su opinión, tanto a los que estuvieron de acuerdo y a los que no lo estuvieron y a los que coincidieron conmigo en algunos puntos.

Finalmente debo decirles que lo verdaderamente importante en la vida del Cristiano, es su relación intima y continua con Dios, y es el Señor a través de su Palabra quien debe hablar a nuestro corazón para comportarnos como Él quiere..

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